11 dic 2020

Sui Generis - Pequenas Anecdotas Sobre Las Instituciones (1974)


‘’Yo crecí con sonrisas de casa,
cielos claros y verde el jardín.
Y qué estoy haciendo
acá en esta calle con hambre.
Cuántas veces tendré que morir para ser siempre yo?’’

Este disco representa un salto cuántico respecto de lo que había sido la música de Sui Generis hasta entonces, con dos publicaciones previas dentro del mundo de la canción popular de corte folk, con melodías radiales, cortes pegadizos que hablaban de la vida y el quehacer de los jóvenes, canciones que se marcaron fuertemente en el inconsciente popular argentino y que no pueden faltar en algún fogón o reunión hippie; de alguna manera el público de Sui Generis sabía con qué se iba a encontrar en esa época, hasta que aparece este disco ‘’maldito’’ que generalmente no es tan recordado por los seguidores de Sui Generis y e incluso por los seguidores del mismísimo Charly (García), quienes se abocan más a sus publicaciones posteriores, especialmente valorando sus canciones más populares dentro del ambiente pop radial neto.

‘’Pequenas Anecdotas Sobre Las Instituciones’’ es tan crudo como descarnado, descaradamente progresivo y experimental, es la búsqueda de una nueva identidad que significó un despegue de la música ‘’cancionera’’ del hasta entonces Sui Generis, para embarcarse en una aventura progresiva influenciada por los ‘’nuevos sonidos’’ de la década, sublimada por las ‘’nuevas tecnologías’’ (entre ellos un piano eléctrico Fender Rhodes, un sintetizador de cuerdas ARP String ensemble y un Mini Moog) que García había traído de Estados Unidos, y armado con un poder moral y político punzante que chocó sin ton ni son con el poder militar que regía en la Argentina de aquellos años, que ya venía mostrando sus cruentas represiones y que desembocaría en una sangrienta dictadura militar instaurada en 1976. Este disco, aunque tenga liricas agiles que funcionan contra la crueldad militar, aunque hable deliberadamente de la descarnada censura de la época (incluso este disco mismo fue censurado, dos o tres temas se le fueron deliberadamente retirados), aunque se oponga contra el status quo, aun así es un disco no tan escuchado incluso por el mismo público ‘’progresista’’ que espera de los ‘’ídolos morales’’ un hit radial que hable de la revolución, pero ‘’Instituciones’’ no era (solo) eso, ‘’Instituciones’’ representó un salto que significó un efecto parecido a la electrificación de Dylan, similar al salto progresivo de los chilenos de Blops para su disco ‘’Locomotora’’, o sea, significó un salto hacia un adelante inesperado, un choque con el público que al principio se había acomodado al antiguo estilo del grupo y que no entendió qué es lo que estaba ocurriendo con esta nueva propuesta.

Sui Generis se formó en 1969, cuando los dos jóvenes Charly García (piano, guitarra acústica y voz) y Nito Mestre (flauta, guitarra acústica y voz), congenian en un mismo proyecto. Si bien a lo largo de su carrera contaron con músicos de apoyo, fue esa formación esencial la que determinó el estilo y arreglos de sus composiciones. La banda surgió de la fusión de dos grupos acústicos juveniles que se hacían escuchar en los colegios del barrio porteño de Caballito. Mientras cursaba la escuela secundaria en el Instituto Social Militar Doctor Dámaso Centeno, Charly García conoció a Carlos Alberto Mestre, «Nito». El dúo junto a Carlos Piégari, Beto Rodríguez, Juan Belia y Alejandro Correa formó Sui Generis. Sin embargo, tras sufrir varias deserciones en vísperas de una actuación importante, el grupo quedó convertido en dúo. La fama y popularidad alcanzada por Sui Generis durante la primera mitad de la década de 1970, lo consolidó como uno de los grupos más importantes en la historia del rock argentino, siendo el primero cuyas presentaciones convocaron a miles de espectadores. 

Durante el segundo semestre de 1974, Sui Generis se instaló en los Estudios Phonalex para registrar las nuevas composiciones. Para ese entonces la banda esta conformada por un cuarteto, ademas de Charly y Nito, se habían sumado a la formación, el experimentado baterista Juan Rodriguez, y el, tambien experimentado, bajista Rinaldo Rafanelli, quien venia de tocar en Color Humano. El material estaba destinado al tercer álbum del grupo, denominado Instituciones. Mientras los músicos pulían las piezas, Argentina atravesaba un período oscuro. El 1º de julio murió el presidente Juan Domingo Perón. La desaparición del líder agudizó la lucha interna entre las diversas facciones que cobijaba su movimiento. En el ala izquierda se enrolaban los Montoneros, quienes pasaron de la mera militancia política al secuestro de empresarios, atentados a sindicalistas ortodoxos y a conspicuos represores como el jefe de la Policía Federal, Alberto Villar. El ala derecha contratacaba con una organización paramilitar cuyo objetivo era eliminar a la “infiltración marxista”. La Alianza Anticomunista Argentina, liderada por el ministro de Bienestar Social José López Rega, ametrallaba unidades básicas y ejecutaba a militantes rasos y a reconocidas personalidades como el diputado Rodolfo Ortega Peña y el ex comandante en jefe del Ejército de Chile Carlos Prats. Por su parte, el Ejército Revolucionario del Pueblo, brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores, se lanzaba a la guerrilla rural. Por aquellos días, copaba la localidad tucumana de Acheral y asaltaba cuarteles del ejército en Córdoba y Catamarca. El país se desangraba y Charly, con lucidez, retrataba la tragedia en una de sus canciones: “El show de los muertos”. (Este parrafo fue tomado del articulo ''Y al final, las instituciones terminaron ganando la partida'')

Dialécticamente el disco es un encuentro de concepciones que convergen bajo una misma mirada oscura y poética que casualmente cohesiona todo, sin esfuerzo, en una expresión única. Desde el choque moral hacia muchas convenciones (o también llamada ‘’instituciones’’) sociales comúnmente aceptadas por todos, con letras como ‘’les contaste un cuento sabiéndolo contar y creyeron que tu alma andaba mal, la mediocridad para algunos es normal, la locura es poder ver más allá’’ que denotan ese escepticismo hacia ‘’el bien común’’, hacia la vida moderna, con un mensaje que rompe con el dejo del ciudadano común que está más interesado en vivir lo más cómodamente posible y lo más lejos posible de cualquier planteamiento que lo saque del conformismo y lo ubique en un lugar de incertidumbre o de ‘’peligro de inexistencia’’.  Ese extracto pertenece al tema ‘’El Tuerto y Los Ciegos’’, y habla de una tal ‘’Casandra’’, y justamente Casandra, en la mitología griega, era una de las princesas de Troya, hija de Príamo y Hébuca. Según las leyendas, era una mujer hermosa que fue bendecida con el don de ver el futuro, sin embargo, esta habilidad estaba acompañada con la maldición: nadie la creía, de ahí la relación con la letra que dice ‘’ ’les contaste un cuento sabiéndolo contar y creyeron que tu alma andaba mal’’. También, por supuesto, el disco apunta directamente contra la represión militar que se vivía en la época, la censura y el auto obsecuencia de quienes estaban el poder y que no permitían expresiones fundamentales en el arte. ‘’Instituciones’’ fue víctima de este proceso de represión, dos temas tuvieron que ser retirados del disco original por contrariarse deliberadamente contra el sistema militar, ‘’Botas locas’’ y ‘’Juan represión’’, que hablaban con desprecio contra el adoctrinamiento moral que las facciones militares pretendían para la sociedad. Además, las letras originales de varios temas del disco tuvieron que ser modificadas de acuerdo con la conveniencia del discurso del poder imperante, pero, y pese a todo esto este control, el álbum se publicó y el mensaje logró su cometido, por momentos más directo, por momentos disimulado en sutiles pero elucubradas metáforas, el mensaje se dio a conocer con un sonido recrudecido por un poderío rockero aplastante. Charly García y Nito Mestre, los dos miembros fundadores del grupo, habían dejado de ser los jóvenes adolescentes del comienzo, para encaminarse en una poética oscura que evidenciaba los discursos perversos de poder.

Y de alguna manera la complejidad presentada en esta música es una continuación de esa búsqueda contestataria. Ellos ya no estaban envueltos en agradables pero concisas canciones folk, ahora se volcaban a la elaboración progresiva y sus composiciones se volvían exploraciones que entre estrofas y fragmentos instrumentales complejos demostraban todo un poderío lirico y armónico monstruoso, una maquinaria inspirada en la música progresiva de la época y acrecentada por los conocimientos académicos de García, y además vale resaltar el rol del Charly en una faceta muy electrónica, con un uso impecable de sintetizadores Moog, que hacía poco tiempo atrás le eran totalmente desconocidos pero que de un momento a otro comenzó a utilizar y lo hizo de manera maestra: el resultado final fue volcado en una serie de composiciones de diversa manufactura, con origen en la canción pero con miras hacia una música que ya no era para fogón. Es un disco en el que es agradable y fácil perderse, desde el comienzo se desata esa maquinaria y ya no se detiene, comienzan las progresiones, los fragmentos, las invenciones, las visiones, las metáforas instrumentales, las contestaciones sonoras, y es fácil detectar que la música misma está dotada del mismo carácter que las letras, es un silogismo que se auto converge en un mismo caudal, donde hablan los instrumentos, funcionando la banda en un nivel exquisito en el que se cohesionan los músicos de manera formidable.

Hay varios momentos donde la música se pervierte y el sarcasmo se vuelve un lema de lo más ácido que puede haber en la época. Es, por ejemplo, en ‘’Las Increíbles Aventuras del Señor Tijeras’’ donde se puede escuchar un momento tenebroso con gritos y mucha tensión, o el grito de ‘’uh que lindísima gente!’’ que acompañado con palmas y diálogos sarcásticos aparecen en el tema ‘’El show de los muertos’’, para amerizan el final de un track netamente simbólico y analógico. Era un momento muy efervescente para la banda, especialmente para el mismo Charly García, quien estaba pasando por uno de los momentos de mayor lucidez (musical y moral) de su carrera. Podía ver lo que no muchos podían, decía cosas y se manifestaba con profundidad y sarcasmo con respecto de situaciones e instituciones que estaban perfectamente mecanizadas en la conciencia popular. Se expresaba con rabia contra convenciones morales e instituciones que hacían fuerza para instalarse en el poder. Esta música representó el quehacer de dos genios que habían visto los mecanismos de la gran maquinaria y los habían expuesto a las aclaras en sus metáforas pero que no muchos quisieron o pudieron ver. 

Cod: #1501

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