23 sept. 2016

David Bedford - Nurses Song With Elephants (1972)

La mayor reputación obtenida por David Vickerman Bedford ha sido por su codeo con músicos británicos de vanguardia, aunque por su parte se ha encargado de dejar algunos trabajos de extraña manufactura, demostrando tener credenciales propias de auténtica vanguardia. Bedford fue un compositor y arreglista inglés, interprete tanto de música pop como de música clásica contemporánea, estudió música en la Real Academia de Música con Lennox Berkeley (compositor ingles), y más tarde en Venecia con Luigi Nono (compositor italiano).

Los primeros trabajos en los que participaría aparecerían en 1969, serían proyectos de Kevin Ayers, otro músico británico (futuro Soft Machine), aportando arreglos y teclados para el disco ‘’Joy Of Toy’’, de 1969, y también se sumaría al grupo de acompañamiento de mismo Ayers, en su proyecto solista ‘’Kevin Ayers And The Whole World’’.

Al mismo tiempo Bedford desarrolló una carrera como compositor de música clásica contemporánea, interesando en la vanguardia y la música experimental no convencional. En este campo, una de sus obras más conocidas es ‘Star Clusters, Nebulae and Places in Devon’, 1971, para coro e instrumentos de viento de metal. En ‘With 100 Kazoos’ de 1971, se invita a la audiencia a sumarse al conjunto de instrumentistas que interpreta la obra, tocando el kazoo.


Pese a sus varios trabajos reconocidos previos, su primer lanzamiento solista tuvo lugar en 1972, ‘’Nurses Song With Elephants’’, lanzado con colaboración de Kevin Ayer y Mike OLDFIELD, quienes se suman a la instrumentación en algunos temas. Musicalmente esta obra alcanza un inclasificable sonido de vanguardia, lejos del encanto pre-dilucidado por quienes se atreven a proclamar qué es la música o no, lejos del cómodo pop que satisface la insípida sed musical de las masas, ofreciendo una serie de grabaciones acústicas, o de instrumentación sencilla, elaboradas con una composición experimental que surge de pequeñas ejecuciones que se superponen de manera consecutiva, similar al minimalismo.

El caos puesto aleatoriamente en un mismo sonido, distribuido delicadamente para que el desorden quede acomodado, ordenado, pero que siga siendo desorden al fin, y así surja el silencio conector, ese que todo lo dice con la calma y que reafirma aún más la intención original de las distintas ejecuciones que surge a borbotones; un ingenioso andamiaje minimalista que con pocos recursos termina siendo muy complejo.

 ‘Nurses Song With Elephants’, tema que da nombre al disco, es una pieza de diez minutos con grabaciones de 10 guitarras acústicas (interpretes denominados en el disco como ‘The Omega Players’) sonando e interponiéndose a la vez, una serie de superposiciones de notas sueltas, ejecuciones incompletas, sonidos, que crean una extensa estructura sonora; sumado a esto algunos ruidos hechos por un pulgar humedecido arrastrado a través de la caja de resonancia de la guitarra, que representan a los barritos de un elefante. Al final del track, el sonido se corta al surgir un tema acústico, bellamente cantado por una voz femenina, sobre una base de guitarras criollas y un bajo; demostrando que estaban dotados para hacer cosas más convencionales pero que usaban su tiempo para hacer música de vanguardia basada en ruidos y sonidos.


El resto de los temas está planteado de forma similar, con un entramado de notas y quejidos musicales, aunque usando distintos elementos en cada caso, ‘Some Bright Stars For Queens College’ está elaborado con un enjambre de voces corales de niñas, en las que participaron 80 niñas del coro del colegio Queen's de Londres; en el caso de ‘Sad And Lonely Faces’ el sonido consta de pianos y sonidos de viento. Se trata de un producto elaborado en base a la música clásica moderna y plasmado de forma experimental, no es el mejor, o el más cohesivo, de los registros de Bedford, pero sigue siendo muy agradable para escuchar.

En los 70s Bedford dirigió y orquestó la versión orquestal de Tubular Bells, de Mike OLDFIELD, colaboró también en otros trabajos de Oldfield, fue vocalista en el single de Oldfield ‘Don Alfonsoy’ y orquestó la banda sonora de ‘The Killing Fields’. Más tarde colaboró con artistas de muy diverso estirpe, como A-ha, Billy Bragg, Edgar Broughton Band, Elvis Costello, Lol Coxhill, Frankie Goes to Hollywood, Roy Harper, Madness y Robert Wyatt.

Entre 1969 y 1981, Bedford fue compositor residente en el Queen's College de Londres, y entre 1968 y 1980 fue profesor de música en varios institutos de Londres. Esta labor le llevó a componer una gran cantidad de música para fines educativos. La notación musical que utilizó se aparta a menudo de las convenciones, haciendo uso generoso de gráficos, lo que permite que sus obras puedan ser interpretadas por niños y otras personas que no saben interpretar la notación convencional.

Cod: #1253

17 sept. 2016

The Nihilist Spasm Band - No Record (1968)

Hubo en los años 60s, afortunadamente, quienes salieron un poco de la moda del rock & roll, con la intención de crear su propia música en base a sus propias reglas. Entre ellos se encontraban bandas experimentales como Red Krayola, Cromagnon, entre otros; ‘The Nihilist Spasm Band’ (NSB) fue otra de esas bandas descolocadas a su época. Este fue (y lo sigue siendo) un colectivo musical experimental, compuesto por un grupo de canadienses con intenciones extrañas.

Se puede atribuir el comienzo del grupo en torno a Greg Curnoe, que era un director de cine y que quería, por aquel entonces, hacer una banda sonora para su próxima película de 16 mm. Curnoe decidió hacer algo poco convencional y compró un montón de kazoos (pequeño instrumento de viento, tipo corneta), reuniendo a algunos de sus amigos para realizar improvisaciones libres. Ellos graban la banda sonora para la película pero pronto se dan cuenta de que disfrutaban de lo que hacían, por lo que deciden ampliar el repertorio, construyendo kazoos mas grandes, añadiendo un bajo y percusión; no tardaría en aparecer una guitarra eléctrica.

Lo que comenzaría como un juego pronto se convertiría en un colectivo musical con intenciones muy claras, intenciones de ‘no música’, de despiste contracultural usando lo bizarro como medio de transporte y sus actos en vivo que se convertirían en lo fundamental del grupo, casi sin mayores intenciones comerciales mas que las de hacer música extraña sin mayores explicaciones. El grupo se forma allá por 1965, en Londres, Ontario, y estaba integrado originalmente por Hugh McIntyre en bajo, John Clement en guitarra y bajo, John Boyle en kazoo, Bill Exley en voz, Murray Favro en guitarra, Archie Leitch en clarinete, Art Pratten en violín, and Greg Curnoe en batería.


Ellos deciden ir aún más allá y comienzan a construir sus propios instrumentos con elementos caseros, además de modificaciones que harían sobre bajos y guitarras (véase el instrumento que porta el personaje de la portada del disco); de ahí viene el término "spasm band", término coloquial que hace referencia a las bandas que construyen sus propios instrumentos, elaborados con objetos de cualquier índole, que generalmente poco tienen que ver con la música, como tubos metálicos, tachos, cajas, etc. Una de las primeras bandas en adoptar este término fue la ‘Razzy Dazzy Spasm Band’, formada alrededor del año 1895, en New Orleans.

Su primer concierto se llevó a cabo a principios de 1966 y su primer lanzamiento, ‘No Record’, data de 1968. Esta grabación es el trabajo clásico del grupo, captura el caos tácito de los años 60s y lo impone ante el oyente por la fuerza, toma el hartazgo de su generación y lo explota al por mayor en su música que es ‘no música’, dejando una impresión inmediata de destrucción de la cultura o de la música, o de lo que sea, pero de destrucción al fin, destrucción como medio de manifestación.

Mas bizarros que Captain Beefheart, mas desenfrenados que en cualquier happening hippie, esta banda noise despliega su libre improvisación y eso lo es todo, lo constituye todo, de principio al fin, donde la meta es el libre expresionismo y la libre improvisación, que involucra a cada uno de los integrantes en un caos que se ramifica en una mutación constante. El rango de la improvisación es tal que los instrumentos no están sintonizados entre sí, tempos y compases no son impuestos y los miembros dan empuje de los rangos de su instrumentación mediante la innovación constante.

El lema principal de este sonido es el de ‘destroy de nations!’ (destruyan las naciones), frase que no tardan en pronunciar repetidas veces y que significa algún tipo de grito anti nacionalista, y en ese sentido el sonido total, que es uno desencajado, pareciera ser la representación musical de la destrucción moral de las naciones, en su sentido psicológico, o por lo menos de las naciones como ellos las entendían.


Poca materia concreta se les puede detectar, un poco de influencia de jazz y/o free jazz, música concreta, algo de Albert Ayler, o Sun Ra, similares a Captain Beefheart, el resto es eso mismo que ellos crearon, al producto bruto final que lo podríamos denominar como noise. Términos como "bueno" o "malo" se vuelven totalmente inútiles para calificar esta música, que linda con lo descalificado por la cultura y que no se puede poner fácilmente en palabras comprensibles para mostrarlo ante el oído popular acostumbrado a la música aburrida y la cultura sobrecargada de erotismo y satisfacciones sensorias. The Nihilist Spasm Band hace honor a su romance con el nihilismo, preocupándose realmente muy poco por si lo que hacen puede entretener o atraer a la audiencia.

Al escuchar estos sonidos que no buscan la ‘perfección’ como comúnmente se entiende, y no buscan ningún tipo de repercusión masiva, ni virtuosismo técnico, y que no buscan casi nada, uno se pregunta qué es la música?, será talvez alguna canción popular sonando en la radio o una obra de gran nivel interpretada en un teatro importante; hay muchas formas de entenderlo y disfrutarlo, pero más allá de los gustos y las opiniones es obvio que comúnmente se entiende al arte como un medio de alcanzar algo, se hace mucha propaganda a eso, a los artistas que obtienen prestigio y son ‘importantes’. Si el artista no busca recompensa con lo que hace, no que no busca vivir o mantenerse económicamente, sino que no busca recompensa moral, si no es una autoridad en lo que hace, entonces el verdadero significado de la música (o el arte) surge por si mismo.

Otra década pasó antes de su próximo álbum, ‘vol. 2’ fue puesto en libertad en 1979, y desde entonces la discografía del grupo se basó en lanzamientos esporádicos y aislado, pese a lo cual el grupo siempre se mantuvo activo, dando conciertos en vivo. Desde 1966 ‘The Nihilist Spasm Band’ se ha mantenido tocando cada lunes por la noche, en un club de su ciudad natal de Londres, Ontario, hábito que proporcionó el título por el séptimo álbum de la banda, llamado justamente así ‘’Every Monday Night’’, lanzado en CD por Alchemy Records en 1999.

Cod: #1252

12 sept. 2016

Father Yod And The Spirit Of '76 - Kohoutek (1973)

Entre las tantas manifestaciones y búsquedas espirituales que tuvieron lugar por aquellos años de contracultura, dentro del hipismo con sus típicas inquietudes por formas alternativas de vida, hubo quienes, optando por alejarse del conservacionismo social y tradicionalista, formaron grupos o comunas de convivencia entre varias personas, aglomeradas en algún lugar específico con alguna idea de vida común. Esto es algo relativamente interesante ya que por lo menos buscaban maneras diferentes de vivir, aunque lamentablemente algunas de estas manifestaciones no fueron medidas seriamente, dando lugar a la aparición de cualquier tipo de excentricidades y parafernalias absurdas, como sectas, lideres, gurúes, cualquier tipo de creencia esotérica, etc.

Uno ejemplo de esto sería el grupo del cual nos hacemos referencia en esta ocasión, nacido en 1969 cerca del área de Los Angeles, como una comunidad esotérica de freaks reunidos bajo el nombre de ‘Source Family’. El grupo había sido creado y era liderado por James Edward Baker, mejor conocido como ‘Father Yod’ (o también como ‘Ya Ho Wa’), un personaje hedonista y excéntrico, un millonario aburrido que convirtió el ‘sexo, drogas y rock and roll’ de los hippies en una religión. Creador de sus propias ideas esotéricas, Yod creía ser alguna especie de gurú o semi-dios encarnado, y contaba, lamentablemente para nosotros, con un amplio grupo de jóvenes seguidores que lo habían adoptado como su padre espiritual o maestro. 

El grupo contenía un núcleo central de 150 personas aproximadamente, viviendo en las colinas de Hollywood, y se solventaba económicamente con los ingresos que generaba un restaurant propiedad de Father Yod. Algunas de las doctrinas que la ‘Source Family’ practicaba se mantuvieron en secreto, pero principalmente todo giraba en torno a Father Yod y al culto a su persona, se sabe que ‘Father Yod’ tenía 14 esposas y 3 hijos. También se sabe que promovían la salud natural, las dietas vegetarianas organizas, la vida en comuna, y otros ideales.


Lamentablemente este tipo de manifestaciones no ayudan en nada y contribuyen a fomentar una mayor confusión de la que ya hay en la sociedad, con respecto a la espiritualidad y a la vida misma; aunque afortunadamente a este grupo de freaks, la ‘Source Family’, se le ocurrió hacer música y es aquí cuando la historia comienza a tener interés, ya que hacían rock experimental, psicodélico, caracterizado principalmente por largas sesiones improvisadas, siendo esto como una especie de extensión de las prácticas que llevaban a cabo en el resto de sus actividades ‘esotéricas’. Esto le da a la música un carácter de misticismo y de misterio único, la cual se vuelve como música de ritual, y nos podemos acercar a ella tranquilamente, ya que la música pareciera ser algo mucho más respetable que la estupidez humana.

‘Father Yod and the Spirit of 76’ representa los primeros pasos del grupo musicalmente hablando, nombre bajo el cual lanzaron cuatro discos, ‘Kohoutek’ de 1973,  y los discos ‘Contraction’, ‘Expansion’ y ‘All or Nothing at All’ en 1974, todos grabados en el garaje de la casa donde vivía la comuna. Estos significarían el comienzo musical del grupo, la etapa más experimental de su música, la cual se mantendría en un ámbito psicodélico y algo extraño; dedicándose más específicamente a las sesiones improvisadas y los extensos ambientes psicodélicos, proponiendo un misterioso viaje hacia tierras de ritual, música improvisada similar al krautrock, que incluye improvisaciones en guitarra, voces y cantos rituales, erotismo, atmósferas lisérgicas y místicas salidas de algún especie de extraño culto.

Esta grabación es, al igual que todas las que hicieron, un esfuerzo de aficionados, un sonido rustico y casero grabado de improvisaciones y sesiones sin mayores esfuerzos por alcanzar alguna calidad sonora o compositiva, una experiencia musical improvisada por músicos de buena calidad, a excepción de Father Yod que irónicamente, pese a que generalmente las letras y la música gira en torno a su persona, aporta voces confusas, arreglos disonantes y fuera de lugar, malos aportes, que a su fortuna no terminan de sonar tan mal junto al sonido ya que todo lo que hacen está elaborado bajo un aura de rusticidad ritual, por lo que sus pocos dotes musicales pasan casi desapercibidos.


El grupo no se mantendría estable en un solo nombre o formación, cambiarían eventualmente de miembros, mutando además hacia distintas encarnaciones bajo los nombres: ‘Ya Ho Wha 13’, ‘The Savage Sons of Ya Ho Wha’, ‘Yodship’ y ‘Fire Water Air’, tratándose generalmente de los mismos músicos de siempre, provenientes de la comuna. Father Yod no aparece en todos los lanzamientos, pero para aquellos en los que participa, se encarga de la voz principal y percusión, con un timbal. 

Ellos comenzaron lanzado discos en 1973 y desde entonces, durante varios años, se mantuvieron constantemente produciendo cosas, que en general se trataba de música improvisada grabada de una sola toma, sin ensayos. Aunque sólo nueve discos fueron producidos y puestos en libertad, se rumorea que más de 65 discos fueron grabados por el grupo, pero se perdieron en los últimos años. La mayoría de los álbumes fueron publicados en pequeñas series de 500 a 1000 copias, por en el sello ‘Higher Key Records’, propiedad del grupo, y fueron vendidos al público en general en el restaurant propiedad de Father Yod.

El 26 de diciembre de 1974, la. ‘Source Family’ vendió su restaurante y se trasladó a Hawai. El 25 de agosto de 1975, a pesar de no tener experiencia en vuelo con ala delta, Father Yod utiliza un ala delta para saltar desde un acantilado de 400 m, en la costa este de la isla de O’ahu, y sufre un accidente, cayendo en una playa, por el accidente no sufriría grabes lesiones externar pero muere nueve horas más tarde al ser incapaz de moverse y al no aceptar tratamiento médico por sus creencias religiosas.

Cod: #1251

6 sept. 2016

Brave New World - Impressions On Reading Aldous Huxley (1972)

Este tipo de particularidades son propias de una tierra tan convulsionada musicalmente, es que el krautrock alemán estaba ahí para teñir el ambiente y su influencia se ha reflejado sobre una camada de músicos de rock que por más que no hiciesen estrictamente krautrock aun así se vieron felizmente impulsados por todo lo que ocurría en su ambiente.

Este proyecto alemán de corta duración da cuenta de que todo es posible en la tierra del krautrock: ‘Brave New World’, originada en Hamburgo, es otra oscura y fugaz banda nacida en la Alemania de los 70s. Compuesta por Dicky Tarrach en batería y percusión, Lucas Lindholm en bajo, órgano y piano, Herb Geller en flauta, saxos, y órgano, Reinhart Firchow en flautas, ocarina, percusiones y voces, el irlandés John O'Brien-Docker en guitarra, órgano, percusiones y voz, y Esther Daniels en voces.

En 1972 publican el álbum ‘Impressions On Reading Aldous Huxley’, un trabajo experimental, prácticamente instrumental, que se sumerge en un ámbito alucinógeno muy llamativo, una búsqueda sonora que los lleva a recorrer caminos extraños, todo como resultado del concepto que aquí quisieron reflejar, es que el disco en su encarnación misma está completamente inspirado en las escrituras y filosofía mística de Aldous Huxley, especialmente en su famoso libro ‘Brave New World’ (‘Un mundo feliz’), libro que da nombre a esta banda.

 

Aldous Huxley fue un escritor británico de una extensa labor en el campo de la novela, los ensayos, poesía y otros escritos, sus temáticas principales están entre el escepticismo y la crítica social, los viajes por el mundo y, ya hacia la última parte de su vida, la escritura mística a raíz de sus repetidas experiencias lisérgicas contraídas por el uso de sustancias como mescalina, LSD y psilocibina.

Huxley tuvo relación con a lisérgica y el misticismo pero ello fue ya en sus últimos años, y su novela ‘Un mundo feliz’ se encuentra ubicada en su etapa más sombría y escéptica de los primeros años, por así decirlo, por lo que resulta algo llamativo que el grupo haya interpretado tal novela de una forma psicodelia, talvez la banda quiso reflejar, con el sonido psicodélico, el sombrío mundo moderno y la sociedad ‘mecanizada y fría’ de la que tanto se refiere Huxley, o talvez solo hayan tomado tal nombre (‘Brave New World’) como una forma de constar que fueron influenciados por tal pensador y en realidad lo que han querido reflejar fue todo el pensamiento en general del escritor, o talvez más que nada solo su etapa mística…

Con este lanzamiento la banda demuestra pertenecer al ámbito del krautrock y sin duda, además, estar influenciada por este, aunque el sonido que presentan sobrepasa los límites del krautrock mismo, es que se trata de un estilo muy personal, una especie de folk rock psicodélico experimental con un sonido único, con aparición de melodías medievales, ambientes electrónicos y/o espaciales, jazz, con el aglutinante especial de que manejan una virtud estructural llamativa y conmovedora al instante.


Un sonido único que parece beber de fuentes misteriosas que lo revitalizan y le dan intensidad constante, esto hace que las distintas fusiones que van surgiendo y mutando queden siempre bien vistas, bien planteadas aunque divaguen por zonas extrañas. No es netamente progresivo pero se las arregla para ser bastante amplio, en lo que a las intensidades y los arreglos respecta, por lo que tranquilamente se lo podría acercar hacia esa etiqueta.

El resultado final es un ambiente muy colorido, orquestado a la perfección dentro de una compleja red de nodos muy cambiantes pero que comparten siempre la misma característica mística y psicodélica. Esta característica propia, innata, como de ‘multifuncionalidad’, es la que refleja casi estrictamente qué es lo que han querido decir y de qué manera reflejaron esa influencia filosófica y lisérgica que es la de Aldous Huxley, de la que tanto se refieren en el título de álbum.

El grupo dura tan solo un par de años juntos, este sería el único disco a publicar por ellos, quienes, casi muy previstamente, desaparecerían en la oscuridad tras el lanzamiento del mismo, ese mismo año, 1972; un corto periodo de actividad pero con resultados considerables, un disco muy llamativo que lejos está de ser un clásico o referente en el género pero que no le faltan fundamentos para serlo.

Cod: #1250

1 sept. 2016

The Zodiac - Cosmic Sounds (1967)

Para referirnos a este disco hace falta hacer hincapié no en una banda sino en un sello discográfico, ya que el trabajo surge como idea de Jac Holzman, fundador y presidente de Elektra Records. Holzman había fundado la firma en 1950, funcionando activamente desde entonces. A lo largo de los 50s y principios de los 60s el sello se especializó en música folk, publicando varios álbumes con gran éxito de ventas con artistas como Judy Collins, Phil Ochs o Tom Paxton.

Aunque desde 1965 el sello toma un camino más hacia el pop y el rock, consiguiendo un gran prestigio en la escena musical por ser uno de los primeros sellos en contratar a artistas de la primera ola de rock psicodélico. Comenzaron a publicar a artistas como: The Paul Butterfield Blues Band, Tim Buckley, Love, The Incredible String Band y, en 1967, los recién nacidos The Doors.

Holzman idea el concepto de un álbum psicodélico basado en los signos zodiacales y, aprovechando el furor por los nuevos sonidos de rock y el éxito por los nuevos lanzamientos del sello, decide darle forma a su visión, contratando a Alex Hassilev, miembro del grupo The Limeliters, para que produzca tal emprendimiento. Hassilev se contacta con Mort Garson, músico y compositor canadiense, junto con quien ya trabajaba en producción, para que escribiera la música. Garson era además un ingeniero en electrónica, compositor de música electrónica, director de orquesta, conocido principalmente por sus trabajos experimentales electrónicos lanzados durante los 60s y 70s, fue uno de los primeros en ejecutar y experimentar con el sintetizador Moog, que por aquel 1967 recién estaba surgiendo.


El equipo encargado del disco se estaba formando y para ello contrataron a varios músicos, todos de enorme calidad, quienes casi ni figuraron ni siquiera entre los créditos del disco. El músico de jazz y pionero en música electrónica, Paul Beaver, fue el encargado de ejecutar el sintetizador, siendo uno de los pocos de la costa oeste en poder setear y ejecutar un sintetizador moog, por aquellos tiempos. El percusionista norteamericano Emil Richards fue el encargado de las percusiones y los distintos agregados percusivos. El bajista Carol Kaye y el baterista Hal Blaine, músicos de sesión muy demandados por entonces, ambos encargados de la sesión rítmica. También se sumaron el flautista Bud Shank y el tecladista Mike Melvoin.

Ellos fueron los encargados de dar vida a este disco, que surge como un trabajo colaborativo eventual, dedicado a reinterpretar musicalmente la visión del hombre hacia lo ‘cósmico’ o ‘místico’ desde la concepción de los signos zodiacales y su supuesta repercusión sobre la vida de las personas. Dudo que el zodiaco pueda tener algún valor intrínseco real, más allá de ser una forma donde generalmente se busca alguna especie de apoyo o consuelo ante la inevitable incertidumbre de la existencia, con la evidente confusión y sufrimiento que esto conlleva; aunque es muy interesante encontrarse con el manifiesto artístico, musical, que todo esto tiene.

 ‘The Zodiac: Cosmic Sounds’ es, sin duda, un trabajo llamativo que combina música psicodélica, con agregados exóticos y elementos electrónicos, siendo uno de los primerísimos primeros álbumes en el que aparece el sonido del mítico sintetizador Moog. Como el subtítulo del disco lo sugiere, es un ‘contrapunto celestial de palabras y música’, un viaje exótico hacia las orillas de la existencia cual el zodiaco sugiere, reinterpretado desde la visión psicodélica de la época (no podría haber sido por otro género, ya que este es el que más se ha acercado hacia lo ‘introspectivo’), lo cual le da mayor sabor místico aun. 

La concepción musical es experimental y evidentemente conceptual, plagado de ambientes de ensueño y sonidos que sugieren un viaje introspectivo  La aparición de gran cantidad de efectos y elementos agregados hace de este un placentero tránsito por ambientes inexplorados, inequívocamente psicodélicos pero además elaborados de manera que el sonido, durante varios pasajes, se mantiene cambiante constantemente, lo que le da al sonido una mayor riqueza y calidad. Se entremezclan buena cantidad de estilos, rock psicodélico, melodías orientales con sitiares, pop, folk, pasajes psicodélicos experimentales con flautas, ambientes exóticos y espaciales, y, lo que termina de darle mayor misterio al asunto, la aparición de agregados electrónicos con sintetizador.


Dividido en 12 piezas, cada una dedicada a reflejar musicalmente a cada uno de los signos zodiacales, el trabajo se vuelve un autentica prédica astrológica, un horóscopo psicodélico musical, elaborado con cierta seriedad ya que los textos correspondientes a cada signo se asemejan fielmente a la descripción que cada uno ofrece de la persona; sumado a esto, el hecho de que aquí no hay cantos sino narraciones, con textos elaborados especialmente para cada caso; escritos por Jacques Wilson, siendo el cantante folk Cyrus Faryar el encargado de aportar su voz, para narrar sobre la exótica instrumentación. 

No queda muy en claro bajo nombre de quien fue publicado el trabajo, las notas del disco son confusas, y mucho misterio ha rodeado a la concepción y la realización del registro en los años siguientes a su lanzamiento. Suele atribuirse el trabajo a Mort Garson, siendo el compositor de las piezas. Él, como ya se ha dicho, fue un pionero de la música electrónica experimental, quien además dejó una buena cantidad de discos publicados bajo su autoria sobre este género, entre los que es encuentran una serie de 12 discos publicados en 1969 (si, 12 discos publicados en un solo año), con los cuales sigue con la temática zodiacal pero esta vez dedicarle 1 tema a cada signo, le dedica especialmente un disco a cada uno de ellos, el material puede descargar de este blog, junto con sus otros lanzamientos.

Por su parte, Hassilev, durante varios años, continuó produciendo trabajos experimentales, en un estudio que tenía en Los Angeles, llegando a trabajar con el cantante Hoyt Axton, y con Ananda Shankar, este último sobrino de Ravi Shankar. Emil Richards y Hal Blaine, participantes de este disco, también dejaron muy buenos trabajos, como lo es ‘’New Sound Element’’ o ‘’ Psychedelic Percussion’’.

Cod: #1249

24 ago. 2016

Malachi - Holy Music (1966)

El misterioso ‘Malachi’ fue en realidad John Morgan Newbern, un pionero de la música psicodélica y ‘new age’. Nacido de padres de descendencia suiza y francesa, en la ciudad de Baltimore, estado de Maryland, USA, el 28 de noviembre de 1944. Se esperaba de él que siguiera una carrera militar, sin embargo una visita a México, (especialmente a la pirámide de Kukulcán, en Chichén Itzá, Yucatán), en 1955, alteró radicalmente el camino de su vida, a pesar de la desaprobación de los padres. 

Decidido a buscar otro sentido a su vida, Newbern se interesó por el creciente movimiento de su generación, con intereses siempre por la espiritualidad oriental, el modo de vida alternativo, las nuevas estéticas y el desarrollo de nuevas expresiones artísticas. Interesado por la espiritualidad y las distintas visiones religiosas de distintas culturas, comienza a leer textos como ‘El Libro Tibetano de los Muertos’, textos budistas, Zen, libros de Suzuki Roshi, Alan Watts, Paul Reps, entre otros. Su búsqueda espiritual, combinada con sus intereses musicales, lo conducirían a desarrollar un estilo totalmente personal e innovador, dentro del campo de la psicodelia, que recién estaba naciendo para esos años de mediados de los 60s.

Era tan solo un jovencito convertido en trotamundos, viviendo en la calle con su guitarra de doce cuerdas y su bolsa de dormir, hospedándose donde pudiera, tocando en la zona costera de Berkeley, en cafés y restoranes, para mantenerse. Fue allí, tocando su música, cuando fue visto por, ni más ni menos que, Allen Ginsberg, uno de los principales poetas de la generación beat, él quedo encantado con la música de Malachi y sin decirle nada a este se contactó con Allen Livingston, por aquel entonces presidente de Capitol Records, avisándole de un joven guitarrista que había visto en la calle. 

El sello se contacta con Malachi y, para su sorpresa, se le ofrece la chance de graba su música. Allen Livingston era amigo de Micheal Harner, profesor de antropología en la Universidad de Columbia, Nueva York, tanto Harner como Ginsger quedarían fascinados con las innovadoras ideas musicales de Malachi, tanto que ambos se encargarían de redactar un texto para la contra portada del disco que lanzaría el joven músico.


Así Malachi fija en fuego su música, con el ‘Holly Music’, disco grabado en el ‘Columbus Recording Studio’, en San Francisco, el 17 de Agosto de 1966, con la ayuda de un futuro miembro de Red Krayola, Steve Cunningham, y lanzado ese mismo año por el sello Verve, tratándose de una colección de largos instrumentales, folk acido-psicodélico, uno de los álbumes psicodélicos más tempranos a publicarse en la era lisérgica.

El trabajo nos ofrece una serie de sesiones de música psicodelia espiritual, una manifestación musical inconfundiblemente mística, reflejando la profunda influencia musical de los ‘estilos’ desarrollados por varias etnias que tuvieron mucho contacto con lo ‘’místico’’ desde sus culturas, especialmente por: los indios americanos, hindúes, y la música de tribus británicas (Ute). 

‘Holy Music’ es un auténtico síntesis de las músicas espirituales del mundo, reinterpretadas bajo la visión del joven Malachi, quien emprende un viaje simbólico hacia algún extraño lugar, sobrecargado de misticismo y muerte. Su guitarra de doce cuerdas es la principal interlocutora entre este mundo y el mundo sonoro del que pareciera tomar prestadas algunas melodías, percusiones y algunos cantos lo acompañan. Para nada acomplejado por ningún parámetro, da a su música la forma que le place, y su guitarra ejecuta todo tipo de elementos y artilugios; la música es sencilla, minimalista, tranquila.

Algo adelantado para su época, no por el carácter experimental propiamente dicho, ya que la música experimental (además de la música concreta) existe desde bastante antes de este disco, e incluso para aparición de la influencia oriental ya estaba presente en el folk experimental de la generación beat (anterior a los hippies), pero su relación tan íntima con ‘lo psicodelico’ y ‘lo espiritual’, ya en ese año 1966, hacen que el sonido esté por lo menos un par de años antes que muchos trabajos psicodélicos posteriores, similares o experimentales.


Michael Harner escribió estas palabras para la contra-portada del disco: "La música de Malachi trasciende las tradiciones de Oriente y Occidente, y representa la síntesis perfecta entre la estética, la filosofía y la religión, síntesis en la que todavía están trabajando los participantes de la revolución psicodélica. Con influencias de la música de la India y del indio americano, pero sobre todo es la música del espíritu humano, de carácter universal, que evoca las exploraciones de meditación a través de todos los sentidos. Es música psicodélica en el sentido más honesto, como es la danza de sol de los nativos americanos de la tribu ‘Ute’, o un raga, o los cantos gaélicos. Dentro de nosotros mismos, por debajo de las innovaciones musicales de los últimos mil años de historia europea, oímos un tambor diferente, y Malachi nos permite palpitar una vez más lo más profundo. Él no está imitando, ni siquiera combinando diferentes patrones culturales, sino que está descubriendo, al igual que muchos de esta generación recién despertados, los sentimientos, visiones y sonidos que han permanecido latentes bajo la "realidad" acondicionada de la civilización occidental. Escuchar a Malachi es sentir la unidad de uno con el hombre"

Lo mismo haria Allen Ginsberg, quien dejaría estas palabras sobre el trabajo: "Malachi se aproxima a la música en el espíritu de la conciencia: la meditación, altares, flores, hierbas, incienso, silencio, la comunión con uno mismo, la oscuridad y la improvisación. Él escucha en silencio a sí mismo y luego interpreta musicalmente lo que puede, de lo que escucha. Supongo que es un indio blanco, un nuevo arquetipo entre los nuevos estadounidenses. Poe habría disfrutado de su presencia.".

Newbern realizó muchos conciertos como Malachi, hacia finales de 1960, por el área de San Francisco, y pese a su respetable repercusión en la venta de su disco, aun así el sello decidió no seguir apoyándolo en un posible segundo disco, por lo que este seria su único lanzamiento discográfico durante esa época. Newbern continua haciendo música, sus nuevos trabajos pueden conseguirse en esta dirección

Cod: #1248

17 ago. 2016

Charlie Nothing - The Psychedelic Saxophone Of Charlie Nothing (1967)

Charles Martin Simon, mejor conocido como Charly Nothing, es el encargado e ideólogo de esta historia, un músico, dibujante, inventor de instrumentos y escritor norteamericano, nacido el 8 de Julio de 1941. 

Perteneció a esa creativa y movediza fauna juvenil que peregrinó por los caminos estadounidenses a partir de la posguerra, siguiendo la tradición trazada por los beatniks y miles de artistas populares que, a su manera, buscaron reconectar el arte con la vida y exponerlo en las calles y los bares, sin mayor aspiración de trascendencia o reconocimiento. (algunos pasajes de esta reseña tomados de esta pagina, muchas gracias!)

Durante un corto periodo estudió agricultura y literatura inglesa, pero rápidamente se aburrió y dejó las carreras. En 1965 fallece su esposa y esto le provoca todo un cambio, cambia su nombre artístico al de Charly Nothing y se dedica de lleno al arte, artes visuales, música y literatura.

Él es el inventor del ‘dingulator’, una especie de guitarra, escultural, de variadas formas, creado a base del reciclado de restos de automóviles, y que era variable en su cantidad de cuerdas; invento icónico en torno a su creador, que ejecutó durante toda su vida y que fue parte de su música y repertorio, incluso creó una banda que se llamaba ‘Charlie Nothing Dingulator Band’.

Durante casi cinco décadas se la pasó vagabundeando con su arte por buena parte de los territorios de su país, siempre formando parte de under, con su música expresionista experimental. Supo integrar diversas bandas efímeras para presentaciones en pequeños escenarios de Los Ángeles y Nueva York, como la ‘First Uniphrenic Church and Bank Band’ que tuvo como cantante original a una muy joven Debbie Harry, antes de su consagración con los Blondie. Supo compartir también algún escenario con Frank Zappa alguna noche.


Su trabajo discográfico también es efímero e incierto como su arte y, en cierto sentido, intrascendente, solo alcanzó a dejar un par de trabajos que pasaron desapercibidos para el público general, aunque aquí es cuando comienza la verdadera historia, ya que se trata de lanzamientos vanguardistas con un incalculable valor artístico / experimental, que tuvieron su repercusión en varios ámbitos del under, tanto norteamericano como europeo.

En 1967, una vez trasladado a la bahía de San Francisco, grabó su primer álbum, ‘The Psychedelic Saxophone Of Charlie Nothing’, lanzado ese mismo año por el sello Takoma, sello propiedad del músico experimental John Fahey.

El álbum se llama ‘El saxo psicodélico de Charly Nothing’ pero en realidad hay poca psicodelia aquí, talvez fue intento del sello para sacar algun tipo de redito aprovechando la creciente moda psicodélica del momento. El sonido consta más que nada de Free Jazz; lo que tenemos aquí son dos extensas y particulares sesiones en las que lo único que se escucha es, justamente, ‘el saxo psicodélico de Charly Nothing’, o sea… un saxo, parafraseando interminablemente, sobre el vacío del silencio, en un monologo bizarro de fraseos muy extraños, escalas incomprensibles, todo improvisado…

Si hay algo de psicodélico que se le pueda detectar al sonido serian algunos elementos y agregados sonoros que, conforme avanza el dialogo del saxo, van apareciendo tímidamente, sin sobrepasarse sino siempre manteniéndose tenue, en el fondo, marcando una base para el evidente protagonismo del instrumento de viento. Una vibración metálica que pareciera ser un gong o algún instrumento metálico de vibración o percusión; también aparecen, intercaladamente, unas percusiones de congas, elementos que le dan un toque místico al asunto. El álbum no se vendió bien en los Estados Unidos, pero logró un estatus de culto dentro de los círculos de free jazz y música libre en Europa.

En 1967 se trasladó a Santa Cruz, California, donde se unió a un movimiento de agricultores, pasando diez años viviendo en una granja. Se mantuvo como músico activo hasta mediados de los 80s, con presentaciones en vivo, y grabaciones de varios singles y otros discos; aunque desde esos años abandonó por completo las presentaciones en vivo, dedicándose casi exclusivamente a la apicultura y la escritura, llegando a publicar una docena de libros.

Cod: #1247

9 ago. 2016

Art Zoyd - Art Zoyd 3 (Symphonie pour le Jour où Brûleront les Cités) (1976)

Si hablamos de rock de vanguardia es necesario hacer una minuciosa revisión sobre el parámetro artístico dado a luz por Art Zoyd, un grupo francés de excelsa calidad y de un auténtico compromiso con la experimentación y la innovación constante; actitud que los llevaría a transitar y reproducir una serie de sonidos inexplorados hasta el momento de la aparición de sus discos.

Provenientes de Valenciennes, Francia, nacidos a finales de los 60s. En sus inicios, siempre inquietos musicalmente, el grupo se dirigió hacia lados más progresivos/psicodélicos, influenciados por el puro estilo Zappa, Beefheart, etc. El fundador original del grupo fue el multi-instrumentista Rocco Fernández, con quien alcanzarían a grabar tan solo un par de sencillos, ‘Sangría’, entre otros.

Hasta que en 1971 arriban a la banda el violinista Gérard Hourbette y el bajista Thierry Zaboïtzeff, quienes traen consigo un nuevo aire para el grupo, el cual comenzaría a tomar nuevos caminos. Ya en 1975, después de la salida del fundador, van a tomar el control del destino de grupo y cambiar radicalmente la dirección de las composiciones. 

El primer lanzamiento de Art Zoyd tuvo lugar recién en 1976, para ese entonces la banda se llamaba ‘Art Zoyd 3’, lanzando su primer trabajo denominado con ese mismo nombre. De este lanzamiento participan Alain Eckert en guitarra, percusión y voz, Gerard Hourbette en violín, viola y flauta, Jean Pierre Soarez en trompeta en si bemol y percusión, y Thierry Zaboitzeff en cello, bajo y percusión.

Aquí nos encontramos con el prominente comienzo discográfico del grupo, una autentica sinfonía acústica vanguardista de rock, que no deja de ser prototípica y arriesgada para ellos, por lo que la banda haría más adelante y pese a que este estilo particular se extendería inclusive hasta su segundo álbum. Este sonido refleja fielmente el espíritu que tenía el grupo, además de reflejar su aire de ‘principiantes’ en materia de grabación, por no haber grabado muy poco desde 1968 hasta el momento de este lanzamiento (1976).


Escuchar este disco es escuchar una autentica sinfonía, con todo lo que esto implica: las complejas estructuras y arreglos, el hermetismo dentro de ambientes sinfónicos, largas piezas de una enorme calidad musical que reflejan la influencia de música clásica contemporanea (Bartok y Stravisky); sumado al hecho de que es manifestado y reinterpretado todo con ese espíritu vanguardista típico del grupo, por lo que la ejecución de los arreglos de vuelve bastante ecléctica, las piezas se vuelven una exploración por terrenos sinfónicos vanguardistas, por pasajes con infinidad de momentos desconcertantes y caóticos. 

El rock está presente pero de una manera particular, no como normalmente lo conocemos en el progresivo, y ni siquiera como lo podríamos conocer por otras bandas del mismo ‘Rock in oposittion’, como Henry Cow por ejemplo, que puede llegar a manejar estructuras igual de complejas pero sumándole baterías y solos, e improvisaciones; en este sentido, en este caso particular, Art Zoyd es más minimalista, ejecutando una sinfonía y haciéndolo con muy pocos instrumentos: un bajo, un violín, un par de trompetas, una guitarra eléctrica, y no mucho más. Además de que estos instrumentos se abocan específicamente a una tarea sinfónica, por lo que es muy difícil encontrarse con un ‘acorde’ o un ‘riff’ propiamente dichos, el rock queda en un lado más imperceptible.

Si hemos de detectar cuál es el lugar del rock aquí, pues lo veremos reflejado sutilmente en el tipo de arreglos, en la aparición del bajo, el cual aplica alguna distorsión en algún pasaje determinado, la aparición de la guitarra eléctrica y sus arreglos, en la forma que tienen de encarar la composición y la ejecución, reflejando que, además de ser músicos académicos, vienen de extractos ‘’rockeros’’. Si a algunos pasajes determinados, de este disco, le agregáramos una base con batería y teclado, talvez estaríamos frente a un auténtico ‘progresivo vanguardista’, estilo que, aun así, está ejecutando aquí, por más que no se oigan baterías u otros agregados. (Igualmente todo esto queda en un costado más sutil, lo que tenemos aquí principalmente es una sinfonía vanguardista.)


Originalmente este trabajo fue lanzado en 1976, bajo el nombre homónimo de ‘Art Zoyd 3’, aunque años más tarde, en 1980, la banda se encargó de relanzar el trabajo, luego de haberlo regrabado cuidadosamente, ya con mejores experiencias y conocimientos, con una formación expandida y diferente, ahora incluyendo, entre otros miembros, a dos elementos recurrentes en la discografía de la banda: Daniel Denis y Patricia Dallio. Este relanzamiento se hizo bajo el nombre de ‘’Symphonie pour le Jour où Brûleront les Cités’’, e implicó un mejoramiento significativo en la producción, los instrumentos perfectamente ecualizados, varios cambios en la ejecución de algunas piezas, y varios sutiles cambios que dieron un cambio radical a la perspectiva del sonido. La versión que se comparte en esta ocasión es la versión original, de 1976, la primer versión.

En 1976 Art Zoyd participa de una gira junto a Magma, banda por la cual se verían influenciados. Años más tarde, por su excelencia musical, fueron incluidos en el selecto seno de bandas que conformaban el ‘Rock In Oposittion’, sumados al colectivo tras su creación, originalmente integrado por los primeros cinco: los ingleses Henry Cow, los suecos Samla Mammas Manna, los italianos Stormy Six, los belgas Univers Zéro y los franceses Etron Fou Leloublan.

La gran virtud de este movimiento (‘Rock In Oposittion’) es que fue creado por bandas con formación profesional y con amplios conocimientos dentro de la música, por lo que el espíritu de rebeldía artística o musical no solo surgió como un espasmo esporádico o una mera reacción contracultural, sino que realmente estaban formados y crearon sonidos innovadores, vanguardistas, que chocaban contra todo lo demás conocido en la música y los hacían con fundamentos y profesionalidad.

Los primeros trabajos lanzados por el grupo apenas pisaron la década de los 70s, el resto principal de discos tuvo lugar a partir de principio de los 80s en adelante, en los que fueron explorando no solo lo sinfónico y la música clásica, sino que también emprendieron caminos hacia la electrónica, el rock progresivo vanguardista, la música experimental, música conceptual para películas etc., distribuidos en una extensa discografía que se extiende hasta hoy día. 

Cod: #1246

3 ago. 2016

Ash Ra Tempel - Schwingungen (1972)


Como bien decía Jimi en el post del disco debut de Ash Ra Tempel, ésta fue una de las bandas más destacadas dentro del Krautrock. Fundada por el guitarrista Manuel Göttsching, el bajista Hartmut Enke y el tecladista y baterista Klaus Schulze, publicaron su primer álbum en 1971. Al año siguiente, publicarían Schwingungen (Vibrations), el disco que hoy nos compete. Para este entonces, Klaus Schulze había abandonado el grupo (aunque volvería a tocar en Join Inn (1973) y Friendship (2000)), siendo reemplazado por Wolfgang Müller. También cuenta con la participación de Uli Popp en bongos, Matthias Wehler en el saxo alto y, a diferencia de su álbum debut que no contaba con un cantante, John L. en la voz principal. Hay varias anécdotas que andan dando vueltas sobre John L., entre ellas se dice que estuvo en Agitation Free pero que lo terminaron echando, en parte por cantar un tanto desafinado y, por lo que leí, también tenía la costumbre de cantar desnudo (supongo que por razones similares lo habrán echado luego de Ash Ra Tempel) . 




Pero más allá de estos pequeños detalles sobre John L., el disco es realmente una maravilla! Esto es puro rock cósmico, de lo mejor. El álbum consta nada más que de tres piezas, comenzando con “Light: Look At Your Sun”. Se trata de una canción que tiene muchas dosis ácidas de blues, con una lírica interesante. Me parece sumamente destacable el trabajo de Manuel en esta canción y a lo largo de todo el disco, con esa claridad, firmeza y brillantez que tanto caracterizaron su sonido. Luego sigue “Darkness: Flowers Must Die”. Creo que ya al leer los títulos de las canciones uno comprende el sentido de estos. En “Darkness: Flowers Must Die” escuchamos ciertos coqueteos con el free jazz en medio de la demencial voz de John L. y la esquizofrénica instrumentación. Para el segundo lado, tenemos una sola pieza, “Suche and Liebe” (“Search And Love”). Como en su álbum debut, acá también tenemos un primer lado más dinámico y enérgico, y un segundo más bien atmosférico. De esta forma, “Suche” desde el principio contrasta con la intensidad y la dinámica de “Darknes: Flowers Must Die”. Es una composición muy experimental, con una atmósfera muy tranquila donde predominan el vibráfono y el órgano. Pasajes misteriosos y minimalistas lentamente van dirigiéndose hacia la segunda parte, “Liebe”. Y qué hermoso final es “Liebe”! Creo que nunca me voy a cansar de remarcar la belleza del final: un coro celestial sobre una celestial progresión de acordes, maravilloso! Debo decir que me recuerda un poco a “A Saucerful Of Secrets”, pero eso a esta altura no importa jeje. Los propios Manuel Göttsching y Hartmut Enke dijeron en su momento que creyeron encontrar los acordes del Cielo, y hasta los incluyeron en su siguiente álbum, Seven Up! (También lo incluirían en el disco de The Cosmic Jokers “Gilles Zeitschiff”, aunque claro que sin su permiso, pero esa ya es otra historia que, dicho sea de paso, está contada en la reseña del primer disco que salió de The Cosmic Jokers).

De esta forma, con un final tan mágico, se despiden de nosotros estos navegantes del espacio. No sé si tiene mucho sentido decir qué fue de ellos porque de eso ya habló Jimi en el post mencionado. Así que… Que lo disfruten mucho!! Y no se me vayan a extraviar por el Cosmos… 

Cod: #1245


31 jul. 2016

Orange Peel - Orange Peel (1970)

Esta banda alemana nace en Hanau, con una corta vida que se extendió desde 1968 a 1971, integrada por Peter Bischof  en voz y percusión, Leslie Link en guitarra eléctrica, Heini Mohn en bajo, Ralph Wiltheiß en órgano y Curt Cress, un joven baterista de 17 años. Ellos estuvieron en los orígenes del krautrock, junto con bandas similares como 'Nosferatu', surgiendo de un ambiente con marcadas influencias extranjeras pero comenzado a direccionar el rumbo del caldo de cultivo, del floreciente movimiento alemán de la época, que desembocaría en todo un fenomeno de rock de ese país.

Pese a su prominente comienzo, el grupo no supo dejar muchos frutos, a no ser por un single lanzado en 1970, y finalmente el único disco, el homónimo ‘Orange Peel’, lanzado ese mismo año, pero grabado ya en 1969, por lo cual se convierte en un artilugio temprano y adelantado dentro del movimiento. 

Este particular trabajo mantiene una buena dosis de complejidad, lo que pareciera ser un progresivo algo temprano no por el año sino por lo visceral y rustico de su sonido, con intervalos de pasajes cantados, más sesiones de improvisación, pesadas tanto por teclados y guitarras duras, apareciendo el elemento krautrock; así que tenemos aquí varias visiones dando vueltas, unidas a la perfección en un rock pesado bastante extraño.


Todo lo que respecta a este disco es bastante extraño, por la rudeza, algunas disonancias, el sonido oscuro capaz de abastecer tanto a oídos exigentes de psicodelia, como de krautrock o de progresivo. El atractivo principal del trabajo seria la primer pieza, "You Can't Change Them All", que con una duración de 18 minutos, ocupa todo el lado A, siendo una suite rustica y dura, repleta de sorprendentes improvisaciones en guitarra y hammond, desplegadas entre una compleja estructura.

Reflejan estar influenciados por el movimiento rock de su país, pero también reflejan blues rock, influencias de la psicodelia norteamericana, la cual reafirman con su cover de ‘’Tobaco Road’’, también parecieran saber algo de jazz; una mezcla muy pesada, entre los primero de heavy progresivo de su país y entre los primeros grupos surgidos del movimiento krautrock, al contar ya en 1970 con un sonido tan marcado e instintivo.

La banda se separó inmediatamente después del lanzamiento del trabajo, la mayoría de los miembros desarrollaron su carrera con otras bandas progresivas. El bajista Heini Mohn reemplazó a Michael Ertl en ‘EPSILON’, mientras que Peter Bischof se unió ‘EMERGENCY’ y Curt Berro pasó por bandas como ‘EMERGENCy’, ‘Pasaport’ y ‘Atlantis’.

Cod: #1244
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