4 mar. 2016

‘’…yo conocí a Robert Fripp… yo tomé cocaína con Alejandro Medina…’’


Hace poco me tomé unos días de vacaciones y aproveché para irme a mochilear a la provincia de Mendoza, Argentina. Me quedé solamente una semana, días en los que pasé por ‘Mendoza’ capital, ‘Cacheuta’, y los últimos días los pasé en ‘Villa Potrerillos’, un pequeño poblado situado frente a imponentes montañas y frente a un enorme lago azul, creado artificialmente con un dique. 

El paisaje era tan imponente que parecía que la vista no podía terminar de observarlo. El enorme lago azul apenas apreciado por los turistas que solo se acercaban a sacar alguna tonta foto para irse rápidamente de allí. Los imponentes riscos que se erguían enormes, unidos en una cadena que rodeaba al lago y que los conectaba con otros riscos, que iban incrementando en tamaño conforme se adentraban en la espesura cordillerana, en medio de esa inmensidad se percibía alguna casita perdida por ahí. Al fondo surgían otros picos, mayores aun, tan altos que superaban a las nubes. Nada de esto parecía ser apreciado por los indiferentes turistas y lugareños.

Al llegar a ‘Potrerillos’ me instalé con mi carpa en un camping muy cercano al lago. Al rato apareció una pareja en un auto, de alrededor de 40 o 50 años de edad, he hicieron lo mismo, instalaron su carpa y se acomodaron. El hombre traía una guitarra y, al ver que yo también traía una, pues nos acercamos y comenzamos a hablar sobre todo esto que tanto nos apasiona como es la música.

En realidad decir que fue una ‘charla’ sería muy generoso de mi parte, ya que el tipo no dejó de auto-adularse en todo momento, desde un principio comenzó hablando sobre lo que tocaba, lo que sabía tocar, que sabía armonías, que tuvo varias bandas, que supuestamente era muy abierto musicalmente, siempre con un aire como de desprecio hacia mí, con un aire como de ‘’che pibe, mirá y aprendé’’, realmente no le interesaba tanto escucharme sino más bien impresionarme con su estupidez.

Seguimos parloteando cosas indefinidas hasta que la conversación se detuvo en el tipo de música que compartimos en este blog, la de los 60s/70s. Él me dijo que como esa época no habría otra porque grandes músicos no han vuelto a salir, sino se verían reflejados en la musica. Yo más o menos coincidía aunque le dije algo como: ‘’…si, pero hoy grandes músicos hay por todos lados, viste como es la industria de la música, no llegan todos, llegan los que venden nomas…’’, a lo que él me ‘retrucó’, siempre con ese aire sobrador y mezquino, algo como: ‘’mirá, yo sé cómo funciona esto, trabajé en un estudio de grabación, una vez tuve a Robert Fripp en el estudio, seteando toda la consola… yo tomé cocaína con Alejandro Medina…’’, un auténtico mediocre.

La pseudo conversación apenas duró unos minutos más, pronto se vio abruptamente cortada por unas gotas que comenzaron a caer, lo cual derivó en un inesperado chaparrón, ante el cual lo único que pudimos atinar a hacer fue correr cada uno a nuestras carpas a refugiarnos y a resguardar nuestras pertenencias.

Que quiero decir con esto? Como nos gusta la pavada, la estupidez, nos gusta sentirnos importantes, arrastrar esa estupidez hacia lo demás, pasar por encima a los demás, todo eso está bien visto socialmente, está bien ser un tonto famoso, competidor y vacío, se valora eso y generalmente nosotros por temor, por temor al rechazo de la opinión pública, lo aceptamos sin más. Se le otorga valor al que ha alcanzado algún título y se ve con malos ojos al que está debajo de los logros, pero qué valor tiene un vida vivida superficialmente, una vida de logros, títulos, posiciones, propiedades, etc? Vivir del modo que se cree ideal para la sociedad es vivir con esfuerzo, con carácter, con agresividad, cultivando la fuerza que no es más que estupidez, todo esto está vacío, es solo una forma tonta de esquivar la terrible incertidumbre que genera el movimiento constante del vivir.

Es necesario cuestionar todo esto, cuestionarlo inteligentemente, con una mente sola, que no está apegada a nada ni a nadie, a ninguna idea o ideal, es necesario ver el hecho como lo que es, el ver lo que es como lo que es, sin deformarlo ni amoldarlo según nuestras comodidades o beneficios, es una forma muy profunda de inteligencia. Si cuestionamos esto, si avanzamos, si somos inteligentes y rectos, tal vez no obtengamos fama, tal vez no obtengamos títulos o posiciones, tal vez estemos solo, pero que importa?, estaremos solos, no aislados, sino solos, y solamente el individuo que sabe estar solo, con una mente silenciosa, es quien conoce de la inteligencia suprema, de una inteligencia que no se puede medir, que no depende de los libros o los títulos, que no depende de la posición.

Volviendo al tema puntual del tipo diciendo pavadas: si la música se ha vuelto decadente es porque es solo un reflejo del valor que tiene el individuo que compone la sociedad, que se ha acomodado en la moral y las tradiciones y ha aceptado todo ese ruido comercial como si fuera música. Y si la industria de la música está manejada por gente tan mediocre y vacía entonces eso obvio que estamos frente a un problema, y como músicos tenemos que estar muy despiertos a esto, no podemos aceptar toda esta inmoralidad como algo valido, porque no es moral en lo absoluto.

3 comentarios:

  1. FELICITACIONES!!!
    Es impresionante tu blog. Por lejos lo mejor que hay en la vuelta.
    Tenés un gusto musical excelente, y es francamente admirable la dedicación y el esfuerzo que le ponés.
    Siempre me gustó el rock progresivo pero nunca me imaginé que existían tantas joyas ocultas.
    Muchas gracias por compartir... y que no se detenga!!!


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  2. Muy reveladora tu nota. Gracias por compartir tu experiencia. Un abrazo!

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