martes, 6 de junio de 2023

Bley-Peacock Synthesizer Show - Revenge ''The Bigger The Love The Greater The Hate'' (1971)

Otro disco de vanguardismos en el jazz rock, un trabajo codiciado en su tirada original en vinilo de época, propio de un dúo que dio varios frutos discográficos como solistas por separado o como producto de su colaboración, siendo este disco otro de sus aportes, entre jazz, rock, experimentación electrónica, vanguardias, y nuevas creaciones en terrenos del rock, rock vanguardista en síntesis.

Annette Peacock es una cantante de vanguardia muy relacionada a la electrónica de punta y a la cancion, además de ser letrista, compositora, arreglista y productora estadounidense de vanguardia y jazz. Casada con el bajista Gary Peacock, luego divorciada. Estrechamente asociado con el pianista Paul Bley después. Se la considera una pionera de la música electrónica, sus primeros experimentos con el sintetizador Moog dieron paso al proyecto Bley-Peacock Synthesizer Show.

Dicho proyecto presentaría un único trabajo, único bajo ese nombre pero no sería el único bajo este dúo de innovadores. ‘’Revenge. The Bigger The Love The Greater The Hate’’ de 1971  es prácticamente un invento propio de sus creadores, un disco que para los amantes del rock puede funcionar muy bien y también para los seguidores más imaginativos y abiertos del jazz de vanguardia.

Este dúo luego daría más material que escuchar, mucho más amplio y en terrenos más libres dentro de aires del jazz, aunque en esta ocasión empezarían trabajando en música experimental relacionada al rock y especialmente relacionada a la canción, un trabajo donde se nota la producción y la mano creativa de Annette Peacock, quien compuso y arregló los temas, aunque por supuesto la mano de Paul Bley también se ve reflejada en el sonido.

El trabajo presenta afortunadamente varia escenas de vanguardias, varios momentos que notable diferencia entre sí pese a la vanguardia unificadora de los dos artistas. Annette Peacock participa primordialmente en voz (acústica y sintetizada), Moog, vibráfono eléctrico, arreglos y producción, y Paul Bley en teclados, piano eléctrico y sintetizador (Moog, ARP y Neurona Omnivola). 

Ellos dos, más un electro de grandes ejecutantes, presentan una mezcla entre el rock funk de ‘’A Loss Of Consciousness’’, el rock vanguardista de ‘’I Belong To A World That's Destroying Itself’’, y otros momentos de desconcierto entre ‘’The Cynic’’ o ‘’Mr. Joy’’.

Siendo un álbum que presenta mucho, hay varias pistas de diferente manufactura de producción, pero en general está la puesta a punto electrificada y electrónica en todo el trabajo, que salvaguarda al sonido y le da ese toque innovador al asunto, con armonías de jazz electrónico y voces también filtradas por sintetizador, lo que le da un carácter único al disco, con  Annette cantando con efectos muy extraños y hasta agregando solos y efectos vocales también muy particulares exclusivos de este disco.

Una pieza producto de la creación de Annette es ‘’Im The One’’, que está precedida por la pista ‘’Climbing Aspirations’’ que funciona como una suerte de preludio instrumental muy extraño para introducción al susodicho tema nombrado que también innova entre balada soul romántica con varias partes internas y la siempre innovación electrónica, otro momento único, con el detalle de que la pieza fue replicada también en el disco solista de Annette Peacock ‘’I'm The One’’, de 1972, estando para esa ocasión las pistas ‘’Climbing Aspirations’’ y ‘’Im The One’’ unificadas en una sola.

‘’The Cynic’’, ‘’Mr. Joy’’, ‘’Daddy's Boat’’ y ‘’Dreams’’, tracks que completan el disco y que son de extraña manufactura, difíciles de definir, son creaciones oscuras cual baladas perversas electrónicas, con ambientes perversos y arreglos electrónicos, inventos, creaciones propias de estos innovadores de vanguardia.

En 1972 aparecería otro álbum creado por el dúo, el ‘’Dual Unity’’, ya presentando otro sonido que se sale de la canción pero siguiendo una línea que invoca a los dos creadores, tanto Annette Peacock como Paul Bley, en un sonido siempre indefinido, indefinible, dificil de ubicar si en el jazz o el rock, tal vez no sea nada de eso, siempre manteniéndose entre lo electrónico de sus inventos, sus innovaciones, sus exploraciones, y un talento unido en el vanguardismo y la electrónica que dejó trabajos muy interesantes.

Cod: #1736

domingo, 4 de junio de 2023

Bob Downes Open Music - Hells Angels (1975)

Siguiendo la línea de los trabajos que venía publicando, Bob Downes presenta su ‘’Hells Angels’’ de 1975, el último trabajo de esta etapa de su carrera en la que prácticamente hizo lo que quiso, como quiso y cuando quiso, siempre en terrenos del jazz pero llevando al género a lugares insospechados incluso para su coterráneos de la escena inglesa progresiva y vanguardista.

El sonido del disco es en parte una decantación de todas sus experiencias previas, en tanto a jazz libre, vanguardismos, búsquedas libres sin estructuras fijas, momentos solos de flauta, jazz rock, arreglos orquestales, etc., en síntesis, la experimentación típica de la casa para un Downes que hizo aportes enormes al vanguardismo inglés pero que no fue del todo apreciado por la escena Cantarbury.

Era la época más prolífica de Bob Downes en cuanto a discografía y exploración musical, habiendo experimentado ya para la época con música de cámara para flauta, jazz rock, música de biblioteca, música abstracta, vanguardismo, y otros inventos, etc., y para este disco aparecería un nuevo invento, ya que en la primer pieza del disco, la llamada ‘’Hells Angels (a visit to the devil)’’, se puede escuchar una nueva arremetida imaginativa, habiendo jazz-rock y siguiendo con una combinación entre jazz libre y elementos electrónicos, un muy interesante experimento, una pieza sofisticada, progresiva, que transita por varias partes. 

Este interés de combinar jazz y electrónica ya había sido emprendido en la época por el prodigio George Russell en sus obras vanguardistas, o sino también por otros como Freddie Hubbard, Paul Bley o el mismísimo Sun Ra, todos vanguardistas del jazz. Bob Downes no podía dejar de ser quien emprendiese ese experimento en Europa.

En cuanto a la concepción estructural, el disco está pensado de forma conceptual, con una pieza de diecisiete minutos de duración que ocupaba originalmente todo el primer lado del disco y siendo ejecutada por los once lementos de la banda entre metales y grupo de rock, la ya nombrada ‘’Hells Angels (A Visit To The Devil)’’. Mientras que la lado segundo del disco estaba ocupado por una serie de piezas más cortas pero no menos considerables, cinco piezas para la segunda mitan del trabajo.

En la segunda cara del disco Downes sigue experimentando con las sesiones de jazz libre, entre jazz rock y sesiones de libre ejecución, demostrando que estaba a la altura de ejecutantes libres europeos como Evan Parker y Peter Brotzmann. Predominantemente ejecutado por el trio de jazz, las ejecuciones son más estándar aunque muchas veces se salen de la formula básica del jazz para enroscarse en formas más libres en cuanto a estructura, armonía e improvisación.

Desde su lanzamiento solista de su ‘’Open Music’’ de 1970, siendo un álbum ganador de premios y ubicándolo como el mejor flautista de Inglaterra, Downes ha demostrado una profundidad conceptual enorme en sus obras. ‘’Hells Angels’’ es el producto final de una travesía sin igual en Inglaterra, que con su ‘’Open Music’’ y bajo su sello Openian llegó a explorar y presentar, transitando por varias facetas. Downes se retiró de su ‘’Open Music’’ después del lanzamiento de ‘’Hells Angels’’, siendo lo último que publicaría hasta después de varios años  en la década y las décadas siguientes.

"South American Journey" e "Inside Stonehenge" son algunos de sus albumes siguientes ya aparecidos en la decada de los 80s. Bob Downes se mudó al continente a finales de los 80 y ahora tiene su sede en Alemania, y continúa actuando como solista, tocando durante la ejecución de pinturas y exposiciones de arte, organizando talleres de flauta y lanzando algún que otro álbum de vez en cuando, "Sueños de la Naturaleza" de 1993.

Cod: #1735

viernes, 2 de junio de 2023

Donald Byrd - Electric Byrd (1970)

El Pájaro Eléctrico emana su campo electromagnético de vibraciones alfa y moviliza las ondas subsecuentes, que lo circundan, en ráfagas que priorizan el avanzar por el espacio interior y exterior, no deja nunca su viaje porque su movimiento por el espacio-tiempo es su maldición y su razón de ser, recibe señales de lugares lejanos ya que su cuerpo magnético está compuesto por capas que se subyugan en un efecto de composición aurea y que reflejan el contenido de su misión, de su viaje y de la esencia de lo que lo rodea. El Pájaro Eléctrico vuela por entre todos nosotros esparciendo así la semilla de lo misterioso!

En una era de cambios, ebulliciones, influencia de la psicodélia obre el jazz, una era marcada a fuego, en el terreno del jazz, por los nuevos sonidos del Miles eléctrico del Bitches Brew, continuaban apareciendo elementos que ayudaban a realizar el trocar de los sonidos psicodélicos hacia una transición a lo progresivo. En este terreno el Electric Byrd de Donald Byrd amortiguó de buena manera los efectos de los nuevo sonidos de Miles y, con un elenco de elite, pudo proponer incluso nuevos aires dentro de las nuevas formas del jazz, que eran los viajes hacia las extensísimas sesiones fusión entre aires eléctricos, psicodelias espirituales y viajes cósmicos hacia afro-futurismos y nuevos sonidos de punta.

Electric Byrd se suma a la tendencia del experimentar eléctrico, con un fusión suave que sabe a dónde va y encuentra nuevos aires en algo en lo ya que se había comenzado a experimentar. Es uno de los discos más llamativos del Donald Byrd de la época y seguramente el mejor de su periodo fusión, proponiendo cuatro extensas pistas que rondan los diez minutos cada una y que ofrece una suavidad pocas veces vista en el fusión. Todo está perfectamente planeado pese a las improvisaciones, no hay excesos en la distorsión, es equilibrado y circula con ritmos funky en un andar que agrada y envuelve inmediatamente tras la primera escucha.

Pese a ser un disco de vanguardia, innovaciones y fulguraciones en terrenos del fusión temprano, la característica de este trabajo no es un vanguardismo extremo como el Bitches Brew, para ser en cambio el Electric Byrd una propuesta con cierto antagonismo que utiliza un costado más racional del funk y más convencional de la sesión extendida, siendo tan orgánico hasta donde la improvisación le permite pero sin caer en excesos de libre albedrio, todo está muy bien planeado y finalmente queda un aire de que se ha recorrido mucho y viajado bastante, especialmente por las extensas duraciones, las tramas progresivas de las composiciones y las muy buenas improvisaciones.

También cabe destacar esa característica tan ‘’cosmic’’ que posee el sonido, originada con ecos y efectos en las instrumentaciones, además de estar relacionada y explayada esa sensación en las extensas sesiones improvisadas de jazz progresivo surgido de los sutiles cambio en las composiciones. Aires místicos, viajes siderales, emprendimientos de ambición improvisadas que fluyen como ondas y que incluso han logrado que algunos tildaran a este disco de algo así como  ‘’jazz psicodelico’’, por ser un sonido que flota sobre el piso, vuela con empuje propio y contiene un misterio muy agradable.

El elenco que participó de la grabación del disco estuvo integrado por estrellas nivel top mundial del jazz de la época, lo que hace de este disco un inequívoco artefacto que e ubica entre los mejores discos fusión del momento. De aquí participaron: Donald Byrd en trompeta, Jerry Dodgion en saxo y flauta, Frank Foster en saxo y clarinete, Lew Tabackin en saxo tenor y flauta, Pepper Adams en saxofón barítono y clarinete, Bill Campbell en trombón, Hermeto Pascoal  en flauta (solo en "Xibaba"), Wally Richardson en guitarra, Duke Pearson en piano eléctrico, Ron Carter en bajo, Mickey Roker en batería y Airto Moreira en percusión.

La presencia de figuras de la música fusión brasilera, como Airto en percusión y Hermeto Pascoal en flauta (solo en "Xibaba"), incrementan la solidez del All-Star y adicionan esa cuota tan enriquecedora e icónica como les es posible y que proviene del sabor de la samba y el fusión brasilero. Airto deja algunos buenos sabores con su berimbau en la pieza ‘’Essence’’ pero principalmente aporta su composición ‘’Xibaba’’ (que también publicaría en su disco solista ‘’Natural Feelings’’ ese mismo año), que enriquece el disco, le da nuevos aires, nuevos sabores, una cuota de samba fusión que era una pequeña tendencia que logró figurar entre la alta esferas del fusión mundial.

La condición de ‘’electric’’ en el titulo representa un cambio hacia una nueva tendencia de la época, desarrollada de forma personal y no vana, más pop, más orgánico pero complejo, más funky, más ligero, más suave en un trabajo de armonías impecable. Muchos de los discos de la época aun suenan frescos y difíciles de imitar, este es uno de ellos, por las tendencias cambiaron, las vanguardias transmutaron hacia otros lares, y el jazz de grandes obras se modificó en nuevas vanguardias modernas.

Cod: #1734

martes, 30 de mayo de 2023

The Khan Jamal Creative Art Ensemble - Drum Dance To The Motherland (1973)


Cuando el afro futurismo, el vanguardismo espiritual, el free jazz, el radicalismo negro, la música cósmica, y la psicodelia se encuentran, ocurren cosas como estas, olas de plateadas ondas mega surfeando los movimientos contiguos de los latidos energéticos emitidos desde el centro de la galaxia, o algo por el estilo. El afro futurismo fue un interesante fenómeno negro al que incluso el mismo Jimi Hendrix, con su Electric Ladyland, supo aportar su cuota de ciencia ficción musical, y Khan Jamal con su Creative Arts Ensemble también lo ha logrado en parte en este emprendimiento que muchas veces se vuelve cósmico desde un lado que parece ser definido, por algunos atrevidos, como ‘’jazz psicodélico’’,… el delirio está y la alteración sonora también.

Como todo free jazz, este es un bello caos cacofónico, a lo que se le agrega lo orgánico de las sesiones con instrumentaciones afro, y a ello sumarle algunos ecos, efectos y reverberaciones agregados, lo que hace de este emprendimiento un algo diferente a todo en el terreno de las vanguardias libres. Efectos psicodélicos que revitalizan las búsquedas libres, liberan al sonido de las monotonías de lo cacofónico porque sí, y dan carne viva a ese intento de volverse cósmico y que finalmente, gracias a estos efectos, se vuelven realidad en un sentido más estricto, aunque en realidad en un sentido mucho más carnal lo cósmico está ya presenta en el espíritu afro que combina percusiones de distinta índole en una oda afro con fuertes remembranzas hacia la música afroamericana y especialmente africana. La búsqueda de una música afroamericana que sea contemporánea, culturalmente progresista, pero arraigada en la herencia africana, es el corazón y el alma de esta música. 

Cuatro piezas componen el disco, dos de ellas no bajan de los diez minutos, son suites percusivas que funcionan entre cacofonías y swings muy agradables, por lo que las búsquedas libres se presentan a veces sobres ritmos enriquecidos con buenos grooves que por momentos arremeten el tiempo y el espacio y dan una sensación de proto fusion en el ambiente. Hay un ritmo de fondo sonando muchas veces, lo que da lugar a que el caos se acomode y las sesiones libres se suelten pero sobre unos carriles sutilmente dirigidos, es allí donde la banda entra en un ritmo, un latido, un groove percusivo que propicia el baile y el encuentro con la madre tierra. 

Esos momentos en los que las sesiones entrar en ritmos marcados y las cacofónicas se van del free jazz para volcarse hacia ritmos y sutilezas, son esos momentos en los que el sonido entre en terrenos de jazz fusion, muy bien logrado por cierto, lo que demuestra la versatilidad de los ejecutantes para trocar entre free jazz y jazz fusion. Incluso para ser 1973 este disco sigue siendo innovador en lo que a lo psicodélico respecta e incluso es un artefacto interesante dentro del terreno del vanguardismo libre y el afro jazz.


Todo el sonido es un completo viaje de exploración musical por terrenos libres, por momentos de libre ejecución aleatoria, y por otros momentos de libre improvisación en bases más afirmadas, aunque también el conjunto se afinca muy bien en un conglomerado groove donde cada uno aporta lo suyo sin salirse de la raya, hay momentos para el caos y también momentos para las sutilezas y las búsquedas concisas. El trabajo es resultado de un viaje de principio a fin grabado en vivo que captura la esencia práctica desde estos exploradores. 

Es un documento que captura una partícula de tiempo artístico que un grupo negro con un espíritu radical para su arte debeló y manifestó en una presentación en vivo, grabado en vivo en el Catacombs Club de Filadelfia en 1972, con técnicas de innovación de alteración sonora tipo dub que dotan a esta psicodelia negra de un germen de exploración musical como pocos en la época, un documento que bien vale la pena descubrir para las vanguardias negras.

‘’Drum Dance To The Motherland‘’, solo uno de los tres álbumes lanzados en el sello ‘’Dogtown’’ con sede en Filadelfia,  apenas se distribuyó más allá de los límites de la ciudad cuando salió a principios de los años 70, con un  lanzamiento limitadísimo de 300 copias en 1973, convirtiéndose el disco original prácticamente en un mito, pasando varias décadas hasta que Eremite Records lo revivió y lo reeditó en cd en 2006.

Cada obra presentada marca su propia historia y su propio camino, hay disco que simplemente son tan creativos que jamás llegaran a las grandes masas, y hay otros que podrán trascender a la vez que dobleguen su búsqueda creativa en pos de vender más. Hay excepciones, por supuesto, porque las vanguardias han logrado éxitos de calibre popular y de grandes influencias, pero siempre estarán a un lado por el recelo de muchos. ‘’Drum Dance To The Motherland‘’ es uno de esos trabajos ubicados en buena forma en su tiempo, que juegan con los estándares y los utilizan a su gusto, unificando gran cantidad de elementos en una sola cosa bastarda que es jazz pero no en su forma estándar, es jazz pero no lo es. 

Es una improbable fusión de elementos ubicados aleatoriamente en el terreno del expresionismo afro donde el jazz y los ritmos africados que nacen de percusiones aleatorias se hacen pie frente a alteraciones sonoras en tiempo real y fusiones con ritmos modernos para la época. Toda una declaración de intereses y una búsqueda, aunque con remembranzas a otro referentes, casi única en su tipo.

Cod: #1733

sábado, 27 de mayo de 2023

Crazy Doberman - Free LSD (2017)

La psicodélia más under y delirante todavía está viva de la mano de los locos de Crazy Doberman, una de las bandas más importantes de la escena psicodélica underground actual en los Estados Unidos. Su música contiene tintes de estilos industriales, electrónicos, e improvisaciones libre, empaquetado todo en un sistema psicodélico que colecta las almas y las libera en un mundo de decadencias y robóticas oscuras.

Proveniente de LaFayette, Indiana, este ensamble amorfo de psico ambientes ofrece una gran cantidad de momentos industriales progresivos realmente difíciles de precisar y definir en un término específico, y especialmente para su primer lanzamiento, aparecido en un vinilo en 2017, el denominado ‘’Free LSD’’, en un intento de liberación de la sustancia divina, o de demonización de la misma, eso no queda claro, especialmente por lo oscuro de la propuesta.

La psicodelia está aquí dando vueltas pero filtrada entre nodos de modernidad, partículas industriales y páginas de libros de historia hippie tergiversadas hasta se solo puede sentirse el quejido de algunos aparatejos rumiando frente a sí en una convergencia de ruidos, noise salvaje y otros elementos.

Aunque no parezca en la cosa también hay jazz, en esta mezcla hay elementos de jazz pero este por supuesto también está oculto bajo un mando de duda, como vientos sonando de fondo mientras se realiza algún ritual psicodélico; son vientos diabólicos perdidos en las armonías mínimas y capas gruesas de ruido.

Ese tipo de instrumentación, provenida del jazz, hace de esto como si fuera un jazz provenido de un futuro distopico. Hay instrumentación, entre vientos y percusiones, ruidos, rasguidos, pero todos están alterados sonoramente de manera de servir a la mezcla total, por lo que no se puede escuchar instrumentación convencional sino todo un repertorio de delirios afines.

Generalmente expresiones de semejante calibre vanguardista no distan de estar lejos de algunas expresiones ideologizadas en algún vanguardismo, radicalizadas o pormenorizadas bajo notas conceptuales que aseguran tratar (o haberlo logrado) de romper con estándares para ofrecer así algún tipo de nuevas música no convencional.

Aquí parece buscarse la liberación de alguna sustancia, mediante algun choque artístico hacia las convenciones, o mediante el uso mismo de dicha sustancia para crear así una música cuyo efecto pueda purificar las almas de sus temores más bajos y acercarlas a su limpieza artística. El sonido no es precisamente fácil de escuchar, parece un tártaro momentáneo por donde circundan entre ires y venires que convienen no pronunciar pero que sirven a la meta final, la liberación del LSD.

Es un ritual total de psicodelia moderna, sin dejos ni temores hacia miras comerciales, es under puro y duro, y con ello se llevan algunos laureles de valentía creativa, innovación y búsquedas inmorales no aceptadas por el vulgo pero aprobadas por los concernientes a las vanguardias más nítidas.

El disco fue originalmente lanzado en 2017 en formato vinilo, bajo el sello Radical Documents, y también reeditado en formato cassette por el sello Working MAn Lay Down en el año 2021. Este LP presenta a: Drew Davis, Tim Gick, John Olson (Wolf Eyes), Jessica Billey, Jason Filer, Aaron Zernack, Paul Baldwin y Zeno Ben-Amotz.

Las presentaciones en vivo del grupo utilizan elementos dispares de free jazz, ruido industrial y electrónica para construir entornos musicales inestables e impredecibles. Cada actuación es completamente improvisada y única, y puede variar ampliamente en tono y estética de una actuación a otra. La banda ha estado de gira y grabando durante varios años, con lanzamientos recientes en los sellos clandestinos I Dischi Del Barone , The Loki Label y Radical Documents.

Crazy Doberman comenzó como alternativa abierta, colaborativa e improvisada de Doberman. Si bien Doberman existió como un cuarteto de Indiana arraigado principalmente en las tradiciones musicales industriales y electrónicas experimentales, Crazy Doberman ha ido incorporando otros elementos,, como el free jazz, música concreta e instrumentación diversa en sus grabaciones e interpretaciones.

El proyecto se originó como una serie de colaboraciones con John Olson, pero ha seguido sumando colaboraciones con otros artistas de un espectro musical diverso. El set en vivo generalmente consiste en un staff rotativo y giratorio de miembros principales junto con los improvisadores que lo acompañan. Estas sesiones en vivo a menudo funcionan como material de origen para su salida grabada, con la mayoría de los lanzamientos grabados y mezclados por el miembro Tim Gick.

Cod: #1732

jueves, 25 de mayo de 2023

Bob Downes Open Music - Episodes At 4 AM (1974)

Lo años de mayor ebullición creativa del flautista ingles Bob Downes coinciden con los años por excelencia del progresivo en este país y el mundo, habiendo desparramado varios trabajos  de mucha calidad en los que el artista demuestra ser no solo un competente músico de sesión requerido por varias bandas y artistas locales, como trabajar con John Barry Seven y tocar en el segundo LP de Egg, sino que también fue un enorme artista que produjo algunos de los álbumes más inolvidables del progresivo, fusión y vanguardismo ingles de la época.

Empezando a realizar algunos trabajos solistas, hasta crear su propio grupo “Open Music”, que es un nombre que representa a la vez un concepto de creación y visión propia del artista, conjunto creado junto al bajista principal Barry Guy y el baterista Denis Smith. Otros músicos que pasaron por ‘’Open Music’’ incluyen a Chris Spedding, Kenny Wheeler, Ray Russell, Ian Carr, Henry Lowther, Harry Beckett, Harry Miller, Barre Phillips, John Stevens y muchos otros. 

Además de las influencias del free jazz y el jazz rock, Bob Downes también ha estado involucrado en mucha música experimental. ‘’Episodes At 4 AM’’ es otro de esos trabajos muy experimentales y muy particulares creados en ese momento de amplio creacionismo del músico, lanzado originalmente en 1974 bajo su sello personal ‘’Openian’’.

El disco fue encargado por el Welsh Dance Theatre, y constaba originalmente de diez escenas musicales hipnóticas, diez dúos cortos interpretados Wendy Benka en cítara, dulcimer y pequeña percusión, y Downes en flautas y varias percusiones. Aunque también el sonido resultante fue grabado en grabadoras portátiles y procesado utilizando una variedad de efecto entre retrasos brillantes, feedback controlada, reverberación, y cambio de velocidad para así acrecentar esa mezcla particular y delirante de estilos musicales y atmósferas.

El trabajo tiene un aire de espiritualidad y meditación que brota especialmente de las atmosferas creadas por los dúos, especialmente de las percusiones de alguna especia de cuencos y pequeños instrumentos metálicos típicos de círculos donde se practica la meditación. El sonido y los efectos de retardo y alteraciones aplicadas a la grabación dan como resultado un acrecentamiento de esa sensación de meditación, aunando los sonidos de percusiones áuricas y ecos en una sola cosa ambientas y espiritual de hipnotismos rituales.

La instrumentación es sencilla pero penetrante, las auras buscan chocar desde un lugar de mínimas posibilidades expandidas por el poder del silencio de fondo que ofrece una sensación de misterio y es utilizado como una paleta en blanco sobre la cual pintaron estas diez cortas escenas de hipnotismos musicales. Los recursos sin minipos, las posibilidades cortas pero el resultado del trabajo es sorprendente, teniendo en cuenta que fue grabado y alterado todo con un grabador portátil y teniendo en cuenta además la muy buena calidad obtenido del proceso.

Bob Downes recuerda lo siguiente sobre la reacción de este trabajo: ‘’Alrededor de 1970 compré una grabadora Revox A77 de 2 pistas y 2 micrófonos Calrec (como se conocía a estos últimos en ese momento). Pronto descubrí que había muchas formas de usar esta grabadora. Por ejemplo: Sonido sobre sonido y el uso del eco de varias formas o grabar a 15 ips y luego reproducir a la mitad de la velocidad. Pero la mayoría de las pistas de este CD se grabaron a 7,5 ips, antes de comprar una segunda máquina con 15 ips. Más tarde hice equipar la máquina con una velocidad variable. La grabadora para mí se convirtió en un instrumento musical.’’

‘’ ‘’Su llamada requiere un depósito de 10 centavos” se hizo con una grabadora portátil. La gente parece estar sorprendida con algunos de los sonidos que grabé, diciendo que nunca antes los habían escuchado cuando usaban cabinas telefónicas en Nueva York. En ese momento estaba un poco horrorizado por lo que salía del auricular del teléfono después de toda mi pesada manipulación de los botones de marcación. En un momento decidí hacer una retirada apresurada, temeroso de que estaba en proceso de ser rastreado por la central telefónica. En este momento en Europa no había "tonos de marcación musicales" en las cabinas telefónicas públicas. Mi idea de realizar esta pieza tenía un toque teatral’’.

Tomado de las mismísimas cintas originales, el disco fue reeditado en un lanzamiento en 2007 por el sello discográfico Paradigm Discs, quien rescató el material, reformulando la portada original y ampliando el material con treinta y cinco minutos adicionales de música inédita del autor entre trabajos experimentales en su mayoría del mismo período, incluida una pieza hecha completamente con los sonidos de varias cabinas telefónicas en las calles de Nueva York.

Cod: #1731

domingo, 21 de mayo de 2023

Miguel Flores - Primitivo (1981)

Miguel Flores es parte de una generación de músicos que en su Perú natal comenzaron a ofrecer una alternativa hacia lo experimental de las músicas tradicionales locales. Por supuesto esto no sería bien visto, especialmente en una época de fuerte promoción del folklore, como consecuencia de las políticas del gobierno nacionalista de Juan Velasco Alvarado. La experimentación y ‘’deformación’’ de las músicas locales, en búsqueda de nuevas miras compositivas, siempre ha generado conflicto y controversia, especialmente si a esto se lo ejecuta hacia el vanguardismo tan experimental como el que se propondría en esta ocasión.

Baterista y multi instrumentista, Miguel Flores comenzó a tocar la batería a los 13 años en una banda escolar, The Loop's entre 1965 y 1968, para luego pasar por Thee Image entre 1968 y 1970, aunque seguramente su paso más recordado sea el de su rol de baterista en la banda PAX, entre 1971 y 1975, lugar que le valió su lasto a la fama. Luego fundó Ave Acústica entre 1975 y 1978, y La Orquesta Integral del Sol en 1979 para fusionar la música folclórica peruana y los conceptos modernos.

En ese contexto, tras haber experimentado con rock y con músicas regionales, es convocado por la bailarina Luciana Proaño para componer la banda sonora de su nuevo espectáculo de danza contemporánea llamado “Mitos y Mujeres”. Miguel Flores comienza un recorrido de experimentación en el que plantea nuevas formas de la canción popular, y su fusión con músicas folklóricas regionales, sonidos ancestrales, sumando a esto sus experiencias en el rock, la psicodelia y el free jazz, aunando este esfuerzo de fusión bajo las modernas técnicas de la época en cuanto a composición de estilos vanguardistas y electrónicos.

Miguel Flores convocó a la cantante Corina Bartra, Arturo De La Cruz en sintetizador, Manuel Miranda en instrumento de viento y Aberlardo Oquendo en guitarra eléctrica, para ejecutar la música de un trabajo tumultuoso que pareciera funcionar, por su acercamiento a lo ancestral, como un ritual de aires místicos que se potencian con el nivel de ejecución libre del mismo por los músicos, sumado al carácter experimental con el que cuenta la obra, todo el conjunto del sonido es un viaje de principio a fin. Por su parte Miguel Flores se encargó de la percusión. Los cantos ashaninka presentados fueron tomados de una grabación de campo de Alejandro Ortiz Rescaniere

Hay en todo momento un aires de libertad de ejecusion que hace de esto un trance placentero cuando comienzan los espectros electrónicos, o momentos de meditación cuando comienzan los cantos que evocan a épocas ancestrales, aunque también vale decir que no se trata simplemente de una música libremente ejecutada en el azar de la improvisación o la fusión libre, aquí hay fusiones pensadas de antemano, búsquedas intimas que acercan lo ancestral al jazz, la electrónica al folklor con el rock, la psicodelia y la vanguardia.

Son tres las piezas que aparecen en el disco, ‘’Pachacuti’’, ‘’Iranpabanto’’ y ‘’Taki Onqoy’’, ofreciendo un viaje que fusiona mucho en sesiones extensas de ejecuciones libres, comenzado por sonidos alterados, pasando por cantos milenarios, hasta llegar a momentos con saxos de free jazz, todo un encuentro de culturas que trasciende los géneros y las regiones y busca sumar mucho en una sola cosa plasmada desde la vanguardia hacia la búsqueda de nuevos sonidos.

La música también es totalmente simbólica y experimental. A continuación algunas palabras del mismo Miguel Flores para explicar algunos cocneptos de las composiciones: 

Sobre la pieza ‘’Pachacuti’’: ‘’No utilicé un solo efecto de sonido en ninguna de las tomas, todas las guitarras están totalmente limpias. La retroalimentación producida es solo el volumen, la distancia y el ángulo de los altavoces. La pieza consta de cuatro partes: Creación abstracta del universo, Los imperios precolombinos del antiguo Perú tal como se formaron, El conflicto final con la llegada de los españoles y el Urbanismo actual’’. 

Sobre la pieza ‘’Iranpabanto’’: ‘’Escribí esta pieza basada en mitos Ashaninka de la Amazonía peruana, basados en los sonidos que le atribuyen al rayo. Esto se repite a lo largo de los muchos momentos de la pieza. La decisión sobre la instrumentación y la forma de tocarla viene de mi deseo de hablar de una manera "universalmente peruana", más que encerrarme en instrumentos nativos o simplemente imitar formas musicales locales. La historia principal cuenta la vida de una mujer delicadamente hermosa que está hecha de arcilla y por lo tanto no puede caminar libremente en la selva porque la lluvia la derretiría. Su marido la deja y, abandonada, ella toma un segundo marido que a su vez no la quiere y, más aún, la trata como a un hombre. Pierde su autoestima y de hecho se convierte en un hombre, dejando atrás sus miedos a los efectos por el contacto con el agua. Un día sale a caminar por la selva y literalmente se derrite.’’

Acerca de la pieza ‘’Taki Onqoy’’: ‘’Entre 1560 y 1570 hubo una primera reacción nativa organizada a la presencia española en el Tawantinsuyu. Este fue un movimiento religioso llamado Taki Onqoy o Aira (la danza dolencia, similar a San Vito en Europa). Se originó en Ayacucho y Apurímac. Los líderes exigieron que la gente se olvidara de los dioses cristianos y las costumbres españolas, que salieran de sus sufrimientos, indicando que la enfermedad y la muerte eran el castigo por abandonar y reemplazar a las antiguas y olvidadas deidades, las Huacas. Tenía que darse un retorno a las formas de vida anteriores a la presencia española, tenía que haber un retorno a las Huacas.

Si bien este movimiento tuvo un final fatal, demostró no solo la situación desesperada de los nativos debido a la brutal explotación colonial, sino que incluso después de 30 años en el dominio español, los Incas continuaron siendo tiranos también. Por eso el llamado era a volver a las Huacas. La dolencia de la danza es el punto de partida de esta pieza y debido a la dolencia la presento de manera disfuncional. 

Las partes no están unidas sino que se suceden en un violento trance continuo. Manuel Miranda toca el saxo y la flauta mientras Corina Bartra canta. Las partes para Miranda fueron escritas mientras que las partes vocales fueron indicadas, dejando margen para un cierto grado de improvisación. La percusión detrás de la voz de Corina es el cuerpo de Luciana Proaño mientras evoluciona y se aprieta contra las paredes del estudio de grabación.’’

Cod: #1730

Intersystems - Number One (1967)

Publicado originalmente en su primera tirada de 1967 con una portada totalmente blanca solamente iluminada por las siglas ‘’Number One… Intersystems’’, este artefacto extraño de la música concreta norteamericana permanece en las tinieblas y no es más que otro experimento delirante del hipismo más radicalizado y freaky de la época, con la típicas búsquedas del momento para los hippies: vanguardias, experimentación, poesía, acercamiento a lo electrónico, y un delirio generalizado que se acerca a la psicodelia desde un costado íntimo y pareciera ser, si se quiere, un freack-out happening de iniciación acida y delirio colectivo.

Con las vistas musicales de John Mills-Cockell que fue el encargado de crear el ruido electrónico intenso y extraño que florece en las entrañas de este disco, acercándose hacia la vanguardia, la psicodelia, la música concreta y la experimentación extrema. Por su parte Blake Parker es el cargado de presentar y narrar una serie de poesías que se combinan con los sonidos electrónicos, poesía típica de la época entre polémicas sexuales, homosexualidad, sátiras políticas, delirios, más experimentación, elementos pop, cuentos surrealistas, etc. 

En cierto punto esto es un elemento típico del hipismo, aunque también es un elemento bastante arriesgado y que se puede encontrar solamente buceando en las entrañas de la psicodelia más radicalizada y under, por lo que hay cierto alejamiento de elementos típicos de la psicodelia como la espiritualidad oriental o el rock, para irse más hacia un lado de vanguardia electrónica y música concreta. Todo el disco es una ejecución aleatoria aplicada en un espectro de libre ejecución, entre ruidos y disonancias, ambientes y sonidos, grabaciones, ruidos, que se fusionan con una voz hablada desparramada a lo largo de todo el trabajo, recitando siempre su poesía, siempre en un modo insistente, tenso, hablando sobre algún delirio y con un tono que imita a los típicos discursos de JFK de la época.

No hay mucha "música" per se, pero el sonido deja una buena sensación psicodélica, pero de la psicodelia más extrema que no será aceptada por cualquiera. La conexión entre las palabras y los efectos de sonido no es consistente y parece que ambos elementos fueron, al menos en parte, improvisados y unidos arbitrariamente. La última pista entra en algunos estados de ánimo "ambientales" espeluznantes interesantes, mientras que la narración amanerada es un interesante inconveniente durante la duración total del trabajo. 

Este tipo de trabajos son testamentos vivientes, capsulas de tiempo que guardan parte de su apoca y lo mantienen vivo por el resto del tiempo futuro, o por lo menos así será para los fanáticos del género. El trabajo fue una apuesta para el sello discográfico canadiense ‘’Allied Record Corporation’’, sello que más tarde presentaría bandas psicodélicas como Reign Ghost o The Plastic Cloud.

El disco está dividido en dos partes, el primer lado que en realida se llama ‘’Side 69’’, que contiene una pequeña primera pieza llamada ‘’Lately’’ y otra pieza más extensa llamada ‘’Vox 3/13/67’’, mientras que por su parte, el lado segundo del disco se llama ‘’Side F’’ y está compuesto por una pista pequeña denominada ‘’Orange Juice & Velvet Underwear’’ y también por otra segunda pieza extensa, llamada ‘’Blackout Mix’’. Los nombres parecen buscar la sátira, extender el delirio, mientras que también el desconcierto, el primer lado del disco es el lado 69 y el segundo es el lado F! la contraportada original era un caos entre la información de la edición, los créditos y algunas palabras delirantes también en forma de poesía loca y desordenada.

Hasta 1968 Intersystems publicó tres discos. Las obras de Intersystems evocan a la conciencia intensificada por la experiencia, la psicosis intermitente, la sobreestimulación intelectual y el nihilismo radical de una expedición con ácido llevado al extremo por la visión hippie. Todo en este disco gira en espiral rumbo a un vórtice de cacofonías de ruido blanco deshilachado y oraciones lucidamente inconexas pero surrealistas y satíricas, en un collage de no música hablada y y música no comercial.

Esta expedición estuvo integrado por Blake Parker, Dik Zander, John Mills-Cockell, y Michael Hayden. Esta electrónica salvaje representa los primeros esfuerzos de pionero electrónico canadiense John Mills-Cockell, uno de los primeros artistas en poeer un sintetizador Moog en toda Canadá,  y quien luego de este emprendimiento se embarcaría en otro proyecto dentro de la misma línea electrónica pero ya reversionando y purificando sus miras en el vanguardista y evolucionado Syrinx, junto al percusionista Alan Wells y el saxofonista Doug Pringle. Syrinx, entre 1970 y 1972 alcanzó a publicar dos discos, El primero de ellos atrajo la atención de los ejecutivos de CTV, red canadiense de televisión, que le encargaron a la banda un tema musical para su serie de televisión con visión de futuro ‘’Here Come the Seventies’’. Esta comisión dio como resultado que Mills-Cockell compusiera ‘’Tillicum’’, que luego se lanzó como sencillo y se incluyó en el segundo álbum de Syrinx.

Cod: #1729

domingo, 14 de mayo de 2023

Nicole Mitchell & Moor Mother - Offering (Live At Le Guess Who) (2020)

Las vanguardias siempre serán vanguardias, siempre pertenecerán al orden creativo del under profundo, de los sub yugos de las escenas que, incluso actuando en grandes escenarios, alcanzarán por siempre a los gusto de grandes minorías que se animen a salirse de cause de las cosas y bucear hacia lados más creativos y amplios en el arte.

Las vanguardias siempre serán vanguardias, aunque las vanguardias de hoy en día tienen un rol y un desafió mucho mayor, que es el de tener como referencia las grandes vanguardias de antaño, las glorias de en tantos campos de la música se desarrollaron y plantearon nuevas formas creativas especialmente a lo largo de todo el siglo XX, y el desafío de los artistas contemporáneos de continuar ese legado y extenderlo hacia el futuro, extendiendo la creatividad y manteniendo vivas las llamas del under, de la vanguardias y de la música creativa propiamente dicha.

Pues aquí hay dos creativas que nacieron de lo académico pero viajaron directo a las vanguardistas creativas, para cultivarlas y extenderlas. La creativa y muy influyente e importante música del jazz negro norteamericano, Nicole Mitchell, flautista por naturaleza, ex primera mujer presidenta de la ‘’Chicago’s Association for the Advancement of Creative Musicians’’, compositora, y líder en muchos campos, proyecto y bandas. Por su parte aparece tambien Moor Mother, otra mística, creativa de vanguardia, inimitable poeta y música del ruido. 

Afortunadamente estas dos artistas coincidieron en un mismo proyecto del que surgió una colaboración musical presentada en vivo en el Festival Le Guess Who organizado por Moor Mother en Utrech, Países Bajos, en 2018. El material obtenido de esa presentación fue publicado en un disco llamado ‘’Offering’’, grabado en vivo en ‘’Le Guess Who’’ el 10 de noviembre de 2018, grabado y mezclado por Philip ten Brink y Marc Broer, y lanzado como cd 1 de junio de 2020.

Un viaje por las cavernas de un futurismo guiado por dos magas negras de la luz blanca del jazz, que cabalgan entre luces de subterráneo, oscilando entre momentos silenciosos, zumbidos, y momentos más ajetreados, activos, caóticos, búsquedas que enaltecen el espíritu propio y ajeno y elevan la condición humana hacia algún lado, desplegado como un manto sobre los hombros del mundo real. Nada puede esperarse de este experimento que combina jazz futurista negro de punta (Afro-Futurismo), ruido, espiritualidad y mística de jazz de no jazz, vanguardismos, ambientalismo, psicodelia si se quiere, y un aura refulgente de ejecuciones en vivo aplicadas con el entusiasmo del vivo y con la creatividad de la llama de las propias almas que las ejecutan en tiempo real.

Hay una magia antigua dando vueltas en toda esta empresa, regodeándose entre el jazz más futurista de este futuro influenciado por antaños, con una misión entre ruidos, alteraciones y efectos electrónicos varios por las dos magas de vanguardia, sumado a esto la poesía en vivo que es recitada en esta performance de delicias sonoras, recitaciones y textos puestos en voz por Moor Mother (Camae Ayewa), mientras que Nicole Mitchell aporta particularmente su flauta y otras ejecuciones de viento que aparecen por momentos.

Aquí hay una buena conjunción entre electrónica, ruido, poesía, jazz negro de vanguardia, ambientes, psicodelia, espiritualidad y experimentación, todos estos elementos vuelan en el aire negro que emana la luz de este sonido. Alteraciones de efectos sintetizados entre las tecnologías electrónicas de punta que sostienen el futurismo en un alto nivel, como si tratase de una tecnología afro en su segunda venida a la tierra, mientras que con el misticismo aplicado purifican estas tierras, con sus brujerías vanguardistas reales, de sus más bajos instintos, mientras preparan su misión, sus puestas en escena, ya no como un ejecito (orquesta) entera a lo Sun Ra, sino entre dos brujas que con su conocimiento antiguo confabulan conjuran en un ritual de exotismo.

Cod: #1728

martes, 9 de mayo de 2023

Children Of One - Children Of One (1969)

He aquí otro proyecto fugaz, de lo cual no se sabe mucho, de hippies inquietos por las preocupaciones de la época, que dejaron un solo disco, un artefacto perdido, para desaparecer de la escena para siempre, salvo por algunos de sus miembros que continuaron artísticamente en la banda Windfall

Mientras tanto Children Of One fue un emprendimiento de solo disco, con un sonido de búsqueda psicodélica neta y pura, con pretensiones varias y fusiones principalmente con la música de la India, aunque también podría decirse que hay dando vueltas algunos vanguardismos y música improvisada, por la peculiaridad y sofisticación de algunos momentos, este variopinto de elementos hacen de este un artefacto interesante y una gema rara de encontrar.

En 1969 publican su primer y único disco, un trabajo homónimo que está compuesto por nueve tracks, pero lejos están estos de ser canciones, sino más bien consisten en composiciones, pequeñas piezas de aire místico y de divagues entre composiciones ejecutadas por una nutrida banda de varios músicos. Hay momentos para lo que aparentemente parecen improvisaciones libres que funcionan entre aplicaciones corales femeninas, e instrumentos de cuerdas, flautas, y un piano que aparecen durante muchos momentos del disco.

Hay momentos de aires místicos, con la clara influencia de la música Hindú, incluso llegando a aplicar instrumentos como sitares o tanpuras, por lo que los momentos más psicodélicos no tardan en llegar, demostrando su coqueteo con la psicodelia más pura.

También se dice que los músicos tenían una formación de jazz, no es que este sea un disco de jazz pero se puede apreciar la participación de un contrabajo y un piano que dejan participaciones interesantes y para nada ejecutadas con desconocimiento. A esta formación la utilizan para demarcar al sonido con una clara tendencia hacia la experimentación instrumental, que puede llegar a aparecer en algunas pistas. 

La improvisación está muy presente en las composiciones, siendo todo una combinación entre un sutil jazz, psicodelia, música hindú y vanguardismo instrumentales, con un aires místicos y también con cierto amateurismo que le da un color under a lo ya under de la cuestión. En general queda la sensación de que se trata de un artefacto perdido entre la psicodelia de la época, que no tiene que envidiar a nadie por su producción y su ejecución.

Puede gustar o no el disco, pero están a las claras sus profundas incumbencias psicodélicas, sus miras espirituales, sus conocimientos sobre las músicas de la India, su formación académica y sus búsquedas hacia las vanguardias y las fusiones,  con instrumentaciones cálidas, muchas veces más agradables cuando se vuelcan hacia momentos tipo ragas. De todos estos elementos funcionando juntos en una misma cosa nace un sonido que aflora por entre las sombras del disco, un dejo melancólico que recuerda a aires de estilos futuros, tal vez neg age temprano. La falta de percusión y electrificación alejan al sonido del rock de la época.

La banda para la grabación del disco estaba compuesta por: Les Grinage en violonchelo y dilruba, Konrad Kaufman en batería y percusión, Bala Krishna en sitar, Lakshmi en tanpura, Leonard Lonergan en saxo soprano, , Lucas Mason en flauta y piano, Paula Mason, Irin Poelliot, Vera Sokolow y Marcella Malmoli en voces y arreglos corales, y Peter Sokolow en clarinete.

Muy poco se sabe de ellos más que sus nombres y de que eran una banda de muchos miembros, por lo menos esos fueron los que participaron dela grabación del disco. Aparentemente provienen de Brooklyn, Nueva York, con orígenes en músicas académicas como el jazz pero con influencias de la psicodelia y la música de la India. Se conoce también que después de este lanzamiento, Lucas Mason, Leonard Lonergan y Peter Sokolow, continuaron con la ya nombrada Windfall, con la que publicaron otro disco, también homónimo, con año de publicación desconocido, bajo el sello discográfico ‘’Bima Records’’.

Cod: #1727