24 ago. 2016

Malachi - Holy Music (1966)

El misterioso ‘Malachi’ fue en realidad John Morgan Newbern, un pionero de la música psicodélica y ‘new age’. Nacido de padres de descendencia suiza y francesa, en la ciudad de Baltimore, estado de Maryland, USA, el 28 de noviembre de 1944. Se esperaba de él que siguiera una carrera militar, sin embargo una visita a México, (especialmente a la pirámide de Kukulcán, en Chichén Itzá, Yucatán), en 1955, alteró radicalmente el camino de su vida, a pesar de la desaprobación de los padres. 

Decidido a buscar otro sentido a su vida, Newbern se interesó por el creciente movimiento de su generación, con intereses siempre por la espiritualidad oriental, el modo de vida alternativo, las nuevas estéticas y el desarrollo de nuevas expresiones artísticas. Interesado por la espiritualidad y las distintas visiones religiosas de distintas culturas, comienza a leer textos como ‘El Libro Tibetano de los Muertos’, textos budistas, Zen, libros de Suzuki Roshi, Alan Watts, Paul Reps, entre otros. Su búsqueda espiritual, combinada con sus intereses musicales, lo conducirían a desarrollar un estilo totalmente personal e innovador, dentro del campo de la psicodelia, que recién estaba naciendo para esos años de mediados de los 60s.

Era tan solo un jovencito convertido en trotamundos, viviendo en la calle con su guitarra de doce cuerdas y su bolsa de dormir, hospedándose donde pudiera, tocando en la zona costera de Berkeley, en cafés y restoranes, para mantenerse. Fue allí, tocando su música, cuando fue visto por, ni más ni menos que, Allen Ginsberg, uno de los principales poetas de la generación beat, él quedo encantado con la música de Malachi y sin decirle nada a este se contactó con Allen Livingston, por aquel entonces presidente de Capitol Records, avisándole de un joven guitarrista que había visto en la calle. 

El sello se contacta con Malachi y, para su sorpresa, se le ofrece la chance de graba su música. Allen Livingston era amigo de Micheal Harner, profesor de antropología en la Universidad de Columbia, Nueva York, tanto Harner como Ginsger quedarían fascinados con las innovadoras ideas musicales de Malachi, tanto que ambos se encargarían de redactar un texto para la contra portada del disco que lanzaría el joven músico.


Así Malachi fija en fuego su música, con el ‘Holly Music’, disco grabado en el ‘Columbus Recording Studio’, en San Francisco, el 17 de Agosto de 1966, con la ayuda de un futuro miembro de Red Krayola, Steve Cunningham, y lanzado ese mismo año por el sello Verve, tratándose de una colección de largos instrumentales, folk acido-psicodélico, uno de los álbumes psicodélicos más tempranos a publicarse en la era lisérgica.

El trabajo nos ofrece una serie de sesiones de música psicodelia espiritual, una manifestación musical inconfundiblemente mística, reflejando la profunda influencia musical de los ‘estilos’ desarrollados por varias etnias que tuvieron mucho contacto con lo ‘’místico’’ desde sus culturas, especialmente por: los indios americanos, hindúes, y la música de tribus británicas (Ute). 

‘Holy Music’ es un auténtico síntesis de las músicas espirituales del mundo, reinterpretadas bajo la visión del joven Malachi, quien emprende un viaje simbólico hacia algún extraño lugar, sobrecargado de misticismo y muerte. Su guitarra de doce cuerdas es la principal interlocutora entre este mundo y el mundo sonoro del que pareciera tomar prestadas algunas melodías, percusiones y algunos cantos lo acompañan. Para nada acomplejado por ningún parámetro, da a su música la forma que le place, y su guitarra ejecuta todo tipo de elementos y artilugios; la música es sencilla, minimalista, tranquila.

Algo adelantado para su época, no por el carácter experimental propiamente dicho, ya que la música experimental (además de la música concreta) existe desde bastante antes de este disco, e incluso para aparición de la influencia oriental ya estaba presente en el folk experimental de la generación beat (anterior a los hippies), pero su relación tan íntima con ‘lo psicodelico’ y ‘lo espiritual’, ya en ese año 1966, hacen que el sonido esté por lo menos un par de años antes que muchos trabajos psicodélicos posteriores, similares o experimentales.


Michael Harner escribió estas palabras para la contra-portada del disco: "La música de Malachi trasciende las tradiciones de Oriente y Occidente, y representa la síntesis perfecta entre la estética, la filosofía y la religión, síntesis en la que todavía están trabajando los participantes de la revolución psicodélica. Con influencias de la música de la India y del indio americano, pero sobre todo es la música del espíritu humano, de carácter universal, que evoca las exploraciones de meditación a través de todos los sentidos. Es música psicodélica en el sentido más honesto, como es la danza de sol de los nativos americanos de la tribu ‘Ute’, o un raga, o los cantos gaélicos. Dentro de nosotros mismos, por debajo de las innovaciones musicales de los últimos mil años de historia europea, oímos un tambor diferente, y Malachi nos permite palpitar una vez más lo más profundo. Él no está imitando, ni siquiera combinando diferentes patrones culturales, sino que está descubriendo, al igual que muchos de esta generación recién despertados, los sentimientos, visiones y sonidos que han permanecido latentes bajo la "realidad" acondicionada de la civilización occidental. Escuchar a Malachi es sentir la unidad de uno con el hombre"

Lo mismo haria Allen Ginsberg, quien dejaría estas palabras sobre el trabajo: "Malachi se aproxima a la música en el espíritu de la conciencia: la meditación, altares, flores, hierbas, incienso, silencio, la comunión con uno mismo, la oscuridad y la improvisación. Él escucha en silencio a sí mismo y luego interpreta musicalmente lo que puede, de lo que escucha. Supongo que es un indio blanco, un nuevo arquetipo entre los nuevos estadounidenses. Poe habría disfrutado de su presencia.".

Newbern realizó muchos conciertos como Malachi, hacia finales de 1960, por el área de San Francisco, y pese a su respetable repercusión en la venta de su disco, aun así el sello decidió no seguir apoyándolo en un posible segundo disco, por lo que este seria su único lanzamiento discográfico durante esa época. Newbern continua haciendo música, sus nuevos trabajos pueden conseguirse en esta dirección

Cod: #1248

17 ago. 2016

Charlie Nothing - The Psychedelic Saxophone Of Charlie Nothing (1967)

Charles Martin Simon, mejor conocido como Charly Nothing, es el encargado e ideólogo de esta historia, un músico, dibujante, inventor de instrumentos y escritor norteamericano, nacido el 8 de Julio de 1941. 

Perteneció a esa creativa y movediza fauna juvenil que peregrinó por los caminos estadounidenses a partir de la posguerra, siguiendo la tradición trazada por los beatniks y miles de artistas populares que, a su manera, buscaron reconectar el arte con la vida y exponerlo en las calles y los bares, sin mayor aspiración de trascendencia o reconocimiento. (algunos pasajes de esta reseña tomados de esta pagina, muchas gracias!)

Durante un corto periodo estudió agricultura y literatura inglesa, pero rápidamente se aburrió y dejó las carreras. En 1965 fallece su esposa y esto le provoca todo un cambio, cambia su nombre artístico al de Charly Nothing y se dedica de lleno al arte, artes visuales, música y literatura.

Él es el inventor del ‘dingulator’, una especie de guitarra, escultural, de variadas formas, creado a base del reciclado de restos de automóviles, y que era variable en su cantidad de cuerdas; invento icónico en torno a su creador, que ejecutó durante toda su vida y que fue parte de su música y repertorio, incluso creó una banda que se llamaba ‘Charlie Nothing Dingulator Band’.

Durante casi cinco décadas se la pasó vagabundeando con su arte por buena parte de los territorios de su país, siempre formando parte de under, con su música expresionista experimental. Supo integrar diversas bandas efímeras para presentaciones en pequeños escenarios de Los Ángeles y Nueva York, como la ‘First Uniphrenic Church and Bank Band’ que tuvo como cantante original a una muy joven Debbie Harry, antes de su consagración con los Blondie. Supo compartir también algún escenario con Frank Zappa alguna noche.


Su trabajo discográfico también es efímero e incierto como su arte y, en cierto sentido, intrascendente, solo alcanzó a dejar un par de trabajos que pasaron desapercibidos para el público general, aunque aquí es cuando comienza la verdadera historia, ya que se trata de lanzamientos vanguardistas con un incalculable valor artístico / experimental, que tuvieron su repercusión en varios ámbitos del under, tanto norteamericano como europeo.

En 1967, una vez trasladado a la bahía de San Francisco, grabó su primer álbum, ‘The Psychedelic Saxophone Of Charlie Nothing’, lanzado ese mismo año por el sello Takoma, sello propiedad del músico experimental John Fahey.

El álbum se llama ‘El saxo psicodélico de Charly Nothing’ pero en realidad hay poca psicodelia aquí, talvez fue intento del sello para sacar algun tipo de redito aprovechando la creciente moda psicodélica del momento. El sonido consta más que nada de Free Jazz; lo que tenemos aquí son dos extensas y particulares sesiones en las que lo único que se escucha es, justamente, ‘el saxo psicodélico de Charly Nothing’, o sea… un saxo, parafraseando interminablemente, sobre el vacío del silencio, en un monologo bizarro de fraseos muy extraños, escalas incomprensibles, todo improvisado…

Si hay algo de psicodélico que se le pueda detectar al sonido serian algunos elementos y agregados sonoros que, conforme avanza el dialogo del saxo, van apareciendo tímidamente, sin sobrepasarse sino siempre manteniéndose tenue, en el fondo, marcando una base para el evidente protagonismo del instrumento de viento. Una vibración metálica que pareciera ser un gong o algún instrumento metálico de vibración o percusión; también aparecen, intercaladamente, unas percusiones de congas, elementos que le dan un toque místico al asunto. El álbum no se vendió bien en los Estados Unidos, pero logró un estatus de culto dentro de los círculos de free jazz y música libre en Europa.

En 1967 se trasladó a Santa Cruz, California, donde se unió a un movimiento de agricultores, pasando diez años viviendo en una granja. Se mantuvo como músico activo hasta mediados de los 80s, con presentaciones en vivo, y grabaciones de varios singles y otros discos; aunque desde esos años abandonó por completo las presentaciones en vivo, dedicándose casi exclusivamente a la apicultura y la escritura, llegando a publicar una docena de libros.

Cod: #1247

9 ago. 2016

Art Zoyd - Art Zoyd 3 (Symphonie pour le Jour où Brûleront les Cités) (1976)

Si hablamos de rock de vanguardia es necesario hacer una minuciosa revisión sobre el parámetro artístico dado a luz por Art Zoyd, un grupo francés de excelsa calidad y de un auténtico compromiso con la experimentación y la innovación constante; actitud que los llevaría a transitar y reproducir una serie de sonidos inexplorados hasta el momento de la aparición de sus discos.

Provenientes de Valenciennes, Francia, nacidos a finales de los 60s. En sus inicios, siempre inquietos musicalmente, el grupo se dirigió hacia lados más progresivos/psicodélicos, influenciados por el puro estilo Zappa, Beefheart, etc. El fundador original del grupo fue el multi-instrumentista Rocco Fernández, con quien alcanzarían a grabar tan solo un par de sencillos, ‘Sangría’, entre otros.

Hasta que en 1971 arriban a la banda el violinista Gérard Hourbette y el bajista Thierry Zaboïtzeff, quienes traen consigo un nuevo aire para el grupo, el cual comenzaría a tomar nuevos caminos. Ya en 1975, después de la salida del fundador, van a tomar el control del destino de grupo y cambiar radicalmente la dirección de las composiciones. 

El primer lanzamiento de Art Zoyd tuvo lugar recién en 1976, para ese entonces la banda se llamaba ‘Art Zoyd 3’, lanzando su primer trabajo denominado con ese mismo nombre. De este lanzamiento participan Alain Eckert en guitarra, percusión y voz, Gerard Hourbette en violín, viola y flauta, Jean Pierre Soarez en trompeta en si bemol y percusión, y Thierry Zaboitzeff en cello, bajo y percusión.

Aquí nos encontramos con el prominente comienzo discográfico del grupo, una autentica sinfonía acústica vanguardista de rock, que no deja de ser prototípica y arriesgada para ellos, por lo que la banda haría más adelante y pese a que este estilo particular se extendería inclusive hasta su segundo álbum. Este sonido refleja fielmente el espíritu que tenía el grupo, además de reflejar su aire de ‘principiantes’ en materia de grabación, por no haber grabado muy poco desde 1968 hasta el momento de este lanzamiento (1976).


Escuchar este disco es escuchar una autentica sinfonía, con todo lo que esto implica: las complejas estructuras y arreglos, el hermetismo dentro de ambientes sinfónicos, largas piezas de una enorme calidad musical que reflejan la influencia de música clásica contemporanea (Bartok y Stravisky); sumado al hecho de que es manifestado y reinterpretado todo con ese espíritu vanguardista típico del grupo, por lo que la ejecución de los arreglos de vuelve bastante ecléctica, las piezas se vuelven una exploración por terrenos sinfónicos vanguardistas, por pasajes con infinidad de momentos desconcertantes y caóticos. 

El rock está presente pero de una manera particular, no como normalmente lo conocemos en el progresivo, y ni siquiera como lo podríamos conocer por otras bandas del mismo ‘Rock in oposittion’, como Henry Cow por ejemplo, que puede llegar a manejar estructuras igual de complejas pero sumándole baterías y solos, e improvisaciones; en este sentido, en este caso particular, Art Zoyd es más minimalista, ejecutando una sinfonía y haciéndolo con muy pocos instrumentos: un bajo, un violín, un par de trompetas, una guitarra eléctrica, y no mucho más. Además de que estos instrumentos se abocan específicamente a una tarea sinfónica, por lo que es muy difícil encontrarse con un ‘acorde’ o un ‘riff’ propiamente dichos, el rock queda en un lado más imperceptible.

Si hemos de detectar cuál es el lugar del rock aquí, pues lo veremos reflejado sutilmente en el tipo de arreglos, en la aparición del bajo, el cual aplica alguna distorsión en algún pasaje determinado, la aparición de la guitarra eléctrica y sus arreglos, en la forma que tienen de encarar la composición y la ejecución, reflejando que, además de ser músicos académicos, vienen de extractos ‘’rockeros’’. Si a algunos pasajes determinados, de este disco, le agregáramos una base con batería y teclado, talvez estaríamos frente a un auténtico ‘progresivo vanguardista’, estilo que, aun así, está ejecutando aquí, por más que no se oigan baterías u otros agregados. (Igualmente todo esto queda en un costado más sutil, lo que tenemos aquí principalmente es una sinfonía vanguardista.)


Originalmente este trabajo fue lanzado en 1976, bajo el nombre homónimo de ‘Art Zoyd 3’, aunque años más tarde, en 1980, la banda se encargó de relanzar el trabajo, luego de haberlo regrabado cuidadosamente, ya con mejores experiencias y conocimientos, con una formación expandida y diferente, ahora incluyendo, entre otros miembros, a dos elementos recurrentes en la discografía de la banda: Daniel Denis y Patricia Dallio. Este relanzamiento se hizo bajo el nombre de ‘’Symphonie pour le Jour où Brûleront les Cités’’, e implicó un mejoramiento significativo en la producción, los instrumentos perfectamente ecualizados, varios cambios en la ejecución de algunas piezas, y varios sutiles cambios que dieron un cambio radical a la perspectiva del sonido. La versión que se comparte en esta ocasión es la versión original, de 1976, la primer versión.

En 1976 Art Zoyd participa de una gira junto a Magma, banda por la cual se verían influenciados. Años más tarde, por su excelencia musical, fueron incluidos en el selecto seno de bandas que conformaban el ‘Rock In Oposittion’, sumados al colectivo tras su creación, originalmente integrado por los primeros cinco: los ingleses Henry Cow, los suecos Samla Mammas Manna, los italianos Stormy Six, los belgas Univers Zéro y los franceses Etron Fou Leloublan.

La gran virtud de este movimiento (‘Rock In Oposittion’) es que fue creado por bandas con formación profesional y con amplios conocimientos dentro de la música, por lo que el espíritu de rebeldía artística o musical no solo surgió como un espasmo esporádico o una mera reacción contracultural, sino que realmente estaban formados y crearon sonidos innovadores, vanguardistas, que chocaban contra todo lo demás conocido en la música y los hacían con fundamentos y profesionalidad.

Los primeros trabajos lanzados por el grupo apenas pisaron la década de los 70s, el resto principal de discos tuvo lugar a partir de principio de los 80s en adelante, en los que fueron explorando no solo lo sinfónico y la música clásica, sino que también emprendieron caminos hacia la electrónica, el rock progresivo vanguardista, la música experimental, música conceptual para películas etc., distribuidos en una extensa discografía que se extiende hasta hoy día. 

Cod: #1246

3 ago. 2016

Ash Ra Tempel - Schwingungen (1972)


Como bien decía Jimi en el post del disco debut de Ash Ra Tempel, ésta fue una de las bandas más destacadas dentro del Krautrock. Fundada por el guitarrista Manuel Göttsching, el bajista Hartmut Enke y el tecladista y baterista Klaus Schulze, publicaron su primer álbum en 1971. Al año siguiente, publicarían Schwingungen (Vibrations), el disco que hoy nos compete. Para este entonces, Klaus Schulze había abandonado el grupo (aunque volvería a tocar en Join Inn (1973) y Friendship (2000)), siendo reemplazado por Wolfgang Müller. También cuenta con la participación de Uli Popp en bongos, Matthias Wehler en el saxo alto y, a diferencia de su álbum debut que no contaba con un cantante, John L. en la voz principal. Hay varias anécdotas que andan dando vueltas sobre John L., entre ellas se dice que estuvo en Agitation Free pero que lo terminaron echando, en parte por cantar un tanto desafinado y, por lo que leí, también tenía la costumbre de cantar desnudo (supongo que por razones similares lo habrán echado luego de Ash Ra Tempel) . 




Pero más allá de estos pequeños detalles sobre John L., el disco es realmente una maravilla! Esto es puro rock cósmico, de lo mejor. El álbum consta nada más que de tres piezas, comenzando con “Light: Look At Your Sun”. Se trata de una canción que tiene muchas dosis ácidas de blues, con una lírica interesante. Me parece sumamente destacable el trabajo de Manuel en esta canción y a lo largo de todo el disco, con esa claridad, firmeza y brillantez que tanto caracterizaron su sonido. Luego sigue “Darkness: Flowers Must Die”. Creo que ya al leer los títulos de las canciones uno comprende el sentido de estos. En “Darkness: Flowers Must Die” escuchamos ciertos coqueteos con el free jazz en medio de la demencial voz de John L. y la esquizofrénica instrumentación. Para el segundo lado, tenemos una sola pieza, “Suche and Liebe” (“Search And Love”). Como en su álbum debut, acá también tenemos un primer lado más dinámico y enérgico, y un segundo más bien atmosférico. De esta forma, “Suche” desde el principio contrasta con la intensidad y la dinámica de “Darknes: Flowers Must Die”. Es una composición muy experimental, con una atmósfera muy tranquila donde predominan el vibráfono y el órgano. Pasajes misteriosos y minimalistas lentamente van dirigiéndose hacia la segunda parte, “Liebe”. Y qué hermoso final es “Liebe”! Creo que nunca me voy a cansar de remarcar la belleza del final: un coro celestial sobre una celestial progresión de acordes, maravilloso! Debo decir que me recuerda un poco a “A Saucerful Of Secrets”, pero eso a esta altura no importa jeje. Los propios Manuel Göttsching y Hartmut Enke dijeron en su momento que creyeron encontrar los acordes del Cielo, y hasta los incluyeron en su siguiente álbum, Seven Up! (También lo incluirían en el disco de The Cosmic Jokers “Gilles Zeitschiff”, aunque claro que sin su permiso, pero esa ya es otra historia que, dicho sea de paso, está contada en la reseña del primer disco que salió de The Cosmic Jokers).

De esta forma, con un final tan mágico, se despiden de nosotros estos navegantes del espacio. No sé si tiene mucho sentido decir qué fue de ellos porque de eso ya habló Jimi en el post mencionado. Así que… Que lo disfruten mucho!! Y no se me vayan a extraviar por el Cosmos… 

Cod: #1245


31 jul. 2016

Orange Peel - Orange Peel (1970)

Esta banda alemana nace en Hanau, con una corta vida que se extendió desde 1968 a 1971, integrada por Peter Bischof  en voz y percusión, Leslie Link en guitarra eléctrica, Heini Mohn en bajo, Ralph Wiltheiß en órgano y Curt Cress, un joven baterista de 17 años. Ellos estuvieron en los orígenes del krautrock, junto con bandas similares como 'Nosferatu', surgiendo de un ambiente con marcadas influencias extranjeras pero comenzado a direccionar el rumbo del caldo de cultivo, del floreciente movimiento alemán de la época, que desembocaría en todo un fenomeno de rock de ese país.

Pese a su prominente comienzo, el grupo no supo dejar muchos frutos, a no ser por un single lanzado en 1970, y finalmente el único disco, el homónimo ‘Orange Peel’, lanzado ese mismo año, pero grabado ya en 1969, por lo cual se convierte en un artilugio temprano y adelantado dentro del movimiento. 

Este particular trabajo mantiene una buena dosis de complejidad, lo que pareciera ser un progresivo algo temprano no por el año sino por lo visceral y rustico de su sonido, con intervalos de pasajes cantados, más sesiones de improvisación, pesadas tanto por teclados y guitarras duras, apareciendo el elemento krautrock; así que tenemos aquí varias visiones dando vueltas, unidas a la perfección en un rock pesado bastante extraño.


Todo lo que respecta a este disco es bastante extraño, por la rudeza, algunas disonancias, el sonido oscuro capaz de abastecer tanto a oídos exigentes de psicodelia, como de krautrock o de progresivo. El atractivo principal del trabajo seria la primer pieza, "You Can't Change Them All", que con una duración de 18 minutos, ocupa todo el lado A, siendo una suite rustica y dura, repleta de sorprendentes improvisaciones en guitarra y hammond, desplegadas entre una compleja estructura.

Reflejan estar influenciados por el movimiento rock de su país, pero también reflejan blues rock, influencias de la psicodelia norteamericana, la cual reafirman con su cover de ‘’Tobaco Road’’, también parecieran saber algo de jazz; una mezcla muy pesada, entre los primero de heavy progresivo de su país y entre los primeros grupos surgidos del movimiento krautrock, al contar ya en 1970 con un sonido tan marcado e instintivo.

La banda se separó inmediatamente después del lanzamiento del trabajo, la mayoría de los miembros desarrollaron su carrera con otras bandas progresivas. El bajista Heini Mohn reemplazó a Michael Ertl en ‘EPSILON’, mientras que Peter Bischof se unió ‘EMERGENCY’ y Curt Berro pasó por bandas como ‘EMERGENCy’, ‘Pasaport’ y ‘Atlantis’.

Cod: #1244

24 jul. 2016

Ange - Caricatures (1972)

‘Ange’ es una de las más destacadas bandas provenientes del progresivo francés, formada  en Septiembre de 1969, por iniciativa de los extraordinarios hermanos Christian y Francis Décamps. En 1970 Christian compone la ópera rock ‘La fantastique épopée du général Machin’, de la cual no quedaron registros sonoros salvo una grabación de un concierto en vivo, publicada en el doble álbum lanzado por RCA en 1978. 

Con dicho trabajo comenzaron dando sus primero conciertos, alrededor de 1970, por el que recobran buena fama en el ámbito progresivo europeo. El 26 de agosto de 1973 abren un concierto para ‘Génesis’, frente a 30.000 personas; realizan 110 conciertos entre 1973 y 1976.

Su primer álbum a publicar llegaría en 1972, el magnífico ‘Caricatures’, trabajo debut que no sería el más aclamado por el público dentro de la discografía del grupo pero aun así se trata de un muy esmerado trabajo y un gran puntapié para el comienzo de su discografía; con su sonido influenciado por los grandes de la época, pero con una gran dosis personal que los marcaria como únicos en el rock europeo; un rock progresivo de una esmerada elaboración y un llamativo estilo algo oscuro, melancólico y macabro. Cuenta además con una marcada faceta que refleja también muchos yeites de la cultura europea, la estilística medieval, teatral, arlequinesca, poesía hablada, etc.

El primer disco de Ange es diferente a lo que harían después, pero manteniendo siempre esa intencionalidad sinfónica por la que despliegan algunas piezas de larga duración, la principal de ellas sería ‘Caricatures’, la pieza que le da nombre al disco y que materializa en carne sonora la intención y el espíritu del disco, todavía no resuelto o muy claro del todo, sino más bien es un intento arriesgado de rock sinfónico, que al fin de cuentas ha salido bien; la complejidad lo demuestra y la buenos pasajes melódicos, sumados a las estructuras oscuras, lo terminan de reafirmar.


Con letras (según dicen) algo controversiales, de contenido poético, grosero y sexual, (cosa difícil de constatar ya que están en francés) la vocalización se vuelve un condimento importante, desde este primer trabajo, con un estilo impulsado por Christian Decamps, con su tono irónico y teatral que se volveria una fuerte influencia en su pais, cosa que no era así el comienzo del grupo cuando Christian era un factor mas dentro de todos los elementos.

El grupo en esta realización estaría alineado con Christian Decamps en voz y teclados, Francis Decamps en teclado y voz, Jean-Michel Brezovar guitarra, Gérard Jelsch en batería y percusión y Daniel Haas en bajo.

‘Ange’ cuenta con una nutrida selección de obras maestras, que van desde el primer lanzamiento hasta ‘Guet-Apens’, de 1978, comprendiendo varios discos lanzados durante la década de los 70s. Estos componen los principales trabajos de la primer etapa del grupo, casi concluida a finales de los 70s.

Treinta años más tarde, después de varios cambios en su formación, carismático Cristiano Descamps reforma el grupo y le da vida a la lleva la nueva generación de Ange, la segunda etapa, junto a su hijo Tristán en los teclados, Hassan Hajdi en las guitarras, Thierry Sidhoun en el bajo, Caroline Crozat en las voces y Benoît Cazzulini en la batería. Esta formación lanzaría nuevos álbumes: ‘Culinaire Lingus’ y ‘?’.

Code: #1242

16 jul. 2016

Albatross - Albatross (1976)

Esta banda sinfónica norteamericana nace Rockford, Illinois, Estados Unidos, a principio de los 70s, pasando casi desapercibidos dentro del progresivo norteamericano. La banda contó con Marc Dahlgren en teclados, Paul Roe en la guitarra, Joe Guarino en bajo, Dana Williams en la percusión, y Mike Novak en voz.

Corren su suerte al mismo tiempo que otras grandes bandas progresivas inglesas, como Yes, Génesis, etc., por las cuales se ven fuertemente influenciados. Estas influencias extranjeras serían fundamentales en su sonido, incubado en una maquinaria sinfónica propiamente dicha, contando a la vez con una gran dosis experimental muy personal, que hace que sea aún muy disfrutable e innovador.

En 1976 lanzan su único trabajo, producido de forma privada en un estudio que ellos mismos construyeron y financiaron, con la idea de llevar la producción profesional a su ciudad natal, Rockford. El homónimo ‘Albatross’, un trabajo progresivo sinfónico bastante ambicioso y con muy buenos momentos de rock algo oscuro. Pese a ser un trabajo desconocido y para no tratarse de un ‘clasico’ por descubrir, aun es llamativa la energía que aplican y la variedad instrumental que despliegan en los temas, que son frescos pese a que cargan con muchos elementos complicados, y se vuelven muy innovadores por momentos.

Vale rescatar también el esfuerzo que hacen en elaborar estructuras intrincadas, especialmente en el primer tema del disco, llamado ‘Los cuatro jinetes del apocalipsis’, una extensas suite de rock sinfónico que combina progresivo, con rock pesado, ambientes sinfónicos y elementos electrónicos, nacidos por la aparición de distintos sonidos aplicados con los varios sintetizadores con los que contaban.


El resto del disco se divide en cuatro temas de menor duración pero que también muestran un infernal ímpetu sinfónico y mayores destrezas, donde por supuesto los teclados de Dalhgren son los mayores destacados del sonido. 

Esta destreza compositiva no surgiría por casualidad, se trataba de músico de categoría, especialmente por Marcos Dalhgren, un virtuoso tecladista con formación profesional en música clásica, él fue el encargado de componer todas las piezas del disco, (con Mike Novac el principio letrista) aunque los demás músicos también aportaron los suyo en el trabajo total, y tuvieron la capacidad de adaptarse favorablemente a las ideas originales, el sonido final lo prueba con creces.

Como se ha dicho antes, reflejan gran cantidad de distintas influencias llegadas del rock inglés o norteamericano, más específicamente con ritmos duros tipo ‘Yes’, o evocando ambientes sinfónicos épicos muy al estilo ‘Genesis’, sin contar a la voz principal que pareciera estar inspirada en el típico estilo de Peter Gabriel. Otras influencias se dejan ver, como Emerson, Lake And Palmer o Kansas.

Al poco tiempo del lanzamiento del disco los músicos deben tomar caminos por separado al disolverse el grupo. Algunos de ellos, como Joe Guarino, seguirían logados al estudio que construyeron, trabajando en la industria de la música. Mike Novak sufriría un aneurisma que lo alejaría por un tiempo de la música, luego recuperado pasaría a formar parte de la banda ‘Blues Hawks’.

Cod: #1241

9 jul. 2016

Toshiaki Yokota & The Beat Generation - Flute Adventure (1971)

Toshiaki Yokota es un flautista de jazz que dejó grandes sonidos en el jazz fusión japonés de principio de los 70s. Nace en Tokyo, en 1944, y comienza tocando la flauta desde pequeño, hasta su aparición en los escenarios, como profesional, a los 17 años de edad. 

Sus comienzos en la música lo sitúan con ‘The Beat Generation’, un grupo creado y liderado por él mismo, compuesto además por distintos músicos de la escena jazz fusion y rock japonés del momento. Con este grupo lanzaría sus primeros trabajos, el primero de estos seria ‘Exciting Flute’ de 1970; el segundo, el ya publicado aquí, ‘Elevation’, de 1970, un trabajo más estándar dentro del jazz fusión. 

Para su tercer lanzamiento se luciría aún más, su ‘Flute Adventure’, de 1971, marcaría un paso importante en su carrera, dejando muy buenos sonidos de jazz fusión, con toques de psicodelia, jazz funk, free jazz y bozza, además de tener una faceta muy marcada que se dirige siempre hacia un sonido rustico y étnico, con apariciones de elementos de música étnica africana y/o afroamericana, o podría decirse también latin jazz, como percusiones de congas o cantos tipo ritual. 

Su flauta combina a la perfección con este ambiente rustico, resaltando estas características aún más y encontrando un lugar perfecto para sus arreglos y distintas ideas que explora con el sonido. Es trata de una autentica ‘aventura para su flauta’, y para todos los participantes que aquí se muestran, (entre guitarra eléctrica, piano, y demás agregados) quienes se manejan, durante la primer mitad del disco, de manera libre, con un sentido de free jazz, pero siempre con una meta étnica; trae a la mente imágenes de civilizaciones indígenas antiguas, con sus sesiones, cantos, bailes, y todo el misticismo con lo que esto puede estar relacionado. 


Esto es lo que ocurre predominantemente durante la primera mitad del disco, la cual está dividida en cuatro partes, conformando las cuatro junta una suite en su totalidad. Esta primer mitad, llamada ‘le soleil était encore chaud’,  está dedicada al poeta Arthur Rimbaud.

Sin embargo la segunda mitad del trabajo se muestra más centrada en cuanto a las intensidades y estructuras, en la cual hacen temas más compactos pero no por eso menos sentidos y emotivos, aquí tiene lugar algo de bozza y samba brasilera, reafirmando aún más el interés de Toshiaki Yokota por el latin jazz y los sonidos étnicos afroamericanos, que alejados están de su cultura (japonesa) natal propiamente dicha.

Para este lanzamiento el grupo estaba integrado por Hideo Ishikawa en piano , Sadanori Nakamure en guitarra, además de algunos miembros de la banda Count Buffalo, como Kimio Mizutani en guitarra eléctrica, Larry Sunaga en percusión y Masaoki Terakawa en bajo; todos bajo la dirección de Yokota.

Ese mismo año (1971) lanza otro trabajo, ‘Primitive Community’, ya con otra banda, ‘Toshiaki Yokota & Primitive Community’. Con ambos álbumes de 1971 Yokota marcaria a fuego el fusión japonés, explorando y exponiendo más aun su poderío como músico, compositor y explorador de armonías y sonidos experimentales.

Cod: #1240

2 jul. 2016

PSI - Horizonte (1977)

PSI, pese a su corta vida, se encuentra entre la elite del jazz fusión alemán. Nacidos a mediados de 1975, en Mainz, capital del estado Rhineland-Palatinate, Alemania, solo vivieron dos años y medio, un corto periodo en el cual se las ingeniarían para dejar muy buenos sonidos, publicados en un solo trabajo.

Muy poca información hay sobre ellos y sus orígenes, salvo que el grupo estaba integrado por Bodo Feldmann en bajo y voz, Volkmar Zimmermann en guitarra y voz, Robert Jahn en batería percusión y voz, Wilfried Kunkler en saxo y percusión, ademas de Matthias Frey en teclado, que parece ser el líder, tanto por sus composiciones como por su estelar participación.

‘Horizonte’, un interesante trabajo de jazz fusión, con características heredadas un poco de la escuela jazz rock de su país, con la potencia y el espíritu de incursionar en las fusiones, como Passport, Missus Beastly, Kraan, entre otros; aunque a la vez plantean un escenario no tanto hacia el krautrock sino un poco más hacia un lado progresivo, cambiante.


Las composiciones y arreglos originales, todos de Matthias Frey, dan un resultado que sólo puede ser descripto y ejecutado por PSI, un ambicioso despliegue de distintos pasajes e intensidades ejecutadas con sutileza, que convierten a los temas no solo en bases sobre las cuales improvisan, sino que la improvisación es parte de esa combinación estructural que se va mutando constantemente.

Talvez parezca engañoso el primer tema, que parece más sencillo, pero es tan solo prologo para lo que vendrá después, que son una serie de elegantes piezas, en donde surge lo funky y progresivo, manejados de una manera estructural virtuosa; con una destacable base rítmica que realza el ánimo de las piezas.

Poco se sabe del grupo en sí, salvo que Matthias Frey, luego de este lanzamiento, se convertiría en un prolífico compositor, junto a algunas bandas y varios proyectos en solitario. El guitarrista Volkmar Zimmermann se unió a la banda danesa "Kvartet Corona" en 1995.

Cod: #1239

30 jun. 2016

John McLaughlin & The 4th Dimension en vivo en el Gran Rex, Buenos Aires, Argentina – 01/04/16 (Concierto)

Esta nota tiene ya dos meses de retraso pero igualmente quería publicarla para hablar de lo que fue el alucinante concierto dado por John McLaughlin en Buenos Aires, el primero de Abril de este año:
Con excusa de la presentación de su disco "Black Light", John McLaughlin y ‘su banda’ The 4th Dimension se presentaron en el teatro Gran Rex, en medio de una gira mundial, que afortunadamente los traería a la Argentina, y poder disfrutarlo, para poder tener el lujo inmenso de escuchar a tal leyenda del jazz fusión como lo es McLaughlin.

Tuve la suerte de presenciar ese concierto, realmente no me esperaba nada en particular, sabía que se trataba de una leyenda y no quería perdérmelo, pero hasta entonces no había seguido sus últimos trabajos, solo había escuchado a la Mahavishnu, así que fui con la intriga de no saber què era con lo que me iba a encontrar y la sorpresa fue mayúscula, inmensa.

Armados con lo mejor de la tecnología actual, en cuanto a instrumentos y sonido, salieron al escenario esa noche lluviosa de Abril, eran cuatro fieras increíbles, no solo John se destacó sino que también se las arregló para encontrar a gente tan monstruosa como él, por lo que no fue un concierto sino una exhibición de grandeza y virtuosismo de una calidad tal que dudo mucho que alguna vez vuelva a presenciar. Hicieron un jazz rock totalmente actualizado, innovador, que demostraba que John jamás se quedó en los mitos del pasado y de sus trabajo, sino que siguió evolucionando hasta hoy, sin perder jamás la vanguardia.

Ya desde hace algunos años que viene funcionando esta banda, The 4th Dimension, integrada por: Gary Husband, en teclados y percusión, que no solo es un maestro concertista de jazz y clásico, a nivel de elite, sino que es un baterista feroz, por momentos dejó los teclados y se sumó tambien a la batería, (si, había dos baterías sonando a la vez) demostrando que era tan bueno en ambos instrumentos. Además del indio Ranjit Barot, en batería y voz, otro maestro de la percusión, un intérprete y acompañante perfecto para la guitarra de John, demostrando sus dotes e incontables habilidades percusivas, técnicas, una versatilidad inesperada, además de aportar algunas voces e improvisaciones vocales en algunos temas.


También en el grupo, el camerunés Etienne Mbappe, en bajo, una fiera temerosa que tocó lo que quiso, hizo lo que quiso siempre, tocó a la velocidad que se le ocurrió, sin jamás haberle detectado siquiera un error o distracción; pasó por una cantidad de escalas extrañas, que parecían de otro estilo, más avanzado a lo ya avanzado y sofisticado que tocaban los demas, cosas que ni siquiera John tocaba en su guitarra. Y por último, por supuesto, John en guitarra, un caballero del jazz fusión, siempre elegante, impecable con sus vestiduras y su brillante guitarra que comenzó a rugir sonidos inesperados desde el primer segundo hasta el último. 

Maestros musicales a nivel de élite, que hacían lo que querían,  jugaban con las velocidades, improvisaban de forma inexplicable, invertían escalar o las modificaban como les parecía, variaban intensidades y velocidades de interpretación muy rápidamente y casi sin despeinarse, varíaban mucho el sonido incluso dentro de cortos periodos de tiempo dentro de un mismo tema. Un estilo en el que aparecía jazz, toques de blues, clasico, música indú, progresivo.

Realmente esta gente, como dije anteriormente, no dio un concierto sino una eximia exhibición de virtuosismo y despliegue con una calidad de élite mundial, haciendo un jazz fusión explosivo, que no se puede llegar a apreciar en audio, debe ser escuchado en vivo para sentir realmente lo que logra, lo que alcanza. 

Desde el primer segundo que comenzaron a tocar explotaron y jamás bajaron de ese limbo innovador, y de esos cuatro maestros salía algo muy adelantado, muy complejo y sofisticado, un jazz fusión que sobrepasaba las ideas que uno puede tener sobre complejidad; se trataba de estructuras complejas, no solo en un sentido estructural, que obviamente eran muy complejas (por momentos) en cuanto a cantidad de partes y arreglos, sino que además de instante en instante se iban modificando. 
En algunos temas lo que hacían no se volvía a repetir jamás luego de 3 o 4 segundo de ser tocado, por más que interpretaran una base específica, tanto la batería como el bajo y el teclado, iban modificándose y haciendo bases que no repetían patrones. El mismo John, en un momento en el que se refirió a ‘sus musicos’ (por así decirlo), dijo: ‘'They can play anything'’, y realmente era así, ellos podían tocar lo que sea, cualquier cosa que le pidieran, no tenían limite.

Uno sonido además muy emocionante, muy conmovedor, con una carga espiritual muy fuerte, especialmente por el lado de John, que siempre ha manifestado (con su manera de hablar tan pacífica y sus acercamientos a la música india por ejemplo) una sensibilidad particular y un acercamiento hacia lo místico; aunque los demás músicos también lo sentían así y lo manifestaban de esa forma. Los cuatro estaban compenetrados en lo que hacían y funcionaban en un círculo perfecto, entendiéndose a la perfección los unos los otros.

Un concierto de dos horas y media, en el que interpretaron todos temas del grupo, algunos temas nuevos, aunque también sumaron varias interpretaciones especiales de otros temas, un tema dedicado a Carlos Santana, y otro, en un momento muy emotivo, dedicado a Paco de Lucia, ambos músicos a los que John estaba homenajeando y con los que ha trabajado en varios discos. En el show también hubo lugar para composiciones como "Light at the edge of the World", "Echoes from them", "Abbaji" y "The creator has a master plan", entre otras.

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