domingo, 23 de marzo de 2025

Varios Artistas - Tropicália: ou Panis et Circensis (1968)

La tropicália fue otra utopía hippie indefectiblemente irrealizada o no, desarrollada en un corto lapso de tiempo, con su ebullición y su apogeo, sus rupturas y la consecuente represión aplicada hacia ellos por parte de la dictadura brasilera de turno, lo cual aceleró el concluir de esta experiencia utópica que bien supo destapar ollas y abrir puertas en la cultura de su país. La tropicália no era un movimiento, fue más que eso, fue una iridiscencia que en su poco tiempo de vida marcó el andar de la música popular de Brasil, con influencias decisivas sobre la cultura universal que parten desde la concepción de muchos jóvenes de la época que era la de romper las bases morales e institucionales imperantes para cambiarlas por visiones de mayor amplitud, lo que hace que a su vez sea un movimiento que goce de un halo de polémica, detractores, desprecio por algunos sectores más conservadores, desprecio por sectores universitarios y por parte de los sectores populares a los cuales siempre les costará acercarse a las artes desafiantes o no complacientes comercialmente.

Generalmente los artistas brasileros no temen en estar vinculados a sus raíces culturales, y no temen dejar plasmadas a estas en sus producciones musicales. Esto no fue excepción para la generación tropicalista, que tomó sus raíces y su sentimiento nacionalista para llevarlo lo más alto posible, eso sí, sin antes hacer grandes revisiones sobre lo que ocurría en la escena y cultura de su país, con la valentía de ejercer su arte en medio de dictaduras y con la responsabilidad de oponerse a fenómenos complacientes en la cultura local. Como todo rupturismo, no pudieron salirse de sus contradicciones. Lo que brotó de este fervor juvenil contracultural fue una síntesis que vinculaba cosas contradictorias, elementos de vanguardia con elementos nacionalistas, anticapitalismo con rock hippie estadounidense, etc. 

Eran un movimiento pop y aunque son conocidos por su encuentro con el sentir nacional y su arraigo con las tradiciones, a su vez no fueron a fondo al estilo de otros artistas brasileros, como Nana Vasconcelos o Egberto Gismonti, que bebieron de la fuente misma de la cultura local y sus raíces y que hicieron cosas muy profundas espiritualmente. La generación tropicalista hizo de las suyas sin abandonar muchas influencias de la cultura local pero apoyándose más que nada en el costado art pop y el hipismo, por lo que la contracultura juvenil norteamericana de la época no les resultó indiferente, es más, fue esta un detonante importante en esa generación de jóvenes brasileros que prácticamente vivió un fenómeno similar a la de muchos contemporáneos hippies, comenzando desde los lugares comunes tradicionales para romper los mismos y explorar fusiones y experimentos que replanteaban muchas nuevas bases y formulaciones.

Habiendo bebido de la psicodelia, los cultores del tropicalismo también tomaron sus fuerzas de la política, la resistencia contra las dictaduras locales, las vanguardias, los rupturismos, la poesía, la experimentación, la cultura juvenil, además del fenómeno de la antropofagia, concepto desarrollado en 1928 con el “Manifiesto Antropófago” de Oswald de Andrade, que recupera el símbolo del rito caníbal de los indios tupis que horrorizó a los europeos al llegar al Brasil. La idea de la antropofagia, como símbolo del revitalizarse a través de la adquisición de las virtudes del enemigo al devorar su cuerpo, reforzó la identidad brasilera desde una forma de ruptura de valores extranjeros, aunque a la vez ellos coquetearon con los vanguardismos rupturistas europeos como le dadaísmo o el surrealismo, manifestándose inequívocamente como otro rupturismo, pero calcado a la brasilera, sin foco en la razón sino con la vertiente del optimismo. El manifiesto antropófago recalca: “Antes de que los portugueses descubrieran el Brasil, el Brasil había descubierto la felicidad”. El tropicalismo revivió esta dosis de rebeldía local, para traerla hacia ritos más moderno, sin dejar la esencia rupturista de lado, entre política, valores comunes del país, arte, colores contraculturales y creaciones sin formalidad. Esta suma de poderes sin saberlo, esta búsqueda de sacar lo estático para traer lo vivo a la realidad, hizo foco en la sociedad brasileña y su vivir en comunidad, reviviendo valores comunes locales y acercándolos a las expresiones de ruptura en las artes.

El tropicalismo no solo tuvo su efervescencia cultural en la música, sino que se manifestó en sus varias formas, como en el cine, la arquitectura, el teatro, el diseño, el arte plástico, y es que de hecho fue una muestra del artista Hélio Oiticica, que consistía en un jardín con pájaros y plantas vivos, denominada como ‘’Tropicalia’’ y expuesta en 1967, la que inspiró al movimiento liderado por los jóvenes músicos Caetano Veloso y Gilberto Gil para crear su ‘’tropicalismo’’. Ya había ejemplos y destellos de este tropicalismo que venia brotando de a poco y que no necesariamente estaba ligado a las producciones musicales, esta rebeldía espiritual que se enfocaba en la ruptura del espacio, el tiempo y el abrazar a expresiones artísticas desafiantes, con exposiciones y cine muy ligado a los vanguardismos tipo fluxus o experimentos en el espacio que desafiaban el concepto de ’’arte’’ y de ‘’comercio’’ para proponer así nuevas formas de concebir el arte y la percepción misma del entorno.

Y fue en el ámbito musical, que los representantes de este movimiento juvenil vieron en esta emergente tropicália una oportunidad para reinventarse, viendo una revolución en camino que no dudaron en tomar y estimular, tal vez no de forma tan artísticamente radicaliza como el fluxus y las vanguardias académicas, pero sí con un espiritu rupturista que sí de todas formas causó alborotos y recibió criticas hasta de los intelectuales, basandose en la contracultura y el rock y manifestándose en el ámbito de la canción popular de vanguardia. Estos cultores de la tropicália musical fueron los artistas que iniciaron el movimiento tropicalista en sí, radicalizándolo al mismo, comenzado entre 1967 y 1968, y terminado en 1969 luego de la represión militar y el encarcelamiento con posterior exilio de Caetano Veloso y Gilberto Gil.

Entre estos cultores del espíritu reinventor de todo lo que ocurría en la escena joven brasilera estaban Caetano Veloso, Gilberto Gil y Gal Costa quienes seguramente sean los más famosos de entre ellos, pero también participaron otros personajes importantes, como Nara Leâo, la banda Os Mutantes y el vanguardista Tom Zé, los letristas Torquato Neto y Capinam, y el arreglador Rogério Duprat. De entre tantos artistas sin duda salieron muchos discos solistas de producción colaborativa y apoyo mutuo entre los artistas del movimiento, pero sin dudas en gran disco que brotó de esta experiencia, y que terminaría siendo el manifiesto musical del grupo, sería el mítico ‘’Tropicalia: Ou Panis Et Circencis’’ de 1968.

El trabajo es un hito en la cultura de Latinoamérica, una manifestación que reunía a un grupo de referentes en la cultura local de un país y los ubicaba en una senda que los llevó a personificar con este mismo trabajo al movimiento entero del tropicalismo, como un manifiesto sonoro que refleja el pensamiento innovador de un grupo de jóvenes músicos que traían, como todo joven revolucionario, una serie de innovaciónes a su ámbito, en este caso al ámbito artístico y especialmente en la música joven no convencional. La intención de los tropicalistas era escandalizar y protestar contra el comportamiento complaciente de la música brasileña popular, y para ello comenzaron a expresarse de la misma manera que lo hacían los jóvenes de la contracultura hippie, desde el exceso, la ropa colorida, el pelo largo y una clara influencia del pop art.

Musicalmente es un disco innovador, un choque refrescante para música joven brasilera que tenía como referencia a shows como ‘’La Joven Guardia’’, y un elemento polémico que chocó con todo lo que pudo mientras pudo. El ámbito en el que se maneja el disco es un lugar muy amplio, de canción popular, arreglos corales y de orquesta, bellas canciones hermosamente cantadas y con algunos arreglos sonoros experimentales. Aparecen temas de autoría e interpretación variados y repartidos entre los artistas del grupo, temas de corte popular y fusiones varias entre estilos locales. 

Si se busca en este disco un trabajo de estricta psicodelia, tal vez este puede ‘’decepcionar’’ en ese aspecto, debido a que aquí hay texturas y búsquedas esmeradas que apuntan hacia la visión colectiva del grupo tropicalista y no únicamente hacia la línea estricta del rock, aunque este último fuera una influencia decisiva para ellos. Sin lugar a dudas que trabajos como el ‘’Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band’’ de The Beatles serían de influencia importante para este disco fundacional tropicalista, lo que hace que la psicodelia esté presente de todas formas, además de que muchos referentes de la psicodelia universal brasilera de la época participarían en este trabajo del movimiento. Aun así se podría decir que las texturas del trabajo son muchas veces no tan rockeras, más bien con influencias de la música popular brasilera, bossa nova, el fado, con orquestaciones y búsquedas sonoras varias que se salen del rock y la propia psicodelia.

Todos los grandes discos vanguardistas de época que se codearon con la corriente pop de la canción y que a su vez innovaron desde muchos aspectos como orquestación, experimentación, psicodélica, etc., fueron olvidados en su época, poco valorados, muchas veces pasados por alto, subestimados, y vapuleados por la crítica, pero luego, con los años, supieron recobrar un lugar importante en la historia, o por lo menos se supo reconocer el valor histórico de este tipo de registros. Muchas veces las vanguardias son pasadas por alto, pero al final del día sin estas innovaciones no se podría haber entendido los fenómenos que a partir de ellos brotaron o las influencias que estos experimentos brindaron a las generaciones futuras de la música popular. Ese don ambiguo que posee el vanguardismo es como una luz oscura, un páramo de oscuridad brillante, algo que le cuesta mucho al público que generalmente busca algo masticable y rápidamente desechable. Las vanguardias en la música popular son algo subestimado inmediatamente por su carácter artístico profundo, cosa que ocurrió con gran mayoría del arte innovador de aquella época, una época en la que el vanguardismo, las luchas y las innovaciones se confabularon en una misma cosa, un mismo fenómeno. Ese don contradictorio es uno de los grandes valores rupturistas de las vanguardias o por lo menos de los discos rupturistas de la canción popular, generalmente provenientes de los finales años de la década de 1960 y los primeros años de la década siguiente.

Toda esta experiencia tropicalista, plagada de humor ácido y polémicas, protestas, rebeldías, innovaciones, desafíos, desenfreno, manifestaciones, mensajes codificados en letras adrede irrisorias, choques, debates, manifiestos, etc., quedó una experiencia altamente rebelde que por consecuencia no tardaría en llamar la atención, esta experiencia pronto seria reprimida por la dictadura militar brasilera del momento. Ya para 1969 Caetano Veloso y Gilberto Gil se encontraban en el exilio en Europa, y el movimiento relegado a un plano sin sus lideres cultores. Aunque por aquellos años seguirían apareciendo algunos otros grandes discos importantes para el tropicalismo, provenientes de los artistas del grupo en solitario, tal vez el mejor legado dejado por esta experiencia fue el abrir caminos en la escena local, mostrar a la juventud que se podía (y se debía) ser rebelde sin perder la creatividad y la notoriedad. La experiencia no continuó mucho tiempo más pero este fugaz fulgor espiritual impregnó la escena local del rock y la música fusión y dejó una fuerte influencia que de alguna manera u otra continuarían otros artistas con publicaciones discográficas también destacadas e innovadoras.

Cod: #1796

domingo, 16 de marzo de 2025

Barney Wilen And His Amaizing Free Rock Band - Dear Prof. Leary (1968)

Este es un jazz actualizado según las modas del momento, por lo que estos músicos que venían del jazz tradicional llegaron a pasar por dentro de la psicodelia para poder reinventarse, actualizarse, recodificarse de forma nueva en su acercamiento al rock y hasta la lisérgica, agregando aditivos como el delirio, el free jazz y las buenas sesiones improvisadas para enriquecer su producción. Incluso llegaron a reinterpreta algunos temas conocidos del momento y recayeron en algunos tópicos comunes, además de hacer guiños a la contracultura, como con el track ‘’Dear Prof. Leary’’, en el que el delirio se hace presente.

Esta banda se llamaba ‘’Barney Wilen And His Amaizing Free Rock Band’’, con ese concepto de ‘’rock libre’’ como premisa desde el que comenzaba su aventura hacia las tierras de la libertad en el rock, libertad que les daba tanta su formación en jazz como su aventura las por tierras desconocidas de la lisérgica y la exploración musical sin ataduras, por lo que todo esto trata de experimentos instrumentales libres plagados de delirio, búsquedas sonora, muchos solos y atascos instrumentales psicodélicos, en lo que era también un momento de jazz rock temprano por la junta de músicos de jazz elaborando estos sonidos en rock de epoca.

El nombre del disco, ‘’Dear Prof. Leary’’, es también una declaración de intereses, un guiño a la contracultura que hacia 1968 estaba aún álgida, guiño hecho talvez a manera de una búsqueda social o tal vez a manera de una obsecuencia, que no sería del todo comercial ya que esto no es un simple refrito de estándares pop rock, esto es un auténtico experimento instrumental.

En todo esto hay una búsqueda de explorar y experimentar, todas siendo piezas instrumentales que reflejan la virtud de los músicos capaces de manejarse con soltura por lugares varios y sin despeinarse, piezas que en su mayoría terminan volcándose hacia atascos instrumentales, las que a su vez terminan muchas veces volcándose además en el delirio instrumental tipo free jazz pero con el aditivo del rock (¿free rock? ¿free jazz rock?).

Todo el disco es una exploración, un experimento psicodélico de jazz y lisérgica delirante, por parte de unos músicos de jazz que vivían su época y la reconocían, y terminaban acercándose a ella por decantación y creatividad. Hay momentos incluso de vanguardia, de mucha experimentación, de mucha exploración, en tracks como ‘’Loneley Woman’’ en los que hay vanguardia que roza con el free jazz y los vanguardismos.

El disco sabe hacer un guiño a la cultura más pop de la época, algunas piezas del disco son reinterpretaciones de estándares pop de la época, como ‘’Respect’’ de Aretha Franklin, ‘’You Keep Me Hangin' On’’ de The Supremes, ‘’The Fool On The Hill’’ de The Beatles.

Este tipo de incursiones en el rock de la época ejecutada por músicos provenientes del jazz siempre deja experimentos interesantes por escuchar, y un fenómeno particular de estos experimentos es que los músicos de jazz de época supieron ver con muy buenos ojos a la psicodelia, por lo que muchas veces terminaban creando experimentos lisérgicos muy entretenidos y bien entendidos en la materia. Hay varios ejemplos de eso, generalmente de músicos de jazz que comenzaron su carrera en la época de la contracultura de finales de los 60s y que comenzaron sus carreras discográficas con experimentos lisérgicos bastante experimentales, sumado a esto el aditivo del costado jazzero que sabían aportarle a esto, lo que terminaba de cuajar el sonido entre las vanguardias del momento.

Algunos ejemplos de ese fenómeno ocurrió con músicos como John McLaughlin y su ‘’Devotion’’ de 1970, Larry Coryell y su ‘’Lady Coryell’’ de 1969, Pat Martino y su ‘’Baiyina’’ de 1968, Mike Mainieri y su ‘’Journey Thru An Electric Tube’’ de 1969, los primeros discos de The Tony Williams Lifetime, entre tantos otros ejemplos.

Cod: #1795

lunes, 10 de marzo de 2025

Phil Yost - Bent City (1967)

Esta es una música de jazz que por su extravagancia entra en ese mundillo de lo improbable y el vanguardismo, un estilo muchas veces dejado de lado por muchos e incluso excluido por varios jazzeros. El disco explora muchos momentos no convencionales de la música de jazz, siempre con ecos, reverberaciones y efectos, para a partir de allí volcarse hacia terrenos deseados por el artista.

El delirio no se deja esperar y aparece al comienzo mismo para no abandonar nunca más al oyente, con instrumentos de viento especialmente en flautas, además de saxo, bajo,  guitarra eléctrica, maracas y pandereta, siendo todos los instrumentos interpretados por el Sr. Yost. Este lanzamiento oscuro explora las posibilidades que la vanguardia personalista puede ofrecer, ubicándonos en plena era hippie por lo que la experimentación estaba en el aire, el sonido no podía evitarse a si mismo y a su creador, que sin limitaciones ni temores nos presenta extra exploración, esta búsqueda, esta ida hacia mundos oscuros de jazz.

Aquí hay una búsqueda puramente artística, con monólogos en flauta, interpretaciones en saxo, momento con participación de bajo o guitarra eléctrica, que no pierden el dejo delirante, y entre tanto las búsquedas sonoras se suceden en el tiempo. Hay delirio, experimentación, vanguardismo tal vez.  ‘’Vision At 1000 Centigrade’’ es una de las piezas del disco, de once minutos, siendo un extensa exploración sonora que circunda por varios lugares entre bajo, guitarra, saxo y efectos agregados que dan el color final a un delirio inevitable.

La instrumentación suele ser ‘’sencilla’’ en cuanto a cantidad de instrumentos, con una flauta mayormente como líder y protagonista, por momentos sola en el aire y con el agregado de algún eco que aparece como para dotar ese condimento que suma a la mágica de la interpretación y la propuesta. Ese efecto suele hacer que la gente piense en este disco como en un disco de ‘’jazz psicodélico’’. Tal vez sea un prejuicio común con el que se piense que cualquier cosa ‘’delirante’’ sea psicodélica. 

El mundo psicodélico rodeaba al autor a la hora de crear este lanzamiento, el mismo Phil Yost era de la zona de la bahía de San Francisco, por lo que la teoría de que se trata de jazz psicodelico podría tener cierto asidero, teniendo en cuenta que el hipismo y su psicodelia hicieron mucha historia por esa zona de los Estados Unidos.

Por otro lado hay bases que suelen aparecer por allí en bajo, y momentos más cercanos a un jazz algo más entendible por una vision convencional. Entre tanto también el free jazz siempre suele ser una insinuación en el intento de comprensión de este tipo de jazz delirantes, por lo que podría ser otro elemento presente en la vision del autor.

El disco cuenta con poca fama o interés popular y, sumado a la muy poca información que hay dando vueltas sobre el artista, la faceta biográfica del artista y su obra se vuelve algo difícil de apreciar y el disco una rara gema que brilla con luz propia. El trabajo fue concebido únicamente por la propia visión del artista y hace gala de un delirio que nació en su totalidad bajo el delirio del mismo autor.

El disco fue publicado bajo el sello discográfico Takoma, un sello cofundado por John Fahey y que cobijaba otros artististas como el blusero Bukka White, y otros delirantes como Charlie Nothing, Bernie Krause (de Beaver & Krause) o Robbie Basho, etre otros, por lo que se trataba de un sello ideal para este tipo de delirios y visiones por parte de Phil Yost.

Phil Yost era un músico bastante desconocido. Lanzó tres discos, ‘’Bent City’’ en 1967 y ‘’Fog-Hat Ramble’’ en 1968, ambos en Takoma Records, además de ‘’Touchwood's Dream’’ de 1970 ya publicado bajo el sello North Star, para luego desaparecer totalmente de la escena de la zona y de cualquier escena.

Cod: #1794

sábado, 8 de marzo de 2025

El Trio (Lapouble, Lew, Cevasco) - Todo En Su Medida Y Armoniosamente (1974)

Este post está dedicado a la memoria de Adalberto Cevasco, quien partió el pasado lunes 3 de marzo. Maestro, vuela hacia el centro del corazón del mar, tu música siempre alumbrará toda penumbra.

La evolución del jazz en Argentina alcanzó niveles superlativos en la década de los 70. No obstante, se conoce poco sobre el desarrollo del jazz fusión; se habla poco del talento y valentía de muchos músicos de jazz que buscaban, casi simultáneamente al ámbito rockero, nuevos lenguajes y formas de transmitir su música. Con esto quiero decir que, mientras bandas como Aquelarre o Invisible gestaban álbumes como Brumas y el debut homónimo de Invisible, en el ámbito jazzero más vanguardista también se encontraban creando y explorando con la misma intensidad e ímpetu que cualquier joven de la época.

Carlos Alberto Lapouble, más conocido como Pocho Lapouble, uno de los bateristas más talentosos del jazz latinoamericano, tenía aproximadamente 31 años en 1973. Mientras que Adalberto Cevasco, eximio bajista y pianista, tenía 27 años; tan solo un año mayor que Ricardo Lew, grandioso guitarrista y respetado músico de sesión. Pero, El Trío tenía un cuarto miembro tras las sombras, y era Víctor Díaz Vélez, otro talentoso pianista que, según las notas de la contratapa del LP, aportó a la banda muchos acordes de su vasta colección. Y como si fuera poco, una jovencísima Patricia Clark aportó su hermosa voz en dos canciones del álbum.

Poca información existe sobre cómo El Trío se conformó; lo más probable es que haya sido una unión natural entre tres músicos talentosos, ya que varios músicos de jazz se dedicaban simultáneamente a trabajar como músicos de sesión, y se podría decir que no eran pocas las ocasiones en que podían juntarse y jamear libremente. En ese sentido, también asoma la figura monolítica de Jorge López Ruiz, quizás el más prominente músico de jazz de vanguardia de Latinoamérica, quien fue uno de los encargados de la producción del presente álbum, junto a Pocho Lapouble. Está claro que, bajo la supervisión de un genio como Jorge López Ruiz, nada podía salir mal; y, de hecho, nada salió mal en este álbum.

Ciertamente, el jazz nunca será un género ni por asomo masivo; mucho menos lo son estas derivaciones experimentales del jazz. Por lo tanto, se puede afirmar que el jazz argentino suele ser subestimado incluso por muchos asiduos del rock vanguardista local. Pero la intención al experimentar con instrumentos eléctricos, creo yo, fue toda una declaración de intenciones. Estos tres prodigios, como Lapouble, Lew y Cevasco, no solo pretendían traspasar fronteras generacionales demostrando que el jazz no se quedaba atrás en la búsqueda de nuevos lenguajes musicales, sino que, a su vez, se atrevían a difuminar las barreras entre uno y otro género, lo cual es ciertamente peligroso para quienes son acérrimos puristas, pero extremadamente excitante para quienes adoramos las propuestas arriesgadas y sin arraigos en el temor a quedar desclasificado.

En otras palabras, todo género musical tiene una raíz, un tallo y unos frutos bien consolidados, lo cual es cierto, y eso se respeta, pero no te hace destructor de algo el hecho de aventurarte al menos una vez en tu vida en una grabación tan aventurera y vanguardista como la realizada en este álbum, ¿cierto? Era inevitable contener la hiperactividad musical de estos tres genios, y era, por lo tanto, consecuente que una obra así quedara grabada para la posteridad como un testimonio único de una confluencia mágica, que es, a su vez, el reflejo auténtico de una época convulsa y difícil, aspectos que, en lugar de someter la creciente creatividad artística, propiciaron que esta se manifieste aún con mayor fuerza: la vitalidad ingeniosa que buscó cómo salir hacia la luz en medio de las tantas grietas que se acontecían en el día a día de la Argentina de 1973.

Por otra parte, se ha dicho que este álbum fusiona jazz modal, big band, post-bop y folklore local argentino; claramente este hecho hace que no sea un álbum accesible a la primera escucha. Poder sumergirte en una propuesta así requiere mucha paciencia, dedicación y cariño por el trabajo de estos tres músicos. Pero una vez logras encontrar esa medida y armonía de la que te habla el título del LP, entonces, escuchar cada canción se convierte en una travesía atípica hacia la libertad.

En medio de toda la epopeya experimental en la que se sumergió el jazz argentino, el álbum Todo En Su Medida y Armoniosamente es indudablemente uno de sus pilares (y hay muchos más) que, ciertamente, nunca alcanzarán la popularidad ni siquiera en los círculos jazzeros, pero está claro que no fue una obra concebida para ser popular, sino, quizás, y aquí entramos en la plena especulación poética, para trazar lazos con las comisuras más extrañas del alma. Un álbum que, si es escuchado con receptividad, será un perfecto himno para aquellas personas hábidas de creatividad y espiritualidad.

Cod: #1793

martes, 4 de marzo de 2025

Renaissance - Renaissance (1969)

Hacia 1969, más allá de los clásicos del género, en el rock inglés ya había más gente planteándose crear nuevos sonidos y experimentar con las fusiones, de ello nacería el rock progresivo y su interminable ramificación hacia un sinfín de estilos, motivos, ramas y sub géneros. Keith Relf y Jim McCarty, ex Yarbids, hacia enero de ese mismo 1969, decidieron unir fuerzas para colaborar junto en un nuevo proyecto prometiéndose experimentar para buscar así un sonido que nacieron de la combinación del rock y la influencia de la música clásica.

Esta nueva etapa del rock se diferenciaba de la psicodelia, con sonidos más virtuosos en ejecuciones  y visiones liricas más profundas y existencialistas, no es que la psicodelia no haya sido existencialista, de hecho lo fue, pero ahora todo el hedonismo revolucionario se había transmutado en visiones filosóficas y poéticas más refinadas si se quiere. Aunque la psicodelia fue fundamental para el desarrollo del rock progresivo. 

Hacia finales de 1969 aparecería el primer disco de Renaissance, el homónimo ‘’Renaissance’’, presentando un primer track cuyo estilo compositivo se remonta a la influencia de la psicodelia y sus típicas jam sessions en vivo, llegando a tomar canciones pop para estirarlas hasta versiones de diez minutos o más, enriqueciéndolas con zapadas e interludios experimentales. 

‘’Kings And Queens’’ es dicho primer track del disco y consiste básicamente en un estándar del prog rock de la época, una canción con sus estrofas y estribillos pero estirada para convertirse en una pieza de casi once minutos, entre introducción, estribillos, interludios, y motivos finales,  ideas inspiradas de las intervenciones proto progresivas ocurridas en la era hippie.

El resto de este disco continúa por la senda progresiva, y el elemento sinfónico no se deja esperar, especialmente por ser un virtuoso pianista el encargado de ejecutar las composiciones, ya sin distorsiones rockeras, dirigiéndose hacia un sonido pensado de manera similar a composiciones clásicas, estilo cuya influencia pesa claramente en las miras de las composiciones del disco. El piano virtuoso encabeza el sonido de mucho de lo que pasa aquí, muchas veces emulando o ejecutando fragmentos de piezas clásicas universales a modo de guiño a esa influencia.

Entre ‘’Innocence’’, ‘’Island’’ y ‘’Wanderer’’ el disco continúa por la senda prometida por el grupo, las experimentaciones en progresiones continúan, canciones alteradas con inventos progresivos muy interesantes que recuerdan a pilares futuros del prog inglés, apareciendo aquí también la voz de una cantante femenina dando un toque especial al asunto en algunas piezas.

‘’Bullet’’ es la pieza encargada de cerrar el LP, otra composición primigenia y prototípica de un prog ya bastante consumado en sí y devenido en momentos muy complejos, pero aun con la premisa de ser un sonido en vías de experimentación. 

Este pieza comienza con un atasco bastante rockero con piano, voces y hasta sabores bluseros, un sonido poderoso que sigue demostrando los orígenes de todo esto, para continuar con el mismo elemento proto progresivo de la primer pieza, un interludio con elementos compositivos experimentales disueltos en el vacío, como arreglos y aplicaciones instrumentales varias hasta y coqueteos con lo vanguardista por algunos momentos sonoros extraños que aparecen hacia el final de la pieza. Aunque la banda no provenía del vanguardismo no resulta extraña esta intervención debido a que todo era parte de la misma cosa, del mismo caldo de cultivo allá por esos años de creacionismo absoluto.

El disco ‘’Renaissance’’ es un disco entretenido en el que las progresiones no se dejan esperar, progresiones que ya habían comenzado a despegarse lo suficiente de lo meramente orgánico y azaroso, con una imaginería por detrás que sustentaba cada composiciones con visiones de adelanto. 

La banda hace gala de la experimentación y ostentan una búsqueda sonora que se refleja en la composición, la búsqueda del sonido, el acercamiento a lo clásico que se acrecienta con un piano como ejecutor principal, entre otras experimentaciones y visiones ya nombradas. El disco es una piedra angulas de la musica progresiva británica de por aquellos años que se encontraba en momento prototípicos pero que ya para 1969 era una realidad con un sinfín de lanzamientos discográficos que anunciaban el pronto surgimiento de algo grande.

Cod: #1792

domingo, 2 de marzo de 2025

Decibel - El Poeta Del Ruido (1980)

El rock vanguardista es testimonio de una era, un peldaño que forma parte de los fenómenos evolutivos fundamentales de la música del siglo XX. Hacia principios de la década del 70, las vanguardias seguían floreciendo y continuaban coqueteando con la música popular, coqueteo que nunca jamás terminaría, posterior al advenimiento de la psicodelia a la escena mundial. La profundización de la experimentación en el rock fue un paso coherente de la evolución de la música vanguardista, experimentación que no llevaba de por sí un sello prefijado sino que podía llegar a ser muchas cosas, desde una compleja suite, hasta el vanguardismo sonoro, la electrónica y el ruido.

Todo este vanguardismo sentó las bases de lo que ocurriría luego en la historia, siendo primero la psicodelia y luego el rock progresivo los dos momentos primarios en los que las vanguardias se acercaron al rock y por lo tanto la música popular, por ende el comienzo del rock vanguardista fue también el puntapié para todo lo que ocurriría luego en la experimentación tanto en el rock como el los tantos sub géneros y estilos populares aledaños. Este puntapié se configuró como tal debido no solo a su precursoriedad en el tiempo sino también a lo profundo de dicho encuentro y a los tantos experimentos resultantes que quedaron y dan prueba de este fenómeno, siendo también a la vez uno de los puntos clave de la evolución de la música popular, en el siglo XX.

Los poetas del ruido en México han hecho un gran trecho en estos terrenos y su producción artística suele ser recordada por muchos en el campo del rock progresivo y las vanguardias. Decibel comenzó como un trío de rock progresivo hacia finales de 1973, fundado por Walter Schmidt en bajo, Carlos Robledo en teclados y Moisés Romero en batería. Poco a poco el grupo fue creciendo y sumando por tanto mayores miras con diversidad de instrumentaciones y formaciones, aunque para su primer lanzamiento discográfico, ‘’El Poeta Del Ruido’’, de 1980, la banda ya se encontraba casi disuelta, cuyos miembros pasarías a formar otras bandas que redefinieron el género en México.

‘’El Poeta Del Ruido’’ es un trabajo grabado en 1979, una producción mítica por su creatividad, encuentro de elementos, profundidad de las composiciones, entre tantas cosas más que lo convierten en un lanzamiento pilar y muy influyente en el rock mexicano. El trabajo comienza con una enorme suite conceptual de clara influencia de rock progresivo y el Rock in Opposition, debido a su temerosa complejidad estructural que la vuelve en una pieza de obsesiones y experimentaciones. Esta composiciones denominada ‘’El Poeta Del Ruido’’ pareciera otorgar el alma al disco y fundamentarse como una apertura progresiva como pocas, un portal que da inicio a la locura, desatando un vendaval de progresiones absolutas.

Pero la proyección de este trabajo no se queda en las progresiones en rock, sino que inmediatamente después el trabajo se mete de lleno en experimentaciones electrónicas y de música concreta, elementos que no siempre son sencillos para escuchar pero que son tratados con el delirio requerido para que de ello resulte una experiencia de innovación agradable. Buena parte del disco es dedicada a este mundillo de lo concreto y electrónica, por lo que esto parece ser una parte también vital de la música del grupo y sus visiones.

Por otro lado, en el track ‘’Manati’’ el grupo pareciera meterse en el mundo metafísico o chamanico (o como se diga) de las culturas antiguas locales mexicanas, brotando de la tierra sonora un mundo de brujería y canto, ritual, sobresalto, misterio y misticismo, o por lo menos eso pareciera emularse con los elementos que se tenía a mano en el rock y con toda la diversidad instrumental anexa que manejaba el grupo. Ello combinado con la parte electrónica del grupo da cuerpo a una fusión muy enriquecedora y muy propia del grupo.

Cuando se destaca que no había una notación prefijada para las bandas que se inmiscuían hacia esos sinuosos terrenos de las vanguardias en el rock, se puede resaltar esto mismo en un hecho particular que es el demarcado por las bandas que tomaban elementos de sus culturas locales para reflejarlos en sus músicas, de ello revivían elementos que, aunque siempre antiquísimos y en suerte hasta milenarios, siempre mantenían una distinción con los sonidos extranjeros, sea cual fuere su origen. Eso sí, la consumación de este florecimiento de elementos autóctonos en el rock de las bandas locales se daba exclusivamente en bandas cuya visión no estuviera marcada por ningún prejuicio y ambición comercial, y por lo tanto que pudiera cobijar a los elementos nativos como un elemento más de los tantos a disposición en el rock.

Estos experimentos no siempre fueron tomados de buena manera en su época, por lo que la creatividad de este tipo de bandas dependía de su valentía y su creatividad para afrontar el devenir de los sucesos corrientes de la vida y aun así mantenerse en una senda artística casi marginal. Estas valentías son pocas veces reconocidas por el corriente del componente social pero el tiempo siempre termina dando la razón, y los trabajos vanguardistas que terminan resultando de estas experiencias, en su mayoría terminan siendo tildados como obras de culto, precursoras, innovadoras, etc.

Cod: #1791