25 dic. 2016

George Russell - Othello Ballet Suite / Electronic Organ Sonata No. 1 (1968)

Podríamos ubicar a George Russell entre las figuras de jazz más álgidas del siglo XX, sus composiciones y desarrollos han dejado gran influencia sobre el jazz moderno, inspirando a muchos de los más conocidos músicos del ámbito, y siendo uno de los pocos teoristas del género. Nace en Cincinnati, en 1923, y ya desde chico empieza a tocar la batería, actividad con la que se adentraría en el ambiente. Recibió una beca para la Universidad Wilberforce, pero su más valiosa educación musical se produjo en 1941, cuando, en el intento de ingresar a la marina, es diagnosticado con tuberculosis. Tras su internación pasa 6 meses en el hospital, donde un compañero paciente le enseñó los fundamentos de la armonía. Desde el hospital vendió su primera obra, "Nuevo Mundo", a Benny Carter. 

Se trasladó a Nueva York, donde formó parte de un grupo de músicos que se reunían en el apartamento en el sótano de Gil Evans. El círculo incluía a Miles Davis, Gerry Mulligan, Max Roach, Johnny Carisi y, en ocasiones, Charlie Parker. Él fue el encargado de escribir una pieza para orquesta de Dizzy Gillespie; el resultado fue el seminal "Cubano Be / Cubano Bop" la primera fusión de ritmos afrocubanos con el jazz, estrenada en el Carnegie Hall en 1947. Dos años más tarde su "Pájaro en el patio de Igor" fue grabado por Buddy DeFranco, una pieza destaca por su fusión de elementos de Charlie Parker y Stravinsky.

Fue una observación hecha por Miles Davis cuando George le preguntó cuál era su meta musical en su vida, él le responde ‘’aprender sobre todos los cambios posibles’’. Russell supuso que lo que quería decir era que quería aprender una nueva forma de relacionarse con los acordes. Con esto comenzó una búsqueda teórica de Russell, la cual desarrolla desde el hospital, aprovechando el tiempo tras volver a ser hospitalizado, esta vez por un periodo de 16 meses. Allí es cuando desarrolla el ‘Concepto Lidio Cromático’, en el cual postula que toda la música se basa en la gravedad tonal del modo lidio. A esta teoría la publica en su libro ‘Lydian Chromatic Concept of Tonal Organization’, de 1953, aquí explica que la función dominante era la fuerza impulsora detrás de todo movimiento armónico, y expone prototipos iniciales de escalas cromáticas basadas en el modo lidio, saltándose el intervalo entre los tonos séptimo y octavo, que con el tiempo llegaron a conocerse en el jazz como "escalas modales", entre otros conceptos que desarrolla.

Esta teoría de Russell ha tenido un amplio alcance e influencia dentro del ámbito, dando el surgimiento teórico para el jazz modal. Miles Davis fue uno de los mayores influenciados por estas teorías, decidiendo implementar sus primeras composiciones modales en "Milestones", incluida en el álbum del mismo nombre editado en 1958. Las siguientes llegaron en las sesiones de su producción de Jazz Track/1958 Miles. Satisfecho con los resultados obtenidos, Davis preparó un álbum completo basado en esta modalidad, ‘Kind Of Blue’.

A lo largo de la década de 1950 y 60, Russell continuó trabajando en el desarrollo del concepto, especialmente desde sus incansables lanzamientos como solista o también dirigiendo big bands. A mediados de los años cincuenta, junto a un magnífico sexteto bajo su dirección, incluyendo a Bill Evans y Art Farmer, publica ‘The Jazz Workshop’, su primera publicación oficial. Esta publicación daría fin a sus trabajos fuera de la music,, ya que hasta entonces se mantenía con trabajos ocasionales en jugueterías. A partir de 1960, Russell comenzó a dirigir sus propios sextetos, sobre todo en el área de Nueva York. Uno de los discos importantes de este tiempo fue "Ezz-tico", que contó con Eric Dolphy, Don Ellis y Steve Swallow.


Desilusionado por su falta de reconocimiento y por las escasas oportunidades de trabajo en Norteamérica, se dirige rumbo a Europa en 1964, haciendo una gira con su sexteto. Aprovecha esta oportunidad para quedarse a vivir cinco años en Escandinavia. En ese tiempo continuó con su desarrollo musical personal, dando conciertos, dando clases, trabajando con productoras de tv y radio, dando rodaje a jóvenes músicos nórdicos de posterior fama mundial (en parte, gracias a la influencia e impulso que les provee Russell), como el guitarrista Terje Rypdal , el saxofonista Jan Garbarek y el batería Jon Christensen. Este período escandinavo también le proporcionó el tiempo y la oportunidad de escribir y experimentar en composición, pudiendo continuar el desarrollo de sus ideas compositivas de ‘’forma vertial’, a lo cual él definía como "capas o estratos de modos divergentes de comportamiento rítmico". Estos años que permanece en Escandinavia, especialmente en Noruega y Suecia, marcan un periodo muy particular de su carrera, caracterizado por extraños trabajos, experimentación orquestal, desarrollo de nuevas ideas y teorías, experimentación electrónica, acercamiento al jazz rock, etc.

Varias publicaciones de vanguardia quedarían de esta etapa, la primera de ellas sería ’’Othello Ballet Suite & Electronic Organ Sonata No. 1’’, la primera obra sinfónica de carácter experimental publicada por Russell, compuesta originalmente para musicalizar un ballet basado en ‘Othello’, la tragedia escrita por William Shakespeare. En ‘Othello Ballet Suite’ Russell rompe con cierta formalidad, incluso con las formalidades que el mismísimo Third Stream mantenía, que ya en sí era un estilo que buscaba romper e innovar. Se adentra en terrenos de vanguardia y de experimentación orquestal y teórica, haciendo un especie de third stream extraño, cortado, jazz sinfónico experimental. Algo muy arriesgado para su estilo, tomando riesgos compositivos y abriéndose a las influencias de la época (finales de los 60s), que poco tienen que ver con sus orígenes en el jazz, a los cuales venia cultivando de forma magistral ya desde el comienzo de su carrera profesional, por alrededor de los años 50s.

Antes ya había tenido antecedentes, siendo uno de los impulsores del ‘Third Stream’, con su ‘Modern Jazz Concert’, publicado junto a Gunther Schuller en 1957, o su más popular ‘New York, N.Y.’, una big band de jazz contemporáneo que publica en 1959. Sin embargo en esta ocasión corta con algunas de sus ideas más punzantes, presentando un sonido con un carácter de cierto ‘primitivismo’ si se lo puede decir así, ya que el concepto orquestal que manifiesta se basa en el hecho de combinar pequeños fragmentos que van constituyendo los pasajes, separados estos por silencios, e incluso estos fragmentos pueden llegar a ser cortos; como si aplicara una orquestación algo prototípica. Esta idea es llamativa, ya que en trabajos orquestales anteriores manifiesta ideas mucho más sofisticadas y elaboradas, con composiciones sinfónicas abiertas que mutan muy fácilmente dentro de ámbitos complejos donde el clásico está presente, sin embargo aquí esa idea se rompe.

El trabajo también tiene un carácter de ‘atemporal’, es su primer gran esfuerzo en el desarrollo de sus ideas de ‘forma vertical’, resumiendo todas sus experiencias previas (antiguas) dentro del jazz modal y el post bop, pero a la vez presentando un sonido de jazz futurista, con nuevas ideas orquestales, mucho más punzantes y agudas, caracterizadas por una orquestación vanguardista y un orden caótico e incomprensible. Por supuesto esto no representa problema para la complejidad, ya que estamos hablando de una pieza dividida en dos partes, que rondan entre los 11 y 17 minutos cada una, las cuales transitan por un sinfín de distintos pasajes.

En esta pieza participarían algunos de los mejores músicos escandinavos de jazz de la época, entre ellos el saxofonista Jan Garbarek, el grupo se completó con Bernt Rosengren en saxo tenor, Rolf Eriksson en trompeta, Arne Domnerus en saxo alto, y Jon Christensen en bateria. Sumados, por supuesto, a la 'Swedish Radio Symphony Orchestra'. Es a Jan Garbarek, y al guitarrista Terje Rypdal, otro músico escandinavo, a quienes produciría, un año más tarde, impulsándolos, en el disco ‘The Esoteric Circle’, en 1971.


Como gran cierre para un trabajo prodigioso aparece la ‘Electronic Organ Sonata No. 1’, una pieza electrónica experimental grabada con el gran órgano de la iglesia Grorud , en Oslo. Aquí Russell experimental con algo de electrónica, presentando una pieza oscura y tétrica de electrónica experimental, hasta podría decide ‘psicodelica’. Una pieza improvisada en el momento, que transita por amplios ambientes atmosféricos, muy oscuros, por una amplia gama de sonidos y aplicaciones sonoras incomprensibles. 

La pieza ‘Othello Ballet Suite’ fue grabada el 3 y 4 de noviembre de 1967, en los estudios de ‘Radio Suecia’, en Estocolmo, y el material. El material para la ‘Electronic Organ Sonata No. 1’ fue grabado el 1 de octubre de, 1968, con el gran órgano de la iglesia Grorud , en Oslo . El trabajo técnico y el montaje final para esta pieza se realizaron de vuelta en los estudios de música electrónica de Radio Suecia. 

De esta etapa en los países nórdicos surgirían algunos trabajos más, de igual calibre experimental, en los cuales seguiría desarrollando ideas: ‘Electronic Sonata For Souls Loved By Nature’ de 1969, y ‘The Essence Of George Russell’ de 1971. Esto marcaría además el comienzo de un último periodo en su carrera, el periodo moderno, caracterizado por la vanguardia y la experimentación, publicando trabajos como ‘Listen To The Silence’ de 1973, regrabando ‘Electronic Sonata For Souls Loved By Nature ‘ en 1980. Además de ‘Trip To Prillarguri‘ de 1982, ‘Live In An American Time Spiral’ de 1983, ‘The African Game’ de 1985, y el que tal vez sea el punto más álgido de su desarrollo teórico, el alucinante ‘Vertical Form VI’, publicado en 1981. Entre tantos otros discos publicados.

Estos trabajos publicados por Russell, desde finales de los 60s en adelante, son generalmente los menos reconocidos de su carrera, por el carácter extraño y experimental que alcanzó. En realidad ya Russell era conocido por sus innovaciones desde sus comienzos, pero tal vez lo que más se le destaque de sus trabajos, incluso dentro del ámbito del jazz, sean sus publicaciones de la década de los 50s, el post bop y modal, quedando generalmente relegadas sus mayores vanguardias.

Obviamente esto sucede siempre en la música en general, debido a la mirada reduccionista del público, que suele centrarse en lo más clásico y fácil de escuchar, dejando de lado aquello que pueda generar algún peligro auditivo, o psicológico. Esta mirada se sustenta en la idea de que lo más importante en la música (o en cualquier ámbito del arte, o la vida) es el éxito, la popularidad y lo tradicional, quedando de lado así lo demás, las demás músicas, sin importar que esas músicas sean más creativas aun. A lo popular se lo festeja, se le hace culto al éxito, a los clásicos, y a lo extraño o arriesgado se lo castiga moralmente, se lo ve con malos ojos, por no ser 'popular', es ‘lo raro’. Las vanguardias, en este estrecho panorama, siempre han quedado a un costado, relegadas a un pequeño texto informativo en la reseña del autor, relegadas a algún rincón al que pocos suelen acudir.

Cod: #1271

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