20 sept 2019

Carla Bley & Paul Haines - Escalator Over The Hill (1971)

A ‘’Escalator Over The Hill’’ se la conoce principalmente como una pseudo-ópera de jazz , pero fue lanzada como una "cronotransducción", con textos de Paul Haines , adaptación y música de Carla Bley, producción y coordinación de Michael Mantler , e interpretada por la Jazz Composer's Orchestra, una enorme orquesta compuesta por músicos de jazz, originada en la ciudad de Nueva York, como resultado de la asociación autosustentada de músicos independientes de free jazz, entre los que se encontraban Sun Ra, Michael Mantler, Cecil Taylor, Dixon, Archie Shepp, John Winter, etc.

Esta banda, la Jazz Composer's Orchestra, que más que banda era una autentica big band, alcanzó a lanzar dos discos, dentro del jazz de vanguardia o free jazz, mostrando una notoria evolución desde la primera a la segunda publicación, publicados entre 1965 y 1968. Estos lanzamientos servirían como base para establecer a un grupo organizado de grandes músicos que participaban juntos en presentaciones en vivo y que servían como apoyo para sustentar musicalmente los proyectos y lanzamientos que cada miembro del grupo lanzaría.

Entre 1968 y 1971 la pianista, arreglista, compositora e integrante de la orquesta, Carla Bley, concibió, escribió, grabó y produjo un enorme y ambicioso trabajo al que apodó ‘’Escalator Over The Hill’’, una especie de pseudo-ópera con trazos de rock, jazz, música de vodeville, cabaret, poesía e improvisación colectiva. Originalmente editado como un triple LP, “Escalator Over The Hill” sobrevivió a la prueba del tiempo con sus más de 2 y media horas de música y sus más de 40 músicos participantes. Este albùm, el primero, es sin duda unos de sus màs grandes trabajos de su carrera.

Esta obra merece lugares mayúsculos en nuestra escucha y en nuestra concepción, viendo y considerando el calibre y tamaño musical desplegado por una enorme masa de grandes músicos. Una creación gigantesca y ambiciosa que desafía los límites de lo posible composicionalmente y se ubica entre los trabajos más experimentales que hayan salidos del jazz de vanguardia, porque eso es de lo que se trata este trabajo, una creación con raíces culturales e ideológicas que surgen del free jazz, la libre improvisación y la vanguardia, una serie de eventos y visiones que, al unísono, coincidieron y se plasmaron bajo una misma concepción, que no hizo más que eclosionar en una serie de composiciones orquestales y experimentales únicas.


Es difícil elegir un genero tras el cual consignar esta música, es más, no es posible, ya que se trata de una creación que propone sonidos nunca antes oídos hasta el momento y que difícilmente se hayan vuelto a oír, es un trabajo experimental propiamente dicho que explora muchas de las posibilidades creativas que se pueden obtener de una big band, con arreglos orquestales y coros, se presenta como una autentica opera jazz o, en todo caso, enorme obra magna de jazz de vanguardia; sea cual sea el caso son muchas las posibilidades que se plantean a cada segundo en este trabajo.

Se dice generalmente que esta obra es una ‘’opera’’ debido a la forma y estructura en la que fue compuesta y presentada, una obra gigantesca de larga duración, con arreglos corales con voces de ambos sexos y un despliegue mayúsculo que llega a plasmarse en un sinfín de ‘’tracks’’ de diversa manufactura, estilo y duración, aquí hay tiempo no solo para el jazz sino también para el rock, algo de música hindú, música de cabaret, aunque lo que más prima son las composiciones instrumentales sobre las que desfilan arreglos corales, esta característica constituye la mayor parte de la masa musical de la obra.

Los límites fueron corridos más allá, los conceptos y nociones morales fueron puestos en juego y se manifestaron temáticas que lindaban con los extremos de la moral y el buen juicio, se trata de una enorme puesta en juego de visiones surrealistas y creaciones que exceden los límites de lo uno podría llegar a imaginar, con composiciones eclécticas y fuera de lo común, una puesta en juego musicalmente brillante por ejecutantes maestros en lo suyo, que combinaron sus poderes en una comedia oscura, una arremetida con un pleno convencimiento surgido de un concepto poético inmoral, excéntrico e irracional. 

‘’Escalator Over The Hill’’ es la culminación de varios años de trabajo, compuesto por Carla Bley y grabado junto con un elenco de cerca de 100 músicos divididos en varias agrupaciones, así como el letrista Paul Haines, y un sinfín de estrellas destacas entre los que se encuentran, por nombrar algunos: Charlie Haden, Jack Bruce, Gato Barbieri, John McLaughlin, Don Cherry, Michael Mantler y Don Preston. Esta obra es tan gigante que es difícil divisarla y mucho menos comprenderla, en cada escucha se encuentra algo nuevo, y en la medida en la que la atención que se preste sea mayor, mayor serán los elementos que se divisen y se descubran. Las letras en ingles dificultan el mayor entendimiento del concepto expresado pero igualmente musicalmente no deja de ser un trabajo que presenta un desafío enorme para ser escuchado.

Cod: #1388

7 sept 2019

Norma Winstone - Edge of Time (1972)

La escena de jazz británico supo experimentar un florecimiento, allá entre finales de los 60s y principio de los 70s, que duró varios años y del cual surgieron una serie de notorios músicos: Nucleus, Lifetime, Soft Machine, The Brotherhood of Breath, Keith Tippett, John McLaughlin, Michael Gibbs, etc. Esta escena fértil tuvo su origen en el "Old Place" de corta duración de Ronnie Scott en Gerrard Street, Soho, que por un breve tiempo proporcionó una incubadora para el mejor y más nuevo talento de jazz, creando un vórtice creativo que mantuvo el impulso para muchos años después de su cierre. The Old Place puso un resorte en los talones de Graham Collier Music, la banda de Westbrook y muchos más músicos aventureros de Londres. Las ondas se extendieron por todas partes, a músicos y oyentes que eran demasiado jóvenes o muy alejados de Soho. 

Edge of Time representa el florecimiento de esa escena, que se expandió hacia límites insospechados, con varios exponentes que propusieron nuevas y sorprendentes formas de jazz, este álbum atrapa perfectamente la atmósfera embriagadora de aquellos días, cuando todo parecía posible. En este caso, este álbum deja destellos de lo que parece ser un estilo que se acerca al third stream, con composiciones complejas y sofisticadas que no alcanzan el calibre de orquesta pero que fueron concebidas para una gran banda con vientos, con músicos destacados entre los que figuran Tony Levin, Kenny Wheeler, John Taylor, Alan Skidmore, Paul Rutherford, Mike Osborne y muchos más.

Aparte de Winstone, entre los compositores de las piezas figuran Neil Ardley y John Surman (aunque no tocan en el disco), lo que da una idea de hasta qué punto estamos ante un pedazo de historia del jazz británico. El disco es una obra sorprendente, un debut mayúsculo y maduro que sorprende por su riqueza, variedad, originalidad, destreza, composición, sumado a la gran figura del sonido, la señora Winstone, que realiza un despliegue bocal descomunal, con una voz versátil que acompaña y lidera en cada pasaje de las composiciones, una voz dulce que combina fragilidad y fuerza, un enorme manejo de los agudos y hasta una gran capacidad de improvisación, ya que es capaz de dejar improvisaciones vocales en algunos pasajes.


Winstone tiene un enfoque único de las voces, que pone la voz humana en un nivel igual a los instrumentos y le permite actuar usando técnicas vocales particulares sin palabras, haciendo duetos con alguna trompeta o dejando una serie de arreglos vocales por todos el disco, lo que se vuelve tan importante como cantar letras, que en la mayoría de los casos ella misma escribe. Este enfoque le valió una posición respetada de vocalista de la escena británica en ese momento, lo que se reflejó en los numerosos álbumes en los que apareció.

El álbum incluye siete piezas originales, cuatro de las cuales fueron compuestas por el pianista John Taylor, dos por John Surman y la otra por John Warren. El sonido es realmente sorprendente, las piezas son versátiles, jazz de vanguardia típico del jazz inglés de la época, arreglos finos, solos por doquier y cambios de tiempo y espacialidad, como en ‘’Enjoy This Day’’, una pieza de diez minuto de duración, bastante compleja y fina, o ‘’Erebus’’, otra pieza que sorprende por la composición y que termina alcanzando una intensidad llamativa.

Todo el sonido es una reinterpretación del jazz estadounidense, reimpreso desde el ojo de la vanguardia, con instrumentaciones versátiles y composiciones adaptadas para voz femenina. La tarea de Winstone no es sencilla, porque no se trata de canciones simples de jazz, estamos hablando de composiciones muy abiertas, cuasi orquestales, vanguardistas, con cambios consantes, introducciones y desenlaces, y aplicaciones finas instrumentales, es e medio de esto que Winstone se destaca con un despliegue vocal descomunal. Al igual que Karin Krog, Annette Peacock, Sheila Jordan y otras cantantes de jazz de su generación, Winstone siempre estaba empujando los límites de su oficio, adoptando un estilo que comenzó con un enfoque simple basado en el jazz y convirtiéndolo en un desarrollo completamente nuevo de sonidos y voces que sortearon ampliamente los estándares.

Cod: #1387