El mundo artístico de Omar Rodriguez Lopez es enorme, se lo conoce muchas veces como guitarrista de The Mars Volta, pero en paralelo ha desarrollado una carrera artística muy prolífica, con alrededor de cuarenta discos en los que presenta un sinfín de experimentos nacidos de su ingenio. Hay mucho por escuchar en su mundo musical, algunas cosas más accesibles y otras publicaciones más difícil de encarar por lo experimental de la propuesta, habiendo pasado mucho por la música experimental, instrumental, el noise, que suelen ser estilos más difíciles de asimilar para el público.
En su carrera solista ha publicado bajo distintos nombres también, mayormente bajo el sello de su nombre, Omar Rodriguez Lopez Quartet o Omar Rodriguez Lopez Quintet, pero todo queda registrado bajo el mundo de sus proyectos solistas. Omar también, en una faceta no tan conocida, hace películas, pero es más difícil de acceder a ellas debido a que suele aparecer en festivales o lugares especializados y no tanto en cines.
Después de la ruptura de la banda estadounidense At the Drive-In, hacia 2001, banda de la cual Omar era parte, el guitarrista se dedicó a la grabación de su primer disco solista, llamado ‘’A Manual Dexterity: Soundtrack Volume One’’, grabado en su mayoría ese 2001 pero publicado en 2004.
El disco refleja en mundo ecléctico de Omar, con mucho del espíritu que lo caracteriza, un estilo de abundante experimentalismo, ese espíritu alternativo que lo motivó a moverse por lugares creativos poco comunes, o por lo menos no apuntando a lo comercial, lo que le ha dotado de una visión que lo ha llevado muy lejos en cuanto a lo creativo.
Entre las primeras piezas del disco aparecen algunas pistas que tienen más presencia de banda y de la guitarra eléctrica de Omar, con presencia de momentos experimentales que se fusionan con las intervenciones de la banda que lo acompaña. Pistas como ‘’Around Knuckle White Tile‘’ son reflejo de este encuentro y muestran las destrezas del guitarrista como compositor desde su costado de guitarrista de rock, con estilos abstractos rondando hacia lo progresivo, y como buenos solos y arreglos de guitarra.
Pero el disco no sigue por esa línea y pronto entra en un mundo de abstracciones mayores, con mucho de ruidos y experimentaciones sonoras, búsquedas abstractas ya alejadas un poco del rock, y metidas en mundos de fantasía abstracta que siguen reflejando el mundo imaginaria del músico pero ya más como compositor o ideólogo de paisajes subterráneos o sonidos que provienen de lugares poco comunes.
Hay varios momentos memorables, ‘’Dramatic Theme’’ con su tención se corresponden en buena medida a la caldiad general de la obra, con un estilo tenso y misterioso que se va tejiendo poco y van construyendo un sonido que muta continuamente. ‘’Dream Sequence’’ es otro buen lugar donde sumergirse, un momento de experimentaciones que enriquecen la escucha con ambientes abstractos, y aplicaciones instrumentales pero también alteradas y poco convencionales, un sonido de ensueño.
Todo el disco es un experimento en sí mismo, una abstracción de muy variada índole que se extiende en un abanico de inventos instrumentales enriquecidos y muy bien imaginados, y que también fueron puestos en materia sonora con una producción muy prolija.
Sin dudas que todo esto forma parte de una cosa sonora general, a la cual respeta, constituyéndose como una obra con un mismo motivo propio. El disco es un experimento con su carácter y con un sinfín de riquezas sonoras, detalles e ideas realizadas que convierten a esto en un experimento de enorme calidad.
Este disco fue pensado como la primera de dos partes, y ambos consistirían en la banda sonora de una película dirigida también por Omar. Finalmente, la segunda parte de esta saga discográfico jamás salió a la luz, así también como la película misma que jamás apareció. Es uno de los misterios sin resolver alrededor del mundo del artista, poca y poco clara información hay sobre la publicación del segundo disco y sobre la película, en un asunto aun no terminado. Hubo distintas fechas previstas para las publicaciones faltantes, pero esto aún no se resolvió.
El misterio está abierto y queda en suspenso como se va a resolver esta historia artística aun inconclusa. El volumen uno de este invento es una delicia que vale la pena rescatar, y mientras se resuelve el enigma, aún quedan los demás discos de Omar Rodriguez Lopez por descubrir, que son parte, mejor aún, de una carrera musical muy rica que ha dejado tras su paso una serie de alrededor de cuarenta discos de variada índole.
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