14 ago 2022

Toshiyuko Miyama & His New Herd + Masahiko Sato - Yamataifu (1972)

Un disco de jazz de vanguardia para big band nada fácil de abordar debido a la tensión que marca la orquesta todo el tiempo, que hace de la escucha algo particular, sumando a esto las sofisticadas tres piezas que componen el trabajo tampoco hacen fácil la escucha para el oído de jazz más tradicional. Con composición del pianista Masahiko Sato y arreglos de Toshiyuko Miyama, un encuentro entre vanguardistas importantes y muy activos en el jazz japonés de la época cuya unión artística siempre ha dado resultados muy fructíferos y que esta no sería la excepción.

Las piezas son zonas de exploración y experimentación donde desfilan los arreglos orquestales, los toques de free jazz, el encuentro con el jazz fusión con acercamiento al sonido de la época pero que se logra diferenciar por lo experimental de la propuesta y por la utilización de la big band a la Toshiyuko Miyama. Hay algo que pareciera ser como un lema o conductor conceptual, una trama melódica de la orquesta que aparece a lo largo de todo el disco y dota al sonido de este toque tenso y difícil de abordar.

Y vale la pena resaltar otro elemento de la excursión que emprende el sonido a lo largo de las piezas y es la aplicación de lo electrónico, seguramente a partir de sintetizadores utilizados por Satoh, un elemento que aumenta el desafío de la escucha, eleva la sofisticación, y aumenta el nivel y calibre de la vanguardia presentada, seguramente se trate de la aparición electrónica única para el sonido de esta big band, y probablemente este sea uno de los pináculos en la era vanguardista de la New Herb de Toshiyuko Miyama, antes de volverse hacia la era más comercial.

La propuesta une partes orquestales tensas, abrasivas, con momentos más ajetreados de un fusión con dinamismo donde la banda se vuelca hacia la improvisación, con aplicaciones de viento en ráfagas atonales, secuenciadores electrónicos distorsionados y ritmos frenéticos de la batería que sumergen y someten a las pistas en auténticos atascos más libres en lo compositivo.

La primera parte del disco está compuesta por una sola pieza de veinte minutos de duración llamada ‘’Ichi’’, comenzando por una trama orquestal simbólica para luego continuar con una parte de sesión acercándose al jazz fusión sumado a florituras electrónicas que enriquecen la sesion, lo que termia derivando en partes compositivas finales.

Ya para el segundo lado del vinilo original aparecen, la pieza de doce minutos ‘’Ni’’ y una pieza más corta llamada ‘’San’’. En ‘’Ni’’ el campo de ejecución es más libre y casi nunca la pieza alcanza un terreno fijo y consistentes, manteniéndose siempre en la amplitud de la armonía, el free jazz orquestas y la libre ejecución que hace que los participantes construyan una suite libre que muta constantemente desde su comienzo al final, una delicia que termina de coronarse hacia el final con más florituras electrónicas. ‘’San’’ termina de cerrar el disco con más jazz libre y cacofonías de orquesta.

‘'Yamataifu’’, de 1972, se estrenó exactamente en el período más activo de la banda y ganó el premio Nippon Geijutsusai Yushu, muy honorable en Japón, además de ser tildado entre los cincuenta mejores álbumes del jazz japonés por Julian Cope.

La New Herd fue una importante orquesta japonesa nacida hacia finales de la década de los 50s, creciendo de manera inusitada a lo largo de la década de 1960, como un grupo de acompañamiento que al comienzo pasó por varios estilos, desde latin jazz, pop, twist, hasta covers de los Beatles, hasta llegar al jazz más vanguardista hacia comienzos de la década del 70, para llegar a crear algunos de los mejores álbumes del jazz japonés. Por aquellos años aparecerían otros discos vanguardistas de la banda como ‘’Four Jazz Compositions’’ de 1970, que abre paso a la era más vanguardista de la banda. Luego de este trabajo publicarían discos como ‘’Canto Of Aries’’ de 1971, ‘’Nio & Pigeon’’ y ‘’Eternity? Epos’’ de 1972, o ‘’Tsuchi No Ne’’ de 1973, entre tantas otras producciones más de por aquellos años.


Cod: #1679

10 ago 2022

Bill Evans & George Russell Orchestra - Living Time (1972)

Este es el encuentro de dos figuras importantes para el jazz del siglo XX, uno es Bill Evans, que hasta entonces ya era un importante pianista de influencia mundial, por su uso de armonías y innovación en el campo del jazz tradicional, el otro era George Russell, que hasta entonces ya era un compositor y director de orquesta innovador y famoso por sus obra de vanguardia orquestales. Este es un encuentro muy fructífero pero en realidad vale aclarar que Bill Evans es parte del trabajo como interprete y acompañante y no como compositor, esto es más un trabajo muy a la George Russell, es decir, vanguardia, mucha experimentación, fusiones con diferentes estilos, experimentación con orquesta, y  puesta en marcha de nociones teóricas innovadoras desarrolladas por él mismo en sus libros y discos, como la creación del jazz modal y el desarrollo de este concepto en tantos trabajos de fusión y experimentación. 

Este trabajo está a la altura de lo que Russell estaba desarrollando por aquellos años, y se puede apreciar esa noción que había comenzado a desarrollar en el encuentro de la generación del rock allá por mediados y finales de los 60, apareciendo en sus obras fusiones con rítmicas y elementos de funk, rock y blues.

Russell fue un incansable innovador, compositor y teorista de vanguardia, y sus obras eran reflejo de sus desarrollos teóricos, sus visiones, fusiones, experimentaciones, a tal punto que no era tan tenido en cuenta por el público masivo debido a lo peculiar de sus presentaciones, las vanguardias siempre ha tenido y tendrán un lugar en las sombras y en el under, con fulguraciones e inventos exóticos que no son para muchos ni para el vulgo, sino para los locos quienes quieras acercarse y gozar con estos descubrimientos. Sus obras tal vez fueron usadas también en el terreno de lo académico y lo pedagógico de la formación en el jazz.

Russell ha tenido algunos inventos más sutiles, pero este lanzamiento, ‘’Living Time’’ de 1972, no es el caso, ya que se trata de una obra muy sofisticada dividida en ocho movimientos o, como figura en el disco, ‘’eventos’’, orquestales donde la big band, dirigida por Rusell, transita por un sinfín de formas y florituras siempre manifestándose en las tramas orquestales de movimiento vertical y subducción de capas y sustratos modales que convergen entre sí en una eclosión de movimientos.

Aquí hay iventos de todo tipo para big band, y como es clásico de Russell, aparecen esas piezas cortas con experimentos sub tonales y arrítmicos, como lo es en este disco su ‘’Evento III’’, una pieza con una trama que, aunque sigue la noción colectiva de vanguardia del resto del disco, se diferencia del resto de las piezas con sus propia trama, inventos típicos del autor. Otro condimento importante en este disco es la aparición de las cacofonías colectivas de la big band, o sea la aparición del free jazz, que se combinan con sus inventos teóricos y desarrollos y dan vida a un sonido atípico para la época y para cualquier época en este terreno de vanguardia del jazz.

En este sonido nada está librado al azar, todo, hasta el último detalle, está perfectamente planeado y ejecutado según las notas del autor, en una serie de composiciones para big band complejas pero completamente accesibles para, por ejemplo, la audiencia de jazz fusión, es que este sonido remite a ese género, tratándose de un jazz complejo, ligero y sofisticado, con secciones intrépidas y rápidas y grandes armonías y arreglos.

Es que en realidad sus fusiones con el rock ubican a Russell también entre las figuras que participaron del fusión temprano,  tal vez no tan radical, directo o incluso reconocido entre los congéneres de este sub movimiento, pero su aplicación de elementos de la cultura del rock (funk, blues, rock, soul, fusión, etc.) en sus obras de finales de los 60, por ejemplo en su experimental ‘’Electronic Sonata For Souls Loved By Nature’’ de 1969, lo ubican como un impulsor importante en esta vertiente de fusión, aunque lo peculiar de sus creaciones siempre lo mantuvo lejos de las grandes masas.

Este trabajo se compone de una creacion de variadas piezas del repertorio de Russel, presentando  varias caras dentro de un sonido vanguardista de jazz, donde hay bases de soul/funk, momentos de atascos con improvisaciones, momentos de experimentación sonora, momentos de innovación, momentos de free jazz o momentos de post bop, todo un repertorio variado y especialmente elegido para la ocasión. Es difícil discernir si se trata de lo mejor del repertorio de Russell hasta aquel entonces, su música en esa época muchas veces consistía en movimientos y experimentos para grandes masas orquestales, y sus frutos fueron varios en ese terreno durante aquellos años.

Cod: #1678

7 ago 2022

The Mike Westbrook Concert Band - Love Songs (1970)

Este es un trabajo de jazz rock para orquesta que goza de buena reputación entre los fanáticos del género y especialmente por los amantes del jazz ingles de la época. Mike Westbrook era un personaje que estaba llevando la vanguardia hacia adelante, manteniendo los estándares del jazz ingles en un gran nivel. 

Desde mediados de los 60s en adelante el jazz inglés supo experimentar una notable mutación, cambio que alcanzó su apogeo hacia finales de los 60s y principio de los 70s, época en la que convergieron el jazz moderno, el jazz rock, el free jazz, las big bands, la psicodelia y el rock progresivo, de todo este caldo de cultivo saldrían experimentos y fusiones muy particulares. Mike Westbrook sería uno de los participantes que estuvo allí para proponer esas nuevas ideas y experimentaciones, siendo un innovador con sus impresionantes sonidos de big band.

Westbrook es tal vez, junto a Graham Collier y Michael Garrick, uno de los más importantes compositores que ha dado el jazz británico de su época. Durante su extensa carrera ha dirigido big bands, pequeñas bandas de jazz, agrupaciones de rock, bandas de metales e incluso ha hecho algún que otro musical. Hacia finales de los 60s irrumpió la escena inglesa con su banda ‘’The Mike Westbrook Concert Band’’, con la que publicó sus primeros trabajos. Todo lo que hizo hasta 1975 es absolutamente imprescindible.

Más especialmente, desde finales de los 60s, y durante buena parte de la década del 70, Westbrook se concentró en su trabajo con Big Bands, para las que dirigió y compuso música a la medida, generalmente tratándose de obras conceptuales basadas en conceptos literarios, similar al estilo de los compositores clásicos. Sus big bands y orquestas generalmente estaban compuestas por la flor y nata de los musicos del jazz ingles del momento, llegándose a codear con el vanguardismo, siendo sus creaciones campos de experimentación constante y terreno por donde estilos por venir estaban ya n su forma prototípica.

Anteriormente ya había sorprendido con su ‘’Marching Song”, un disco conceptual en el que Westbrook muestra su desprecio por la guerra. Todo el caos, la rebeldía y el rupturismo manifestado en ‘’Marching Song” hacía tan solo un año atrás, ahora cambiaban de rumbo para presentarse en un concepto más alegre pero no menos preponderante. ‘’Love Songs’’ es un trabajo dinamico, con frescura y dinamismo en el que la banda se confabula para pintar algunas escenas de amor jazzero mientras se diluyen en las sesiones, en lo que es a la vez un ejemplo perfecto de jazz rock temprano en la escena inglesa y en el mundo.

‘’Love Songs’’ se grabó en Tangerine Studios en 1970, y es muy refrescante con sus ritmos dinámicos y su repertorio en su mayoría instrumental, con una frescura que avanza sutil pero constante lo largo de las seis piezas por las que está dividido. El elenco participante es estelar, con apariciones de musicos de entre la crema del jazz ingles del momento, la talentosa Norma Winstone en voz, un músico de sesión muy talentoso y requerido como lo era Chris Spedding en guitarra, o la frescura de Alan Jackson en batería.

El estilo de composición combina elementos de jazz orquestal, prototipos de jazz rock, jazz contemporáneo, ya habiendo dejado de lado el vanguardismo más duro por lo menos para esta ocasión, pero con el coqueteo esta vez de lo melódico y melancólico también. El trabajo presenta una lista de composiciones inspiradas y dedicadas a los poemas de Caroline Menis. La banda está formada por los saxofonistas Mike Osborne, John Warren y George Khan, el trompetista Dave Holdsworth, los trombonistas Malcolm Griffiths y Paul Rutherford, además de Chris Spedding en guitarra, Mike Westbrook en piano, Harry Miller en bajo y Alan Jackson en batería, todos músicos de jazz estelares. Este  grupo de músicos asombrosamente dirigido por Westbrook presentan un trabajo que requiere una escucha atenta y cuidados, es un trabajo de jazz fiel a su época, con inventos dinámicos y creaciones que están a la altura de la crema del jazz británico.

Cod: #1678

31 jul 2022

John Tchicai & Cadentia Nova Dancia - Afrodisiaca (1969)

Aquí hay una suerte de clásico menor, un trabajo muy ambicioso y visionario para la época, bien ubicado entre las vanguardias jazzeras del momento, tratándose de una obra de jazz libre vanguardista para big band, y como toda vanguardia propone nuevas formas, nuevas estructuras, inventos, nuevos idiomas, momentos de delicioso desconcierto, más las arremetidas del conjunto de la big band que recuerdan a trabajos contemporáneos o incluso posteriores de compositores o creadores vanguardistas como John Coltrane, George Russell, Carla Bley, Keith Tippet, Don Cherry, entre otros.

‘’Afrodisiaca’’ presenta rasgos afro entre percusiones alegóricas y afro ritmos exóticos, con reminiscencias de easy listening exótico, que se combinan con los solos que en oportunidades suelen aparecer y que a su vez están plasmados entre diversas estructuras, que es una característica que marca a la forma del trabajo, las sucesivas estructuras, matices, texturas, o partes que se suceden entre sí, plasmándose en bloques uniformes y heterogéneos que brotan de la big band como en la creación de un nuevo lenguaje con micro tonalidades y formalidades típicas de las vanguardias de big band.

La obra abre con una pieza de veintiún minutos de duración que ocupaba originalmente todo el primer lado del vinilo de época, la homónima ’’Afrodisiaca’’ que es la que eleva a la obra a un nivel de culta, sacándola del free jazz raso y trayéndola hacia el lado de las vanguardias más ambiciosas, big band, cacofónicas en conjuntos masivos, líneas melódicas de vanguardia que rompen con el tiempo entre un caos cacofónico.

Los bloques estructurales y las cacofonías de la orquesta se suceden a lo largo del trabajo, en otras cuatro piezas más cortas que ocupan originalmente el segundo lado del disco original, donde el caos es propiciado por la big band y es motivo y razón suficiente, la excusa perfecta, para que el free jazz más raso brote de las sombras y se una en las típicas arremetidas libres de la improvisación casi sin armonías, aunque esto también ocurre en la libertad del silencio.

El rasgo ''afro'' está marcado desde la concepción étnica de origen de Tchicai, representado especialmente por las percusiones y por la concepsion de la orquesta, la Cadentia Nova Danica, además de por el agregado de instrumentaciones alegóricas, pero es que en realidad no se trata de un sonido afro neto, aquí también hay microtonalidades, vanguardias, lenguajes propias, y tintes de espiritual también por la influencia de la filosófica religiosa de la India.

El saxofonista y compositor danés (de origen congoleño) John Tchicai fue uno de los pocos músicos europeos involucrados en el desarrollo del Free Jazz en los EE. UU. a principios de la década de 1960, donde tocó con Don Cherry, Archie Shepp y John Coltrane. A su regreso a Dinamarca a fines de la década de 1960, Tchicai se convirtió en uno de los líderes del movimiento europeo de free jazz, así como en un precursor visionario de Jazz-World Fusion, dedicando gran parte de su trabajo a incorporar la música africana al jazz.

Las siguientes son algunas de las lineas originales escritas en la edicion original del disco que nos ayudaran a darnos una mejor idea de lo que trata la obra:

''John Tchicai es el personaje principal de este disco. Hugh Steinmetz juega otro papel principal. El elenco es el conjunto de compositores e intérpretes Cadentia Nova Danica. La composición del título de este álbum es de Hugh Steinmetz, quien dirige la pieza él mismo. Dice sobre Afrodisiaca: "El título es una síntesis de afrodisíaco y África. El material tonal de la pieza proviene del balafón, un instrumento africano traído a casa desde Senegal por Giorgio Musoni.

Toda la música escrita en Afrodisiaca está contenida en esa escala. Se abre con la escala completa presentada por dos órganos. Luego sigue el tema tocado por dos trompetas y luego un solo de trompeta por mí mismo. Esta "parte de la trompeta" pretende ser una invitación. El eco se produce al dejar que una trompeta toque cerca de las cuerdas (que se balancean libremente) en un piano, mientras que la otra, interpretada por Theo Rahbek, ¡toca al unísono un poquito retrasada y en una distancia de unos 30 pies.

Luego escuchas el balafón tocado por Giorgio Musoni. Su solo conduce a una parte de platillos para todos los bateristas seguida de otros cuatro solos: Bent Hesselmann en flauta, John Tchicai en saxo alto, Steffen Andersen en bajo y Niels Harrit en un instrumento muy excepcional: la sierra.

Durante las partes de flauta y alto, tres y cuatro flautas tocan (como antes la trompeta) cerca de las cuerdas del piano. Y ahora todos los tambores se unen. El trombón de Kim Menzer toma el relevo. Max Brúel continúa con el saxo barítono y, finalmente, el saxo alto de John Tchicai lleva a toda la orquesta a un tutti de lluvia de ideas”.

El segundo lado del registro es de John Tchicai. No quiere decir mucho sobre la música, sino que prefiere dejarla hablar por sí sola. Y de hecho, si necesita más explicación que el título Heavenly Love On A Planet para elegir el primer número: olvídelo.

Comienza con el conjunto. Luego sigue lo que podría llamarse un "círculo de percusiones". Los percusionistas conducen en un círculo con un tiempo para cada uno de ellos en sucesión. Willem Breuker, solista invitado de Holanda, toma el relevo en el clarinete bajo y después de una parte de conjunto John Tchicai él mismo concluye la pieza en su alto. Fodringsmontage es danés y significa montaje de alimentación. Después de la hermosa introducción larga y sin acompañamiento de John, un solo de soprano que presenta el material básico del tema, cuenta con cuatro solistas, quienes son alimentados por John Tchicai con frases cortas para hacer crecer su música. Usted es lo que come. Michael Schou a la flauta, Willy Jagert a la oficleida, el hermano Mauritz Tchicai al trombón y Pierre Doerge a la guitarra sin duda se convierten en partes integrantes del universo del pastor John Tchicai. El oficleido es un instrumento bajo hecho de metal y que tiene teclas. Fue utilizada por compositores como Berlioz, Mendelssohn y Verdi, pero fue reemplazada a mediados del siglo pasado por la tuba. 

Cuando la Cadentia Nova Danica visitó Londres en 1968, Max Brúel compró como regalo a su íntimo amigo John un disco con una vieja canción cantada por Talbot O'Farrell. El sencillo contenido romántico de esta vieja canción está bellamente conservado en la versión de la melodía de Cadentia Nova Danica, que es un conglomerado de amable ironía y nostalgia. Puedes llamarlo campamento, si no es una expresión demasiado cursi para tu gusto.'' - Birger Joergensen

Cod: #1677

30 jul 2022

Anatoly Vapirov - Mysteria (1980)

Nobleza obliga, algunos párrafos para esta reseña fueron tomados literal y directo de este artículo, Redescubriendo... ANATOLY VAPIROV, de la página freeformfreejazz.org

El free jazz comenzó a florecer en la entonces Unión Soviética en la década de 1970. Músicos que venían incursionando en el universo jazzístico desde mediados de la década anterior, como Vladimir Tarasov y Vyacheslav Ganelin –que formarían el mítico y pionero GTCh o Ganelin Trio– estaría en la base del desarrollo de esta música en el país comunista. En la primera ola del New Jazz soviético también estuvo el saxofonista Anatoly Vapirov. Como muchos de sus compañeros generacionales, Vapirov (nacido en 1947 en Berdiansk, Ucrania) fue principalmente un estudiante de música clásica. En 1971 se licenció como clarinetista en el Conservatorio de Leningrado, donde continuó sus estudios y, cinco años más tarde, recibió el título de Maestro en el que sería su principal instrumento, el saxofón. En el mismo conservatorio, trabajó como profesor de jazz y música clásica, entre el 76 y el 81. Paralelamente a su vida académica, Vapirov se involucró en diferentes proyectos musicales underground, en un matrimonio cada vez más intenso con la vanguardia.

El saxofonista creó el “Cuarteto de Jazz Vapirov” en 1976, tiempo durante el cual grabó sus dos primeros trabajos en el sello oficial soviético, Melodia. En esta primera etapa, cuando también comenzaba a comandar su big band, destaca “Mysteria”, grabada en 1977 y editada en 1980. Durante este período, la música de Vapirov (al menos la poca que nos llegaba) llevaba elementos de fusión, en medio de un soplo que ya apuntaba al universo libre, como podemos ver en “Mysteria”. 

“Mysteria” es un misterioso trabajo del under soviético, un trabajo que guarda en sus entrañas una mística que se disuelve en el aire y se funde con los paisajes que el mismo sonido replica a lo largo de las dos extensas sesiones, de alrededor de veinte minutos cada una, que componen el trabajo en su totalidad. Aquí Vapirov en el líder absoluto, especialmente en la primer pieza del álbum, la cual ocupaba todo el lado primero del vinilo original y que lo tiene representado con un solo de saxo que se desparrama a lo largo de gran parte de la suite. Por momentos más jazzero rockero, por momentos pasando por libertades más del free jazz, la ejecusion de Vapirov es intensa, reflejando su técnica y maestria academica, y repreentando una suerte de concepto que el álbum demuestra en su estructura, formas, armoninas, fusiones y su sonido total.

La música es de un estilo experimental siempre encaminada dentro del jazz rock con armonías en guitarra eléctrica limpia y los parafraseos de Vapirov que se replican en exceso. El sonido transita a lo largo de muchos momentos, con estructuras de jazz de sesión donde por momentos, entre medio, la banda se silencia para dar lugar al solo libre del líder creador. El primer track del disco está situado en esa tendencia mencionada, de jazz rock libre de sesión. La segunda pieza, aunque también es un atasco de sesión, está vez aparece algo más de ritmo, acercándose al funky, y siguiendo por esa línea de improvisaciones y solos desparramados a lo largo de extensas sesiones libres. Para la segunda cara es una guitarra eléctrica que, en ritmos agiles y armonías sueltas, sabe desplegar su magia de solos, ligados, yeites y demás técnicas que demuestra poseer el guitarrista en su monologo a lo largo de varios minutos.

Otra curiosidad de este disco es la participación de un coro, lo que remite a cierto espiritualismo eslavo. Una intervención coral que aparece eventualmente que determinadas partes, como al comienzo del disco, o en medio de la segunda parte de este mismo, dotando al sonido de esa dosis de mágica coral, con irrupciones vocales conmovedoras, que dan un toque sutil al sonido, salvándolo de la monotonía de la improvisaciones excesiva, dotando magia y misticismo en una aproximación al estilo espiritual, y presentado una faceta mística coral que se encuentra por ejemplo con momentos funky, un encuentro de elemente disimiles muy interesante. Este elemento es destacable también en ciertos trabajos futuros del artista.

Como todo artista o banda que manifestó su vida creativa en el mundo soviético, se vió envuelto en represiones y sensuras, peor aun por estár en el momento de guerra fría. Acusado de ‘’empresa privada’’, con una sentencia de dos años de prisión y, tiempo después de recuperar su libertad, decidió en 1987 que lo mejor que podía hacer era emigrar a Bulgaria, donde todavía vive hoy. Vapirov, un ciudadano soviético nacido en Ucrania, se convertiría en un símbolo del nuevo jazz en Bulgaria. Allí crearía su sello discográfico, AVA Records, mediante el cual ha lanzado la mayor parte de su producción desde los años 90. También estaría involucrado en la creación del “Festival Internacional de Jazz de Verano de Varna”, siendo su director artístico desde 1992. Vapirov está activo a día de hoy, más de cuatro décadas de historia musical, y cuenta con unas decenas de títulos en su discografía.

Cod: #1676

24 jul 2022

Paul Bley - The Paul Bley Synthesizer Show (1971)

Aquí hay otro trabajo difícil de encasillar y tildar dentro de una sola cosa, porque es un experimental que combina varios aspectos para dar vida a algo muy particular. El Paul Bley de aquellos años estaba muy metido en las vanguardias, la experimentación con electrónica y sintetizadores, el free jazz, las sutiles fusiones con rock, era que quedaría plasmada en varios trabajos de vanguardia difíciles de abordar para el oído común debido a su extravagancia y libertad artística, así por su profundo encuentro con la electrónica.

Bley tuvo su época de influencia en la historia del jazz en el terreno de la improvisación libre. Las colaboraciones de Paul a lo largo de los años con artistas como Charlie Parker, Pat Metheny , Lester Young y Charles Mingus lo colocaron en los primeros puestos del panteón del Jazz. 

Además, fue Bley quien contactó a un por aquel entonces joven bajista, Charlie Haden, para un concierto en el Hillcrest Lounge de Los Ángeles. Haden trajo a su amigo, Don Cherry, y acompañando a Cherry estaba su amigo, Ornette Coleman. La banda se formó con Billy Higgins en la batería y pronto se mudarían a Nueva York sin Bley, para convertirse en el famoso cuarteto de Ornette que sacudió el mundo del jazz de Nueva York, mientras estaba en el Five Spot.

A fines de la década del 60, Bley fue pionero en el uso de los sintetizadores ARP y Moog, y realizó la primera presentación en vivo con un Moog Modular Synthesizer System en el Philharmonic Hall de la ciudad de Nueva York el 26 de diciembre de 1969. Esta presentación se llamó "Bley-Peacock Synthesizer Show", un grupo a dúo con la cantante y compositora, más cercana al rock, Annette Peacock, quien había escrito gran parte de su repertorio personal desde 1964.

De esa dupla surgiría una fructífera unión artística, apareciendo también ‘’Improvisie’’ de 1971 y ‘’Dual Unity’’ (acreditado a "Annette & Paul Bley") de 1972. ‘’Improvisie’’ fue un lanzamiento francés de dos pistas de improvisación extendidas con Bley en sintetizadores, la voz y los teclados de Peacock y la percusión del baterista holandés de free jazz Han Bennink, quien también había aparecido en parte de Dual Unity.

Estas son algunas palabras de Peacock sobre su trabajo en aquellos tiempos: ‘’En aquel momento el sintetizador era algo nuevo y realmente excitante. Yo trabajaba en esa época con un pianista, Paul Bley, que se limitaba a utilizar el sintetizador con el teclado. Yo tuve la idea de modificar todo el sonido del grupo durante la actuación en directo mediante el sintetizador (aplicado a la batería, la sección de viento, etc.). Pero era muy complicado hacerlo en directo, por la falta de medios; en estudio era más sencillo, puedes oírlo en “I’m The One”. Luego pensé en pasar la voz por el sintetizador e inventé una forma de hacerlo. Entonces colaboré con los fabricantes (Moog) para desarrollar una unidad más accesible. Parecía inevitable que el desarrollo tecnológico afectara la voz. Por supuesto, hoy en día esta puede modificarse notablemente. ’’

De esa andanada de lanzamientos de vanguardia surge este  ‘’The Paul Bley Synthesizer Show’’, un primo cercano del "Bley-Peacock Synthesizer Show", pero ahora liderado exclusivamente por Paul Bley aunque interpretando algunas composiciones de Anette, álbum se grabó en tres sesiones en la ciudad de Nueva York el 9 de diciembre de 1970, el 21 de enero de 1971 y el 9 de marzo de 1971.

El trabajo es un encuentro entre el jazz, cercano al free jazz y el fusión, y la electrónica, proveniente del mundo fantástico de Paul que venía experimentando y ya era un experto en el uso de sintetizadores varios. Por supuesto este encuentro de dos mundo no pudo dar algo más que particular, cuando estos se encuentran generalmente han dado resultados de vanguardia y esta no sería la excepción.

Toda la interpretación del trabajo es enteramente instrumental, a esto sumarle el inframundo de Bley plasmado en todo el repertorio electrónico desde el que presenta sus improvisaciones, sus ambientes de ensueño, sus momentos delirantes y también, por supuesto, su formación de jazz, en este que sería un jazz electrónico muy grato. En conjunto, la formación de jazz acompañante está a la altura de un jazz libre ejecutado casi sin armonías y desde la libre improvisación. Los ambientes de ensueño sobran en el disco, muchas veces totalmente libres y plasmados en momentos sin estructuras fijas, y por momentos aparecen algunas improvisaciones más concretas y estructuradas.

Cod: #1675

20 jul 2022

Hansson & Karlsson - Man At The Moon (1969)

Hansson & Karlsson se ubicó en una época prototípica e hizo una música prototípica, difícil de definir, ya que psicodelia estricta no era, tenían jazz pero tampoco era jazz fusión, rock progresivo no pero en su segundo disco se acercan a estructuras progresivas, lo de ellos es solo de ellos, con sonidos tan alucinantes que hasta al mismo Jimi Hendrix le llamó la atención, llegando a tocar con ellos y llegando a adoptar un tema de esta banda sueca para sumarlo a su repertorio de interpretaciones en vivo. Y más aún particular era el sonido del dúo ya que eran exactamente eso, solo un dúo, con todos los riegos y exigencias que eso implica, hammond y batería, por lo que ambos ejecutantes tenían que estar a la altura y ser exactos en lo que hacían para poder completar el sonido desde las únicas dos vertientes posibles.

Los músicos se conocen entre sí allá por 1966, al ser presentados por amigos en común, rápidamente congenian musicalmente y forman este dúo tan particular que consta de un teclado hammond y una batería, uno sonido que se volvería característico, y que es bastante atípico y arriesgado, pese a que ya hubo gente que hizo parecido en el jazz, como Jimi Smith o tantos otros. Rápidamente llamarían la atención por su sonido fusión, bien jazzero y psicodelica, por lo que conseguirían, ya para 1967, un contrato para Polydor, para el lanzamiento de su primer álbum de estudio. Entre 1967 y 1969 lanzarían en total tres álbums de estudio, volviéndose rápidamente populares en su país y en toda Europa.

‘’Man at the Moon’’ fue el tercer y último álbum del grupo. En las venas de este sonido de dúo corren el jazz, el soul, la psicodelia, el rock, pero ningún de estos elementos resalta más que el resto, solo algunos aventureros se animan a llamar a esto como ‘’jazz’’, pero lejos está de serlo, por lo menos en su forma tradicional. Esto es una música experimental embrionaria propia de su época, una época de extasis donde las bandas de rock del momento experimentaban, y muchas de ellas lo hicieron más de la cuenta, alcanzando sonidos inclasificables. 

‘’Man at the Moon’’ es un disco instrumental plagado de piezas con preponderancia absoluta del órgano Hammond, atascos a pura armonía y solos ejecutados en vertiginosa velocidad. El trabajo está también conceptualizado en la supuesta llegada del hombre a la luna, pero lo que se pueden escuchar momentos de sonidos, momentos experimentales alusivos, grabaciones de narraciones de lo que parecen ser astronautas o voces diciendo sus discursos ‘’existencialistas’’ de dios y la creación y la supuesta alucinación del hombre por haber llegado al espacio y más allá.

De alguna manera exploran una formula ya conocida para ellos, el sonido del dúo ya es bien conocido en sus discos anteriores y de esa forma se vuelve limitado al continuar por esa senda de dúo incluso en un tercer disco, las armonías son similares igual que los arreglos y el sonido mismo que obtienen del Hammond, pero a esto lo compensan con una propuesta algo diferente a la de los primeros dos trabajos. En el primer lanzamiento exploran el jazz y la psicodelia en composiciones embrionarias algo estándar. En su segundo trabajo explotan presentando dos enormes piezas de alrededor de veinte minutos cada una. Y ya para esta tercera presentación exploran las posibilidades de las piezas cortas y pasan por algunos momentos sonoros bastante experimentales.

No se trata del mejor disco de la banda pero es igual de disfrutable que sus anteriores trabajos, especialmente para quien disfrute de los sonidos embrionarios, ‘’proto’’, fusión temprano, psicodelia instrumental, fusiones que parten desde el jazz pero que para esa altura de la banda ya se habían convertido en otra cosa, un experimento bastardo de la propia banda que jugaba y experimentaba explotando al máximo las posibilidades de la formación de dúo. Hansson & Karlsson no puede faltar para los que quieras descubrir los sonidos del ‘’progg’’ sueco, y para los amantes de la música experimental y/o psicodélica de la época.

Cod: #1674

19 jul 2022

Flora Purim - Butterfly Dreams (1973)

Este es otro all star album de la generación de oro del jazz fusión brasilero, grabado en los Fantasy Studios en Berkeley, California, en diciembre de 1973, y ejecutado por enormes músicos del género, comenzando con Flora Purim en voz, su marido Airto Moreira en batería y percusiones, además de George Duke en piano eléctrico y sintetizadores, David Amaro en guitarra eléctrica y acústica, Stanley Clarke en bajo eléctrico y acústico, Ernie Hood en cítara, y Joe Henderson en flauta y saxofón tenor. Una cantidad considerables de genios para engendrar una álbum prominente del fusión con amalgamas, armonías y sabores del folklor brasilero.

Para los amantes del fusion temprano, este disco es ideal, lo que se le suma la dosis del estilo afro que le da un aire diferente al asunto, con Airto en percusiones aportando sabores distintos y Purim cantando en brasilero e interpretando canciones de la MPB como ‘’Dindi’’ de Antônio Carlos Jobim. Esta presencia brasilera se impone en el disco aun teniendo genion como Clarke y Duke participando de las sesiones y que provienen de estilos no tan afros o étnicos.

El estilo es de un fusión ya maduro plasmado en canciones y composiciones muchas en forma de sesión, con atascos con enormes solos de Henderson, exactas armonías en las teclas de Duke y un conjunto que al ser músicos de tanta calidad por supuesto (aunque no en todos los casos esto funciona como un carácter inexpugnable) da como resultado un sonido maduro, fino, con aplicaciones justas y milimétricas de todos los participantes. 

Hay jazz dando vueltas, samba, que se fusiona con bossa, jazz fusion, rock, elementos de funk, elementos étnicos traídos de la cultura brasilera por Airto y todo su repertorio percusivo. En general es un álbum muy amplio que derrocha  calidad y esplendor.

La participación de Purim en voz es elemental para el sonido, muchas veces cantando, en brasilero, aunque muchas otras veces utilizando su voz como un instrumento que se ubica a la altura del virtuosismo del grupo y ofrece otra cuota exótica a la mezcla. Sus intervenciones vocales son impresionantes por varios pasajes del disco.

El disco es concreto, conciso, tal vez peca en algun sentido en la monotonía de que muchas de las composiciones son muy tranquilas y no ocrecen tanta versatilidad en ritmo durante parte del disco. Los puntos altos del disco: todo. Pero para ser más exactos, los atascos ‘’Dr. Jive (part 1)’’ y ‘’Dr. Jive (part 2)’’ ofrecen un poco de aires fresco al sonido, siendo piezas mayormente instrumentales donde la banda se vuelca en atascos con solos y buenas aplicaciones en ritmos rápidos y vertiginosos, un buen acierto del disco.

Otro momento destacado es ‘’Moon Dreams’’, una reversión de un tema de Egberto Gismonti, que Airto también la interpreta en uno de sus discos, y Flora se ve que también lo adopta para este su segundo disco, una interpretación fusión con forma de canción tradicional pero armonizada al nivel del jazz fusion del grupo, por lo que se vuelve también virtuosa y muy dinámica, y hasta psicodélica con alguna experimentación sonora hacia el final de la misma.

El disco es variado y ofrece composiciones de todo tipo, color y textura, el sonido en general es fino, menos no se podría esperar de semejantes músicos tocando juntos. El trabajo no fue grabado en Brasil peor cuenta con esas cuota afro que no pueden dejar de ubicar al disco entre lo más excelso del genero fusión estilo brasilero de la época.

Cod: #1673

16 jul 2022

Hermeto Pascoal - Hermeto (1970)

Este extraño personaje concibió algunos de los mejores discos de jazz, o jazz fusión, de su Brasil natal, siendo parte de una generación de músicos de jazz brasileros (Airto, Vasconcelos, Gismonti, Purim, etc) que supieron hacer pie en la escena internacional de la época, llegando a colaborar con grandes y a participar de grandes obras. 

Después de una buena carrera de su país natal, como compositor, arreglista e instrumentista con grupos como Sambrassa Trio, Quarteto Novo y Brazilian Octopus, Pascoal se traslada a los Estados Unidos donde se hace conocido en primer lugar por haber participado como compositor e intérprete del disco de Miles Davis ‘’Live Evil’’ de 1970, al mismo tiempo en el que comienzan sus publicaciones solistas, entre ellas el homónimo ‘’Hermeto’’ de 1970. En Estados Unidos también se codea con figuras como Edu Lobo, Antonio Carlos Jobim, Donald Byrd, Airto Moreira, etc.

En este primer disco comienza con todo un poderío de grande orquesta, un jazz de big band, carácter que involucra a todas las pistas del mismo trabajo, con finas orquestaciones de metales y cuerdas desparramados por doquier, en un jazz que circula por entre el big band tradicional, un estilo proto fusión, vanguardismo, experimentación. Aunque el estilo es difícil de encasillar en una sola cosa, es un disco muy a lo Pascoal, con su sello de atípico y poco común, un inconformista que creó paisajes sonoros en el jazz con sabores siempre de su cultura natal, partiendo de la tradición de la música folklórica del nordeste brasilero (frevo, baiao) para introducirlos en la experimentación y crear así un estilo propio bajo la fusión de diversos estilos de jazz.

Los dejos culturales heredados los deja reflejar, por momentos, en las líneas melódicas y armónicas de la orquesta, que retratan casi como canciones típicas desde lo instrumental, embebiendo al jazz en ese sabor exótico del folklor de su país. La propuesta en este disco parte desde una libertad de composición, donde fragmentos de big band se entrecruzan con partes de jazz más clásicos, de corte post bop, aunque siempre al estilo libre de Pascoal.

La propuesta es variada, diversas desde lo compositivo, aquí hay mucho para escuchar. El encuentro con la orquestación muchas veces hace las delicias en el sonido con algunas apariciones esporádicas y más sutiles, y no tan determinante como en otros momentos. También el disco ‘’rivaliza’’ con algunos de los mejores discos de MPB de la época, debido a estar tan fusionados con el estilo local de su país.

En toda la propuesta del disco, y especialmente para los amantes de lo más experimental, destaca “Velório (Luto)”, una pieza inidentificable creada con voces, sonidos, ruidos, y experimentación para crear así una cosa bastarda deliciosa y de gran potencia en lo experimental.

La portada de su primer disco solista no es una casualidad estilística, Pascoal es un multiinstrumentista muy talentoso, llegando a tocar teclados, cuerdas, viento, percusión, de todo tipo y color. Con su genio musical natural y un sentido incesante de libertad creativa, Hermeto es ampliamente conocido además por usar objetos no convencionales para hacer música. En las notas de la carátula del álbum, Airto destaca la canción “Velório (Luto)” explicando cómo Heremto llenó 36 botellas de jugo de manzana con diferentes cantidades de agua y las afinó en tonos precisos para crear las seductoras armonías escuchadas.

Grabado en 1970 en los estudios A&R de Nueva York, el álbum presenta a titanes norteamericanos certificados como Ron Carter, Hubert Laws, Joe Farrel y Googie Coppola, y las estrellas brasileñas Airto Moreira y Flora Purim (que también produjeron el álbum).

Hermeto Pascoal es un músico irrepetible y poco convencional, por su importancia en la escena del jazz de la época, su influencia, y por sus creaciones discográficas que fusionan el folklor brasilero con sus idiosincrasias propias, de ello quedó un estilo totalmente propio, además de sus presentaciones en vivo de una vertiente teatral y abiertas a la sorpresa y la improvisación del momento.

Cod: #1672

10 jul 2022

Arco Iris ‎- Los Elementales (Fuerzas Magicas De La Naturaleza) (1977)

Después de la salida de la banda de los miembros Gustavo Santaolalla (principal compositor del grupo) y el baterista Horacio Gianello, Arco Iris afrontaba ahora una nueva etapa, y tras un par de años sin presentarnos nada, aparecen en 1976 el simple Sin Contratiempos / Los del casco de Oro, que marco la transición entre la antigua formación y los nuevos proyectos, muy considerable cambio ya que Santaolalla era un miembro fundador un espíritu fundamental para lo que había sido el grupo hasta entonces.

El simple también vaticinaba la aparición de ‘’Los Elementales (Fuerzas Magicas De La Naturaleza)’’, nuevo lanzamiento discográfico de larga duración aparecido al año siguiente, 1977. Para esta nueva etapa el grupo estaba compuesto por Ara Tokatlian en vientos, teclados, voz, Guillermo Bordarampe en bajo, guitarra acústica, voz, Ignacio Elizabetsky en guitarras electrica, acustica, voz, Jose Luis Perez en bateria, percusion y Dana como guia espiritual y voz femenina.

Las composiciones son enérgicas y guardan en su interior una buena dinámica pese a la complejidad, con aplicaciones de sintetizador que recuerdan a bandas épicas de la década (como ELP, Mahavishnu Orchestra, Return To Forever), y un buen podería rockero que hace de las fusiones algo muy contundente. ‘’Los Elementales’’ no solo representan un cambio de rumbo artístico tras la partida de Santaolalla sino también una evolución a atreves de movimientos internos, capas que se renuevan y se segmentan en nuevo proyecto donde la influencia el estilo progresivo de la década se ve reflejado, marcando una evolución considerable hacia un adelante que marca un paso significativo con lo que habían sido las composiciones de discos pasados de la banda.

La ejecución, interpretación y composición del álbum hace que el estilo del disco resalte dentro de la escena de Argentina, con una performance que sugiere sonidos del mundo hechos rock, ya lejos de la canción en si misma, para presentar una serie de piezas muchas veces instrumentales o con grandes pasajes de ello mismo, todo ejecutado con una soltura propia de virtuosos del mundo que recuerda a grandes bandas de la escena internacional.

Arco Iris es sinónimo de epopeyas musicales, y esta no sería la excepción, una travesía conceptual en la que la banda ostenta su nueva formación y sus dotes musicales ya más rockeros, jazzerros fusión y hasta alcanzando momentos de música progresiva, por lo que el caldo de cultivo en este trabajo está dado para que sea un viaje asegurado por tierras de sofisticación, delicadeza, buenas dosis de buen rock, nunca dejando el sello de elementos y melodías autóctonas típicas del grupo y con la garantía del legado de la banda que le da al disco una plus de mística y magia asegurado.

Ese toque místico no puede faltar en el sonido de la banda y más en un disco conceptualizado en los espíritus elementales de la naturaleza, una conjunción que da un sonido que, al unificarse con las progresiones, deja como resultado una propuesta musical también atípica en ese sentido, con letras alegóricas, pasajes melódicos que se entremezclan por entre las progresiones, todavía momentos de melodías autóctonas, epopeyas instrumentales que remontan a sensaciones ulteriores con épocas pasadas, sensaciones que solo Arco Iris es capaz de despertar en el oyente.

Cod: #1671
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