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viernes, 20 de junio de 2025

Angus MacLise - The Invasion Of Thunderbolt Pagoda (1999)

La psicodelia fue, en su momento, una derivación de todos los vanguardismos ocurridos hasta allí durante el siglo XX, tomando elementos desde el surrealismo, el dadaísmo, luego la música concreta y la electrónica más intelectual, la música de vanguardia, el minimalismo, las orquestas experimentales, y la música experimental en general. Todo ello convergió en la psicodelia, terminando de convertirse esta en un compendio de elementos de vanguardia que no hicieron más que nutrirla, inspirara, darle sustancia para los experimentos que en ella tendrían lugar, para terminar incluso de convertirse la psicodelia misma en uno de los vanguardismos más importantes del siglo XX.

Esta importancia radica en el hecho de que la psicodelia sirvió como fenómeno que contribuyó decisivamente al trocar de la vanguardia desde un lugar exclusivo e intelectual, para pasar a ubicarse esta hacia terrenos de la música popular, de allí el nacimiento del rock psicodélico, con todas sus ramificaciones, inventos e innovaciones importantes traídas para la evolución del rock y la música popular desde allí en adelante. 

Pero el nacimiento de este rock psicodélico, que mucho tuvo de impacto en la música popular al romper muchas convenciones y traer la experimentación al campo de la música grabada, fue tan solo un aspecto derivado de la psicodelia y el ámbito del underground, que era donde se fermentaba todo ese real caldo de cultivo en el que las generaciones de jóvenes artistas plasmaban sus experimentos en muchas áreas del arte y así se retroalimentaba todo el entorno. Desde los lugares como la poesía de vanguardia o más bien la literatura en general, el cine, la pintura, escultura, teatro y ni hablar de la música, etc. Todo ello estaba allí y era parte del caldo de cultivo en el que jóvenes, artistas e intelectuales circulaban creativamente y se enriquecían del floreciente ambiente artístico que tuvo lugar ya desde primeros años de la década de los 60s en los Estados Unidos, e incluso posiblemente también desde algunos años antes.

Ese ambiente fue el lugar donde floreció el hipismo y de donde surgieron muchos referentes y/o bandas icónicas que aún se recuerdan hoy en día como precursoras. Desde Timothy Leary y su revolución ácida, hasta Grateful Dead y sus fiestas de ácido, artistas innovadores como Andy Warhol, o la misma Velvet Underground, etc. En ese ambiente se construyeron muchos referentes que son figuras hoy en día, pero también hubo personajes que se reusaron a la búsqueda de la popularidad y lo masivo, prefiriendo quedarse en la periferia para no relegar su arte a algo que encaje con el montón, y por ende emprender un viaje artístico lo más auténtico posible, toda una decisión filosófica de vida.

Quedan muchos rastros artísticos de esa vanguardia de la baja escena estadounidense, algunos referentes que generalmente también han sobrevivido al paso del tiempo, pero no con una fama masiva sino muchas veces como personajes de culto reconocidos solo por los allegados a esas artes más marginales frente a lo popular, desde novelas y poesía de escritores como los poetas de la generación beat y otros, cine alternativo experimental como las películas de Ira Cohen, entre otros cineastas, y en música también hay mucha tela que cortar. 

De esa época fue el origen de la música minimalista, vanguardia que estuvo allí en ese momento del underground cuando surgió la psicodelia, por lo que estos géneros llegaron a codearse gracias a los artistas que circulaban el ambiente y llegaron a realizar muchos experimentos de forma conjunta. La psicodelia originaria pareciera algo crudo, ya luego se vertió hacia la música popular y la generación del rock la tomó para la creación del rock psicodélico. Pero antes de esa generación, hacia los primeros años de la década de los 60s, pareciera que la psicodelia se encontraba en sus orígenes y, aun sin el encuentro con el rock, ya gozaba de un carácter muy profundo en cuanto a lo experimental, expresada muchas veces en forma de música drone, ejecutada en aquelarres experimentales, expresada en rituales por artistas con curiosidades místicas, lo dicho en su encuentro con el minimalismo, además de todo ese mundillo vanguardista que se nutrió de lo experimental.

Arte por Angus McLise

De los tantos personajes de ese underground psicodélico aparece un nombre que es el que Angus MacLise, un personaje que fue fiel reflejo del típico joven contracultura de la época, que se negó a llevar una vida formal y rechazó muchas convenciones. Tal fue el punto, tanto se negó a ser encasillado, que rechazó las formalidades en su producción artística, cosa que lo llevó a rechazar también la búsqueda de fama para reafirmar así su pertenecer a un lugar de oscuro under creativo. En parte este artista es conocido porque fue el primer baterista que tuvo la formación de la mítica Velvet Underground, banda que en algún punto comenzó a refinar sus producciones alternativas para darle forma de canción y así buscar más afinidad con lo popular. Angus MacLise se negó a esa propuesta y abandonó la banda de inmediato cuando esta decidió tomar ese camino. En su lugar, el artista prefirió seguir pululando por ese ambiente más bajo pero de mayor libertad, su obsesión fue la de la libertad sin concesiones, y en ese lugar llega el planteamiento que es el de hacer el arte por hacerlo, por convicción y pasión, y no por una búsqueda de fama o popularidad.

Angus MacLise nació en Bridgeport, Connecticut, el 4 de marzo de 1938, trabajó en multimedia y en el movimiento Fluxus, diseñó su propia caligrafía, fue poeta místico, actor, editor, librero y viajero por el mundo. También fue miembro fundador del Theatre of Eternal Music junto a La Monte Young, grupo participe de la creación de los primeros minimalismos, grupo por el que pasarían músicos como John Cale y Terry Riley, entre tantos otros. Como músico MacLise tomó clases de percusión latina, estudió técnica de jazz, música de danza medieval europea y percusión de forma libre.

La vida de Angus MacLise fue una de bohemia, dedicó gran parte de su existencia terrena a viajar por el mundo, a experimentar con su arte al cual nutria con experiencias con otros artistas, conociendo personas y aprendiendo de cada lugar. En sus propias palabras: ‘’Seguí un camino a través de la poesía, la caligrafía, la música y el viaje, vibrando con tantos seres como fuera posible’’. MacLise mantuvo una estrecha relación con la mayoría de las figuras creativas de su época, especialmente más con algunos, entre ellos el artista Ira Cohen, un poeta, cineasta, fotógrafo y artista visual que también viajó por el mundo. 


Ira Cohen fue además el creador de lo que él denominó como la ‘’Mylar Chamber’’, una sencilla sala de paneles con bisagras, cubiertos por películas reflectantes de Mylar. El espacio funcionó entre 1968 y 1971, en un loft de la calle Jefferson de Nueva York, donde el artista se dedicó a fotografiar a un sinfín de músicos y personalidades del momento, creando algunas de las imágenes más míticas de finales de los años sesenta. A través de contactos, Ira Cohen invitó a los visitantes a interpretar su propio yo en este pequeño teatro simbolico-lisergico, entre ellos Jimi Hendrix, William Burroughs, Vali Myers, Jack Smith, Alejandro Jodorowsky, Lionel Ziprin, Ching Ho Cheng, Petra Vogt, Charles Ludlam, John McLaughlin y el grupo de rock Spirit. Por supuesto, Angus MacLise también pasaría por esa cámara y sería fotografiado.

Las creaciones de Ira Cohen pasaron también por la realización de algunos films experimentales, dirigidos por él mismo, entre ellos ‘’Kings With Straw Mats’’ y ‘’Brain Damage’’. ‘’The Invasion of Thunderbolt Pagoda’’, de 1968, fue originalmente otra de sus películas, un mediometraje experimental dividido en tres partes: "The Opium Dream", "Shaman" y "Heavenly Blue Mylar Pavilions", que muestra el quehacer de unos personajes oscuros y sus andanzas entre opiáceos y rituales extraños. El film fue creado y dirigido por Ira Cohen, con participación de Angus MacLise como parte del reparto de actores, MacLise también se encargaría de componer la música que luego sería utilizada como banda de sonido de la película. 

El film pertenece al under psicodélico de la época y con el tiempo se ha convertido en un elemento de culto referente para el cine alternativo o experimental. En este film Cohen utiliza sus inventos con reflectantes de Mylar para capturar las escenas de muchos momentos aparecidos en la pelicula, mucha de la visual aparecida en la película transcurre por un lugar de alteración visual de estilo psicodélico.

Angus MacLise en el Mylar Chamber, foto por Ira Cohen

La música compuesta por Angus MacLise es tan incierta como el film mismo, por lo que resulta perfecta para musicalizar dicho delirio fílmico. Esta música también es un reflejo del arte de MacLise, algo amplio, indeterminado, totalmente experimental, lisérgico, casi como un fragmento de la psicodelia misma, una concepción musical en la que no hay comienzo ni final, solo una cosa sucediéndose cual ambiente psicodélico perdido en un ritual de oscuridades y misterios. La música de la película es una cosa que se sucede sin cortes, de principio a fin dentro de una ejecución muy extensa de casi media hora de duración. Estos sonidos son un reflejo de la inquietud del artista por nutrirse de muchos elementos, por lo que en esos ambientes indeterminados convergen percusiones de tipo hindú, con drones también salidos de tampuras hindúes, y otros agregados como voces, órganos, flautas y guitarras. Esta musica tiene un vinculo directo con el minimalismo, debido a que toda la producción sonora es una cosa indeterminada que fluye en una misma aura, casi como el minimalismo mismo, la influencia está a la vista, y es un reflejo del vinculo intimo que tuvieron la psicodelia con el minimalismo, compartiendo estrechos lazos con la espiritualidad de la India, cohabitando el mismo ambiente creativo y teniendo en común esa inquietud por experimentar y salirse de las convenciones.

Las grabaciones musicales de Angus MacLise quedaron archivadas en su época, pero con los años han comenzado a aparecer en la palestra pública gracias a algunas publicaciones independientes. Ya en 1988, Fierce Records lanzó un sencillo con algo de su música. Luego otros sellos han hecho su parte, apareciendo en 1999 el cd llamado ‘’The Invasion of Thunderbolt Pagoda’’, un lanzamiento que compila, entre otras cosas, la música creada por el artista para la película que lleva el mismo nombre, de ahí el título de dicho lanzamiento. A partir de ese lanzamiento de 1999, otras varias publicaciones de larga duración han sido liberadas a lo largo de las últimas décadas, y con ellas, algo del basto material musical dejado por Angus MacLise ha logrado salir a la luz y llegado a la superficie. Este prolífico artista siempre pertenecerá a un lugar del arte más ‘’marginal’’, por su condición tan experimental como creador, pero su legado es basto y vale la pena explorarlo, especialmente para amantes de la lisérgica y las artes alternativas.

Cod: #1814

sábado, 21 de septiembre de 2024

Sandy Bull - Fantasias For Guitar And Banjo (1963)

Discos como ‘’Fantasias For Guitar And Banjo’’ de 1963 por Sandy Bull, así como otros lanzamientos como ‘’The Seal Of The Blue Lotus’’ de 1965 por Robbie Basho, ‘’Rainy Day Raga’’ de 1966 por Peter Walker, o ‘’Holy Music’’ de 1966 por Malachi, demuestran que el folk estuvo a la altura y tuvo la visión de la vanguardia, tanto así como para ubicarse en una época temprana en cuanto a su relación con lo ‘’oriental’’ que había comenzado a llegar a la música de los Estados Unidos, demostrando que la relación de lo oriental con la música de occidente no comenzó exclusivamente con el rock y mucho menos siendo un fenómeno único de The Beatles.

Por otro lado, ‘’Fantasias For Guitar And Banjo’’ es un disco muy adelantado también en su relación con lo ‘’psicodelico’’, siendo 1963 un año muy temprano para un disco como este que abre con una sesión de veinte minutos con motivos en guitarra acústica con aires orientales, sumado a batería y banjo, un sonido único para su época, adelantado, muy enraizado ya en sonidos y culturas que recién se terminarían de madurar años más tarde en discos desde 1966 en adelante.

La visión que tuvo Sandy Bull ya para 1963, con esa fusión de lo acústico con lo oriental, y su especialización en cuerdas y géneros, dan cuenta de una noción avanzada para su época. ‘’Fantasias For Guitar And Banjo’’ es un trabajo liderado por la guitarra y banjo acústico de Sandy Bull, y el cual comienza con la ya nombrada suite de veinte minutos ‘’Blend’’, una pieza muy compleja que transita varios estados, entre introducción, motivos y desenlace, utilizando escalas orientales en guitarra acústica y encontrándose con lo psicodélico incluso de manera más profunda de lo que lo harían sonidos de discos muy posteriores, por lo que se trata de una visión de adelanto.

Esta odisea estilística de 21 minutos y 57 segundos cuenta con un don de influencia oriental entre la música de Oriente Medio y la India, con fusiones entre jazz, folk y estilos orientales también, por ende también con un aire místico ya encaminado hacia la música popular que lo acerca a lo psicodélico, con una dosis de experimentación alta dentro de la música popular, siendo a la vez una pieza extensa de exploración, experimentación e improvisación similar a una jam session hippie, además de, según dicen algunos, ser uno de los primerísimos sonidos de ‘’musical del mundo’’. ‘’Blend’’ es tanto una declaración de intereses, como de valores y adelantos, grabada por Sandy Bull y acompañada por el baterista de jazz de Ornette Coleman, Billy Higgins.

En realidad el disco se compone en su totalidad por cinco piezas instrumentales, ‘’Blend’’ ocupaba todo el lado A del vinilo original, mientras que el resto del álbum, el lado B, sigue por la línea acústica entre guitarra y banjo, continuando con piezas como ‘’Carmina Burana Fantasy’’ que es una reinterpretación de Carmina Burana, un canto goliardo proveniente de entre el siglo XII y XIII, obra del compositor alemán Carl Orff, además de aparecer la reinterpretación de la pieza ‘’Non Nabis Domine’’, un himno latino proveniente de la tradición de los caballeros templarios y las cruzadas, compuesto por William Byrd.

El resto del disco se completa con ‘’Little Maggie’’, pieza de autoría por el propio Sandy Bull, una canción sencilla para guitarra y banjo, disco que se completa a su vez con ‘’Gospel Tune’’, que en realidad es otra sesión de extensión considerable con sus diez minutos de largo y sus sesiones interesantes, ya con Sandy Bull en guitarra eléctrica haciendo un monologo brillante de estilo góspel / blues que dan cuenta de las mayores miras del artista y terminan de ampliar otro de los tantos lugares que exploraría el sonido del mismo.

Para 1963, este tipo de saltos estilísticos, fusiones y emprendimientos varios era toda una novedad, un enfoque poco ortodoxo que Bull creó en parte gracias al compartir un departamento con el maestro del laúd nubio Hamza El Din. Entre sus desarrollos personales, sus estudios y sus influencias, Bull terminó creando un disco que no tendría grandes ventas por sus fusiones atípicas y tampoco contaría con grandes famas, pero que luego sin saberlo habría terminado creando un trabajo que cuenta con altos dones de innovación y búsquedas que para su época eran una novedad.

Incluso para su segundo disco, ‘’Inventions’’ de 1965, Bull continua por una senda de adelanto para su época. Tenía mucho tiempo por delante con sus invenciones, sus fusiones, sus formas personales de ejecución, su incursión en la imitación del estilo de ejecución del sitar con su guitarra y sus fusiones que lo acercan por mucho a la psicodelia y sus tantas virtudes ya nombradas. Bull luego pasó por una rehabilitación por problemas de drogas y continuó afortunadamente su vida con varios trabajos discográficos más. Este pequeño apartado es creado en su memoria y para resaltar alguna de las tantas nociones que el artista ayudó a promocionar en su época con sus visiones.

Cod: #1778

sábado, 10 de agosto de 2024

The Godz - Contact High With The Godz (1966)

Dentro de la proto psicodelia (o acaso dentro de la psicodelia propiamente dicha) hubo algunos irreverentes que ya hacia mediados de los 60s hacían de las suyas pero con un carácter bastante avanzado dentro de la idiosincrasia hippie, de irreverencia contra las instituciones, sátira política, caos, y búsquedas sin forma ni formalidad, o tal vez solo se trataba del desenfreno, expresado sin límites, de una creatividad virgen y pura que surgía como espasmos creativos espontáneos y que no pretendían ni por asomo acercarse a cualquier convención musical más que la de sonar y replicarse en un disco que, por lo pronto, no era seguro que a alguien le fuera a gusta, pero que tampoco eso les significaba una limitación.

La proto psicodélica, como cualquier origen prototípico de cualquier género, puede llegar a significar muchas cosas, como los cantos de Maria Sabína bajo efectos de hongos psilocibios nativos publicado en un disco en 1957, o lanzamientos de spoken Word como’’Re-birth’’ de 1961 por el filósofo Gerald Heard, o tal vez el ‘’This Is It’’ de 1962 por el filósofo espiritual gurú del hipismo Alan Watts, entre otros. Pero una cosa puede resaltarse de esa etapa temprana y es que se comenzaban a debatir, correr y reformular muchos estándares del convencionalismo popular o de las convenciones de la tradición. La música hizo mella de eso y no pudo evitar reflejar ese ambiente de ruptura del hermetismo imperante ya desde la juventud en las personas, para mostrarlo de manera sonora en producciones que muchas veces eran inentendibles, especialmente antes de la aparición del rock, o incluso también ya habiendo aparecido el rock en la escena.

El rock trajo una formalidad, una plataforma en la que esa irreverencia logró encontrar algún cauce y manifestarse de forma más ordenada, efecto siendo aprovechado por bandas y compañías que vendieron por millones y cambiaron el rumbo de la música popular. Y si bien el rock tuvo su encuentro con la psicodelia y sus ramificaciones fueron enormes, aun en los bajos hubo quienes insistieron con esto de mantenerse puros en lo que a la psicodelia respecta. Psicodelia, o sea una manifestación que choca contra lo conocido por la civilización popular y busca romperlo desde adentro, atacando los valores podridos de las instituciones, replanteándolos de forma caótica de manera que ya no hubiera bases firmes donde pararse sino mas bien un caos donde la manifestación final sea el medio presente de ejecución y no hecho artístico consumado cual disco cuadriculado preparado para imprimirse y venderse por millones.

El rock de los 60s trajo avances, pero también significó la promoción de un estándar, y por tanto de una limitación a la cual adaptarse si se pretendía sobrevivir en la música. Antes del rock, en la proto psicodelia, pareciera haber una liberación a la que no cualquiera logró acceder en los años posteriores de psicodelia hippie. Si bien el hippismo puro fue un delirio en sí, tenemos en la proto psicodelia trabajos muchas veces inentendibles y que hay que bucear en sus idiosincrasias e historias para poder acercarse a algo que pueda llegar a ser su significado, si es que lo tienen en absoluto.

El folk también fue utilizado como plataforma en la que varias agrupaciones estadounidenses aprovecharon la andanada para salirse del cauce moral, o tal vez sea para continuarlo, continuar el ambiente de hipismo contracultural que se venía gestando poco a poco desde principio de la década y que los más atrevidos ya comenzaron a reflejarlo en lanzamientos discográficos desde mediados o incluso principio de los 60s. En ese ambiente de psicodelia temprana tenemos ya el ‘’This Is It’’ de 1962 por Alan Watts que ya mostraba un desenfreno por la ejecución y una falta de temor alguno por las formalidades. O de 1965 el ‘’Sing Ballads Of Contemporary Protest, Point Of Views, And General Dissatisfaction’’ por The Fugs, era otro artefacto delirante de este ambiente.

Por su parte The Godz, que provenían de la misma escena del Lower East Side que The Fugs, también hicieron de las suyas y mostraron su encantador desencanto. Hacia 1966 aparece ‘’Contact High With The Godz’’ de The Godz, que un principio nadie comprendió y recibió críticas no favorables. Para el momento se había adelantado a muchos, metidos en la vanguardia de la canción sin ataduras, metidos en la propia psicodelia como pocos, haciendo música sin limitaciones más que nada de lo moral, y manifestando un arte vivo que puede ser visto de reojo por la exigencia que surge de los músicos avanzados en técnicas y estudios.

Tal vez no sea lo más acertado llamar ‘’canciones’’ a estos sonidos, son más bien pistas acústicas de un folk con baterías, ejecutadas de forma intencionalmente imprecisa, cual músicos vírgenes que planean grabar algo desde el amateurismo más inocente, y que sin saberlo seguramente plantaron bases para sonidos sin precedentes aun para el momento y dejaron la semilla para la inspiración de mucha gente que luego de las décadas comenzó a verlos con ojos de culto.

Su música no es la dulce incompetencia de The Shaggs que fallaron intentando alcanzar la gloria y que finalmente dejaron algo encantador, ni el romántico manifiesto hippie folk ‘’Have A Marijuana’’ de David Peel & The Lower East Side que luchaba en las calles y proclamaban la libertad a los gritos y bajo alucinógenos. The Godz no tenían otra cosa más que su naturaleza viva y sus impulsos más primitivos, por lo que parecieran no tener precaución por el sonido o cualidad de sus ejecuciones, sus arremetidas son momentos acústicos indeterminados que fluyen al son de una aura extraña, muchas veces con sus instrumentos sonando llamativamente desencajados, con ritmos polirítmicos extraños y cantos convencidos de lo que dicen o no dicen.

No tenían miedo de sonar incompetentes, con canciones sin forma, arremetidas de un arte sin hogar y de pocos seguidores, música incierta, formas desprolijas pero que cuentan con un aire propio de ser lo que quisieron y no representar a nada en su época. El virtuosismo está en el espíritu no en la formalidad de alguna técnica de ejecución de la que nunca saldrán jamás.

The Godz se formó en Nueva York por Jay Dillon en teclados, autoarpa, voz, Larry Kessler en bajo, violín, voz, Jim McCarthy en guitarra, flauta, armónica, voz, y Paul Thornton en batería, maracas, guitarra. El grupo dio con el sello discográfico "ESP Disk", un sello dedicado a la música libre, especialmente al free jazz. Larry Kessler tuvo la oportunidad de trabajar como vendedor para el sello "ESP Disk", se hace amigo del director artístico y diseñador gráfico del sello Jay Dillon quien se une a los Godz. Stollman, el jefe de ESP Disk, firmó con el grupo, el álbum "Contact High With The Godz" fue grabado en septiembre de 1966.

Cod: #1776

viernes, 13 de octubre de 2023

The Fugs - Sing Ballads Of Contemporary Protest, Point Of Views, And General Dissatisfaction (1965)

Entre los orígenes prototípicos de la psicodelia aparecen algunos personajes y bandas que hicieron de las suyas en épocas germinales, entre el comienzo del uso de alucinógenos de forma masiva, el contagio entre los jóvenes por la adopción de la actitud contracultural, o el acercamiento a estilos vanguardistas y rupturistas, siendo The Fugs otro de esos conductores entre las generaciones anteriores hacia el trocar rumbo a la psicodelia ya bien formada de 1966 y 1967. Además, The Fugs reflejó algunas actitudes adoptadas en los próximos años por los hijos de la flor, con esa dosis de aquelarre descontracturado, contestatario, político, en una música con poca identidad hacia algo ya existente y que nace de ese espíritu creativo de esa época en la que se crearon varios géneros musicales.

Los miembros fundadores del grupo fueron dos jóvenes intelectuales llamados Ed Sanders y Tuli Kupferberg, dos bohemios estudiosos de literatura, músicos, artistas y emprendedores que se conocieron en Nueva York y se codearon con la crema intelectual hippie de la época y la zona. Ed Sanders había fundado su tienda llamada ‘’Librería Peace Eye’’, en la cual celebraban hapennings con los círculos intelectuales de la ciudad. Muy cerca del local de Sanders vivía Tuli Kupferberg, un héroe beat que apareció en antologías como The Beat Scene y que publicó varias revistas. A los hapennings organizados en la ‘’Librería Peace Eye’’ solían concurrir personajes tales como Andy Warhol, y literatos tan diversos como William Burroughs, George Plimpton y James Michener. Fue en ese ambiente que Sanders y Tuli Kupferberg se hicieron fervientes amigos y fundaron a The Fugs, lugar donde también hicieron la primera presentación en publico de la banda, junto a Steve Weber y Peter Stampfel de Holy Modal Rounders, que eran amigos y acordaron actuar en la gran inauguración de la librería, en 1965.

El primer álbum del grupo, lanzado originalmente bajo el título ‘’The Village Fugs Sing Ballads of Contemporary Protest, Point of Views and General Insatisfaction’’ por ‘’Broadside Records’’, una subsidiaria de ‘’Folkways Records’’, a finales de 1965, se grabó en dos sesiones de grabación diferentes utilizando instrumentación acústica y eléctrica, respectivamente, interpretadas por dos formaciones diferentes de músicos. La primera sesión de grabación de Fugs, en abril de 1965, contó con Sanders, Kupferberg, Weaver, además de Steve Weber y Peter Stampfel. Algunas de las melodías del primer álbum de Fugs provienen de las 23 melodías grabadas en esta sesión. La segunda sesión de grabación de Fugs tuvo lugar en junio de 1965. Su propósito era crear una cinta de demostración para Verve/Folkways, un nuevo sello. En esta segunda sesión estuvieron Sanders, Kupferberg y Weaver, con John Anderson al bajo, Vinny Leary a la guitarra y Steve Weber. El mismo álbum fue lanzado nuevamente en 1966 por ESP Disk, bajo el nuevo título, ‘’The Fugs First Album’’.

Si la música de The Fugs tiene algún rigor técnico, eso de difícil de decir, eran intelectuales muy formados pero su estilo era conocido por la comicidad y la sátira, por lo que la propuesta musical carece de formalidad para pasar a ser un delirio en sí mismo. El canto es informal, los arreglos se entrecruzan y parece ser un caos generalizado, un aquelarre. Muchas veces se los tilda como una de las primeras bandas de rock underground. Seguramente sobre estos fenómenos morales surja el interrogante del interés artístico y las paradojas creativas que surgían de estos, paradojas artísticas de interés para los buscadores de estilos poco idealizados bajo estándares populares.


Algunos tracks que aparecen en el disco tiene alguna formalidad en cuanto a fusión con estilos tipo country, blues, folk, incluso también de hecho hay algunas melodías interesantes dando vueltas en las pistas, que si hubiesen contado con una formalidad mayor podrían haberse vendido y no ser de un bajo de freaks creativos. Aunque a la vez, hay un fenómeno de intransigencia en todo esto, de no querer pertenecer ni a la contracultura, incluso habiendo nacido en el seno de la misma. Hay un fenómeno instalado en la psique del inconsciente colectivo humano y es el de que en su mayoría la manada se autoidentifica con lo más fácil de escuchar que haya dando vueltas en el momento, y de ahí hacia abajo se comienza a reducir la cantidad de oyentes en la medida que la propuesta musical comience a contener mayor dosis de poesía, o fusiones, o experimentos, o sofisticación, o una mezcla de todo eso, u otros elementos que hagan profundizar el concepto de la propuesta. 

Aunque es cierto que aquella fue una época muy especial, con acercamientos a los aquelarres, las vanguardias, las experimentaciones, las extensas jams sesions en vivo, aun así, hay un punto de inflexión del que no pudieron escapar, el de la autoidentificación de la manada con las canciones románticas (o de otra índole popular) de los iconos pop, y el del correspondiente alejamiento de las músicas de vanguardia por dichas manadas. Aunque el caso de The Fugs sea muy probablemente un fenómeno adrede, sin buscar necesariamente el éxito comercial sino el quehacer artístico sin las pormenorizaciones e inquietudes de la formalidad popular.

En el otoño de 1965, los Fugs emprendieron su primera gira por todo el país, como parte de una protesta contra la guerra de Vietnam, y actuaron aquí y allá en universidades, y mientras estaban en San Francisco dieron conciertos con el gran bardo Allen Ginsberg, los Mothers of Invention, Country Joe and the Fish y otras bandas. Los Fugs entonces estaban formados por Sanders, Kupferberg, Weber y Weaver.

Estas son algunas palabras de Ed Sanders sobre los orígenes del grupo: ‘’Los Fugs regresaron a Nueva York con muy poca posición en el mundo de la música, pero decididos a dejar su huella. Nos sentimos un poco como Rastignac al final de Pere Goriot de Balzac , parados en la cima del cementerio Pere-Lachaise, contemplando París y expresando una determinación de prosperar y sobrevivir. Prometimos vivir de nuestro arte, divertirnos y festejar continuamente y grabar nuestros cerebros.

No iba a ser fácil. Estábamos desafiando al sistema en varios niveles y, sin embargo, estábamos decididos a sobrevivir de alguna manera en el aparato económico del sistema. Sabíamos que habría problemas; de hecho ya hubo problemas. La policía allanó la librería Peace Eye unas horas después de un concierto de medianoche de Nochevieja (1965-66) en el Bridge Theatre. Se apoderaron de ejemplares de mi revista y me arrestaron. La ACLU, para mi eterna gratitud, tomó mi caso, que finalmente gané después de un juicio en el verano de 1967. Comenzamos a actuar en el Café Au Go Go en Bleecker Street en Greenwich Village, donde compartimos cartel con Danny Kalb, Al Kooper and the Blues Project, con la Jim Kweskin Jug Band y con un joven llamado Richie Havens, que estaba sentado inclinado cerca de su guitarra cantando melodías de Bob Dylan, a veces mejor que Bob Dylan.''


Ellos (The Fugs) burlaban de ellos mismo, satirizaban sobre ellos mismos, y celebraban ya desde sus años los credos de los hippies: el sexo libre, las políticas de izquierda, la poesía, la posición en contra de guerra, etc., envueltos en un paquete musical que puede chocar hasta a los despabilados, por su extravagancia propia y porque el uso musical como oyente de estas propuestas tal vez sea raro de abordar y peor aún para los oyentes de hoy en día, salvo por la juventud de la época que se acercaba  ellos con el entendimiento del concepto como fenómeno local, juvenil, y supuestamente innovador, o por lo menos, llamativo.

Esta música se encuentra entre los orígenes del rock, no del rock and roll surgido hacia la década de los 50s, sino del rock sesentero que era una manifestación del encuentro con el blues, elaboraciones más experimentales, fusiones con variedad de estilos y subgéneros locales, y presentaciones de trabajos de conceptos sofisticados. Desde el origen de la década de los 60s hasta promediar la mitad de dicha década, especialmente hasta 1965, el rock surgido hasta entonces y especialmente en relación con lo ‘’contracultural’’ y ‘’freak’’, fue de origen prototípico, germinal, siempre ligándose fuertemente hacia expresiones bizarras como manera de buscar la ruptura de algunas de las formalidades del rock hasta entonces, además de buscar la ruptura del estatus quo moral, político, militar, social, etc. Sin aun la aparición de los iconos del rock sesentero y su influencia psicodélica, lo propuesto por esa generación en esos primeros años roza lo bizarro casi como forma de vida, como una manera de ser no contenida por el embace que luego le ofreció el formato rock cancionero. El rock psicodélico le dotó de una identidad más definida a la música de la contracultura, pero antes de ello, los primeros atrevidos en delirar, lo hicieron en estados expresivos no contenidos, o sea, que carecían de la forma posterior de la psicodelia pero que por ende parecían a la vez manifestarse desde una fuente mucho más pura y directa de la psicodelia.

Hay varias agrupaciones que rondaron ese estilo de dudosa trascendencia artística pero que eran colectivos vivientes que encarnaban de manera viva todos los yeites de su generación y que eran personajes queribles, aunque solo por los integrantes de su generación. Entre ellos, gente como The Godz, Dr. West's Medicine Show and Junk Band, o incluso The Holy Modal Rounders quienes tuvieron relación artística con The Fugs. Un par de años más tarde también David Peel & The Lower East Side hizo lo suyo con música que era casi como un manifiesto viviente de una generación.

Cod: #1751

domingo, 3 de septiembre de 2023

Alan Watts - This Is It (1962)

Una de las razones de ser del hippismo es la tendencia hacia la espiritualidad y la introspección, tendencia estimulada por el uso de alucinógenos y originada en la puesta en boga de filosofías espirituales orientales en occidente. Este fenómeno fue tomado e impulsado por los jóvenes de la época que adoptaron una posición de pacifismo, introspección, inquietud por la amplitud de la percepción, y búsqueda de Dios o lo sagrado. 

Esta tendencia se vio reflejada en la irrupción de algunos personajes de la India en los Estados Unidos, como la aparición de Pandit Pran Nath en Nueva York, la lectura de apertura del Festival de Wodstock por el gurú Sri Swami Satchidananda, o en todo caso también el partir de personas, entre ellos algunos iconos de la cultura como George Harrison, hacia la India en búsqueda de instrucciones espirituales por más maestros gurúes.

El hipismo se apoyó también en las lecturas de algunos autores que aportaron las bases para el pensamiento espiritual del movimiento. Desde poetas de la generación Beat como Allen Ginsberg, Jack Keruac y William Burroughs, el escritor y psicólogo Timothy Leary precursor en el uso de alucinógenos, otro escritor y precursor como Ken Kesey, etc. Y entre las figuras que llamaban la atención a los jóvenes de la época apareció el nombre de Alan Watts.

Alan Wilson Watts (1915-1973) fue un filósofo, escritor, orador, poeta y estudiante británico de religiones. Su mayor insignia fue la de ser intérprete y divulgador de las filosofías asiáticas para el público occidental. Watts fue un orador con fama internacional, pero lejos de eso también tuvo intentos de hacer música, que en realidad no era más que seguir promulgando la cultura oriental, en trabajos de estilo ‘’spoken word’’ con recitaciones filosóficas y relajante música hindú de fondo tipo tampuras o percusiones.

La mayor parte de sus trabajos consistieron en eso y aunque en ‘’This Is It’’ de 1962 también haría lo mismo, sería en este trabajo en el que presentaría algunos aspectos que se reunirían como precursores importantes en la cadena evolutiva prototípica que se conduciría hacia el arte hippie y/o psicodelia alguno año posteriores.

Aquí Watts se reúne con algunos amigos para este trabajo autoproducido en el que se encargan de propiciar el delirio aún más, aquí hay resabios de lo que habían sido y serían los lanzamientos espirituales de Watts, con alguna recitaciones e instrumentaciones, aunque más allá de eso consiste especialmente en el delirio en si mismo y nada mas como medio de expresión. Como todo intelectual bohemio que no hacía música, Watts se dedicó a la libre ejecución y la libre interpretación de la aleatoriedad sonora en sí misma, por lo que aquí no hay canciones ni melodías, solo caos, gritos, instrumentaciones aleatoria, elementos orientales sintetizados en el delirio, y tal vez algo de vanguardia intelectual.

Sin duda ‘’lo oriental’’ de su estilo e influencia están volcados en este emprendimiento, por lo que todo el desempeño y presentación de los tracks tienen un aire de ritual místico, con nombres extraños y ascendencias hacia el entendimiento de alguna cuestión filosófica particular, tipo poesía o predica filosófica hablada.

Este disco tiene un vínculo evolutivo, en cuanto a lo prototípico respecta, con discos psicodélicos tempranos como ‘’Eden's Island’’ de Eden Ahbez de 1960, ''Rebirth'' de 1961 por Gerald Heard, o ‘’The Seal Of The Blue Lotus’’ de 1965 por Robbie Basho, todo de corte temprano, prototípico, filoofico peudo new age, probablemente creados bajo efectos de alucinógenos, y que se cuentan entre la historia temprana del género. 

Por otro lado ‘’This Is It’’ tiene un parecido con discos creados por intelectuales o artistas que no eran necesariamente músicos pero que de pronto se toparon con el delirio creacionista de la época y decidieron aportar su cuota de delirio al caos caomun, entre otro discos como ‘’Hapshash And The Coloured Coat’’ de 1967 por los artistas dieñadores Nigel Waymouth y Michael English, o ''Dedicato a...'' de 1967 liderado por el pintor Mario Schifano.

‘’This Is It’’ presenta algunos delirios tempranos bastante adelantados para lo que implicó la experimentación de por aquellos años y especialmente la experimentación delirante de estilo hippie, y es que lo que presenta en este disco, más allá de que guste o no, coincide en mucho en lo que serían los aquelarres sesenteros más delirantes. Alan Watts tenia, por lo menos, opiniones que no coincidían del todo con lo que era el hipismo y su cultura, habiéndose manifestado algunas veces siendo crítico con el movimiento, aunque irónicamente, con este trabajo, hizo aportes tempranos al género.

Las siguientes son las palabras que venían en la contraportada del álbum original en forma de explicación del mismo:

''ESTE disco no pretende ser arte, música o incluso terapia. Simplemente estamos escuchando a un grupo de amigos, que en ese momento no tenían pensado actuar para un público. Simplemente lo estaban disfrutando, pero no tanto en la medida en que les parecía una lástima no darles a los demás la oportunidad de disfrutar del júbilo que ellos experimentaron. Si se plantea alguna explicación, podríamos citar el último libro de Alan Watts, "The Joyous Cosmology" (Pantheon):

“Nadie está más peligrosamente loco que alguien que está cuerdo todo el tiempo; es como un acero sin flexibilidad, y el orden de su vida es rígido y quebradizo. Las modas y costumbres de la civilización occidental nos imponen esta perpetua cordura hasta un grado extremo, porque no hay ningún rincón aceptado en nuestras vidas para el arte del puro disparate. Nuestro juego nunca es un juego real porque casi invariablemente está racionalizado: lo hacemos con el pretexto de que es bueno para nosotros y nos permite volver a trabajar renovados. No existe ninguna situación protegida en la que realmente podamos dejarnos llevar. Día tras día, debemos funcionar obedientemente como relojes, y los pensamientos "extraños" nos asustan tanto que debemos correr al médico más cercano.

"Para que nuestra cordura sea fuerte y flexible, debe haber períodos para la expresión de movimientos completamente espontáneos, para bailar, cantar, aullar, balbucear, saltar, gemir, en resumen, para seguir cualquier noción a la que el organismo en su conjunto parece estar inclinado. Esta es la razón por la que la asociación libre es una técnica tan valiosa en la terapia de pago; su limitación es que es puramente verbal. La función de los intervalos para las tonterías no es simplemente una salida para las emociones reprimidas o la energía psíquica no utilizada, sino poner en movimiento un modo de acción espontánea que, aunque al principio parezca una tontería, eventualmente puede expresarse en formas inteligibles".

Extraoficialmente, pero en este registro, Alas Watts admite que incluso estos comentarios son todavía demasiado cuidadosos en cuanto a la racionalización, y que nunca puede suceder mientras se convierta en una rutina o se justifique directamente en el mismo ámbito de la salud mental. , integración social, liberación de tensiones, o lo que sea. Sólo se puede hacer para la propia seguridad de uno mismo; cualquier cosa útil para la curación que surja como resultado es siempre un subproducto, no buscado ni intencionado.

Hace más de trescientos años, el gran vidente y místico alemán Jacob Bohme lamentó que "ya ningún pueblo entiende el lenguaje sensual, los pájaros en el aire y las bestias en el bosque sí lo entienden según su especie. Por lo tanto, él debe recuperarse". en el segundo nacimiento. Porque en el lenguaje sensual todos los espíritus hablan entre sí; necesitan otro lenguaje, porque es el lenguaje de la naturaleza.'' ''

Cod: #1750

miércoles, 1 de mayo de 2019

Robbie Basho - The Seal Of The Blue Lotus (1965)

Robbie Basho (nacido como Daniel R. Robinson, Jr.) fue un guitarrista, pianista y cantante estadounidense. Basho nació en Baltimore , Maryland, y quedó huérfano cuando era un bebé. Adoptado por la familia Robinson, Daniel Robinson, Jr. asistió a escuelas católicas en la Arquidiócesis de Baltimore y se preparó para la universidad en Saint James School, una escuela episcopal, en el oeste de Maryland. Continuó sus estudios en la University of Maryland College Park. Su interés en la guitarra acústica creció durante sus años universitarios, como resultado directo de sus amistades con sus compañeros estudiantes John Fahey , Ed Denson y Max Ochs.. En 1959, Basho compró su primera guitarra y se sumergió en el arte y la cultura asiáticos.

Lanzado originalmente en el sello Takoma Records, de John Fahey, en 1965, The Seal of the Blue Lotus es el álbum debut del compositor y guitarrista estadounidense Robie Basho. En la universidad, Basho se sumergió en el estudio del arte y la cultura asiática, incluso cambió su nombre al de Matsuo Basho (en honor al poeta japonés Matsuo Bashō), y su música refleja esta enorme influencia oriental, mucho mayor que la de contemporáneos como John Fahey y Peter Lang. Basho estaba particularmente fascinado por la forma raga que se ve en los clásicos como "Dravidian Sunday" de este álbum.

El álbum se compone por una serie de piezas instrumentales de un estilo único y experimental, que nace de la mezcla de folk acústico típico norteamericano con lo que pareciera ser música hindú, quedando como resultado una cosa sonora que no responde a nada. Parece un estilo nacido de las reglas propias del autor, la ejecución no es virtuosa y las características musicales (como la métrica, el ritmo, las estructuras, la composición, etc.) parecen estar también regidas por el ejecutante, así que todo el producto es creado bajo consideraciones personales. El mismo Basho estaba inmiscuido en alteraciones musicales, nuevas afinaciones, nuevos tonos, nuevas notaciones musicales, etc, buscaba nuevas formas de expresar sentimientos a través de la música.

Se trata de seis piezas acústicas e instrumentales de folk ejecutadas por una guitarra acústica, piezas experimentales,  de sesión ya que se mantienen en su mayoría entre los 6 y 7 minutos de duración, tiempo por el que la guitarra transita por distintos estados de ánimo, a lo largo de estructuras que tienen un aire exploratorio, tranquilo, algo cambiante, alcanzando costados muy psicodélicos, con un aire de ‘raga’.


Si las piezas fueron creadas bajo influencia de algún alucinógeno, entonces podríamos decir que se trata de folk psicodélico temprano. En cambio si las piezas fueron creadas por un ánimo exploratorio que llevó al autor a fusionarse con la música hindú, expresando además una intención experimental que relacionaba al sonido con la espiritualidad y la búsqueda introspectiva, entonces también se podría decir que se trata de folk psicodélico temprano. La intervención de la fusión con la música hindú, sumado al aire ‘’espiritual’’ que tienen las piezas, más el carácter tan experimental que tiene la música, entonces podemos recaer en que es un estilo psicodélico prototípico, por tratarse de 1965.

El resto de elementos que componen el sonido van por entre una especie de folk primitivo o música country tribal, con aire misterioso, reflejo de una búsqueda sonora amplia, de un estudio de entre diferentes estilos y técnicas, alguna aparición de alguna voz dejando quejidos, y con muy poca forma de canción; un estilo más abocado a la sesión acústica totalmente libre en forma y tiempo. No se puede apreciar hasta qué punto las piezas fueron compuestas o improvisadas en el momento, tal vez sea un poco de las dos, ya que la música contiene un estilo muy particular y difícil de determinar a ciencia cierta.

La técnica de guitarra de Basho, ejecutada con los dedos, fue fuertemente influenciada por la ejecución del sarod, y los estudios que realizó con el virtuoso indio Ali Akbar Khan. Basho empleó afinaciones abiertas inusuales, incluidas varias variantes en "open-C" y tocó una guitarra de 12 cuerdas para recrear el drone que es una característica notable de su amada música clásica india. Las melodías de guitarra de Basho fueron creadas a menudo usando modos y escalas orientales, pero su trabajo contiene una amplia gama de influencias notables, desde música clásica europea hasta blues (en su período anterior) y estilos de balada de América.

La visión de Basho era ver cómo la cuerda de acero se convertía en un instrumento de concierto y crear un sistema raga para los Estados Unidos. Durante una entrevista de radio en 1974, promocionando su álbum Zarthus, Basho habló sobre su música en detalle. Describió cómo había pasado por una serie de "períodos" relacionados con la filosofía y la música, incluidos los japoneses, hindúes, iraníes y nativos americanos. Zarthus representó la culminación de su "período persa". Basho afirmó su deseo, junto con John Fahey y Leo Kottke, de elevar la guitarra de cuerdas de acero al nivel de un instrumento de concierto. Reconoció que la guitarra de cuerdas de nylon era adecuado para "canciones de amor", pero su contraparte de acero podía comunicar "fuego".

Cod: #1345