Hay algo descocido en estos sonidos, una manera irreverente de interpretar el sonido tropical, como reformulándolo hacia la psicodelia, pero sin perder jamás el respeto, que resguardan, hacia estos estilos. Vallenato, chicha peruana, raspa, champeta, algunos sonidos africanos y la cumbia en sus diferentes vertientes (sabanera, rebajada, sonidera), son los estilos que hacen gala en este experimento, notándose estos principalmente en los ritmos pegadizos (y bailables) que posee el disco, ritmos con mucho sabor tropical que invitan a la celebración, como no cualquier otro género pueda poseer.
El invento aquí es el ideario patafísico que se le suma a la producción de estas músicas, ya no clásicas, sino con un toque de delirio, con esa dosis experimental que le puede agregar la mente de músicos que buscan el choque. Contra todo pronóstico esto sigue siendo bailable, pero ya con agregados que van hacia otro lugar, más hacia el terreno del rock y la electrónica, y varias opciones que pueden brindar estos géneros a la hora de experimentar con la sonoridad.
Hay elementos de música electrónica moderna que, desde los ritmos, parece que se llevan muy bien con lo tropical. Por otro lado, hay una guitarra eléctrica sumada al sonido, y desde su lugar de disparate suma toda clase de ruidillos y agregados sonoros, muy bien aunados a los ritmos, que hacen que el sabor tropical se vuela hacia la una alocada computación electrónica. Esta guitarra se anuncia oficialmente por los músicos con un estilo que nace desde el surf y la chicha peruana, la versatilidad con la que cuenta y la buena manera de acompañar a los ritmos hacen dar cuenta de su origen artístico, pero muchas veces también la guitarra hace ruidos disonantes que rompen con la dinámica de los ritmos tradicionales, proporcionándoles ese costado tan descocido que escucharán aquí.
Esta grabación ocupa un casillero en la lista de esos sonidos tan impensados como lo son aquellos que gozan de la experimentación pero dentro de géneros tropicales que son más bien tradicionalistas y que además no contaron con un fenómeno sociocultural que los ubicara en facetas experimentales, como sí lo supo experimentar en gran manera el rock. Cumbia psicodélica sería talvez un término alejado y pretencioso pero curioso a la hora de mirar a esta música, cumbia psicodélica o música tropical psicodélica.
Si bien todo el disco es bastante alocado, hay en el aire de la interpretación algo para lo hipnótico, debido a la presencia de lo psicodélico que siempre tiene en sus entrañas ese aire de introspección tan característico y que se puede sentir dentro de los experimentos aquí ejecutados, como una cosa que se insinúa en las sonoridades, en los ambientes y las distinciones, y los efectos. Los ritmos frenéticos no invitan a la meditación, pero hacen de algo que es repetitivo e induce a lo hipnótico, la cumbia tiene en sus entrañas mucho de lo psicodélico.
Hay en esta propuesta, en ese costado alocado, tan ruidoso, una faceta de un sonido con mucho humor, irreverencia, lo que lleva a la música a ser estridente, con aplicaciones alocadas que tensan la música, llevándola hacia el lado de la experimentación. Se trata de un encuentro inusual de elementos que provienen de distintas partes y que es inesperado encontrarlos en esta misma cosa, pero que, de alguna manera, funcionan bien juntos. No siempre se puede bailar al ritmo de algo experimental, pero en este caso esa regla se puede obviar esa regla, ya que el sabor es lo que nunca pierden.
Los Pirañas están compuestos por miembros de Frente Cumbiero, Meridian Brothers, Palanca y Ensamble Polifónico Vallenato. Los artistas participantes son Eblis Álvarez en guitarra y pc, Mario Galeano en bajo y Pedro Ojeda en batería y timbal. "Toma tu jabón Kapax" fue grabado en vivo en diciembre de 2010, en Matik Matik, un espacio cultural en Bogotá que promueve la experimentación musical. Originalmente lanzado en Colombia por Festina Lente Discos, poco después Vampisoul lo lanzó para el público internacional.
Cod: #1836

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